La libertad religiosa, en las Cortes. 
 Siete horas duró el debate del punto 1 del artículo 1º     
 
 Pueblo.    03/05/1967.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 38. 

LA LIBERTAD RELIGIOSA, EN LAS CORTES SIETE HORAS DURO EL DEBATE DEL PUNTO 1 DEL

ARTICULO 1º ESTO SE SOMETÍA A DISCUSIÓN

El texto propuesto a discusión estaba redactado en los siguientes términos:

Artículo l.« 1. ´-El Estado español reconoce la libertad religiosa como un

derecho fundado en la dignidad de la persona humana, y asegura la protección

necesaria para que nadie sea coaccionado ni perturbado en el uso legitimo de

este derecho."

ESTO SE APROBO

Tras la aceptada enmienda del señor Fernández Cuesta, ha quedado redactado de la

forma siguiente:

Artículo 1.° 1. "El Estado español reconoce el derecho a la libertad religiosa

fundado en la dignidad de la persona humana y asegura a ésta, con la protección

necesaria, la inmunidad de toda coacción en el mejor ejercicio legítimo de tal

derecho."

El clima de interés y expertación con que se inició ayer el debate sobre el

proyecto de leu de Libertad Religiosa, se mantudo en la sesión de esta mañana,

comenzada, a las 10.45, para entrar en el estudio del número 2 del articulo

primero, que dice: «Será garantizada, la profesión y práctica publica y privada

de cualquier creencia religiosa sin otros límites que los establecidos por las

leyes», debate sobre el que daremos amplia información en nuestro número de

mañana.

Siete horas de debate, treinta y seis intervenciones de procuradores, cincuenta

y ocho mil palabras «cazadas» por esos galgos del lenguaje que son—con todos los

respetos que merece su laboríos taquígrafos de las Cortes, se necesitaron ayer,

primer día de la reunión de la comisión de leyes fundamentales para el estudio

de la ley de Libertad Religiosa, para llegar a la aprobación del número 1 del

articulo 1.°—treinta y ocho palabras tan sólo— en la enmienda presentada por el

procurador don Raimundo Fernández Cuesta, aprobada por diecisiete votos a favor

y trece en contra. La comisión no aprobó la enmienda presentada por el

procurador don Blas Pinar al mismo número 1 del artículo 1.°, y al aprobar la de

don Raimundo Fernández Cuesta o se sometió ya a votación que constituía el texto

retrado por la ponencia. Eran las ocho y treinta y cinco cuando el presidente de

la comisión, don Joaquín Bau, levantaba la sesión.

• SESIÓN DE TARDE

A las cinco y media de la tarde se reanudó la sesión. La animación de la mañana

volvió a registrarse en el salón en iguales términos.

Don Joaquín Bau toma asiento y declara abierta la sesión. Don Blas Pinar tiene

la palabra. Continúa sobre el ancho ruedo del diálogo el número uno del artículo

primero. Y, sobre ello, lanza sus palabras el señor Pinar quien cita

repetidamente la doctrina de la Iglesia, pero señala: «No traigo la doctrina de

la Iglesia para canonizar mis opiniones, sino al contrario, para saber si

nuestras opiniones se identifican o no con ella». Y reitera lo que va a ser su

constante argumento: la inmunidad de coacción. Blas Pinar pone pasión en lo que

dice, pero pasión segura de lo que afirma.

Treinta minutos dura su intervención. Ha sido la más larga de toda la larga

sesión.

OTRAS INTERVENCIONES

Le sigue en el uso de la palabra, el parón de Cárcer, para solidarizarse con la

intervención del señor Pinar.

Luego, tras el señor Lamo Espinosa, el señor Valero Bermejo dice que él hubiera

querido que la intervención del señor Pinar «hubiese sido la última de las que

defendemos el concepto de libertad religiosa».

Don Raimundo Fernández Cuesta hace uso de la palabra. Jurista y político,

notario, comienza señalando lo humilde que puede resultar cuanto diga después de

la que califica «brillante intervención de don Blas Pinar, su ilustre

compañero». Pero el que fué primer secretario de la Falange fundacional deja

constancia de que también es hombre de leyes, jurista y profundo conocedor de lo

que trata. «Nos debemos limitar a regular el derecho ya definido por el

Concilio», afirma.

9 NUEVOS ORADORES

Tras la intervención del señor Fernández Cuesta se suceden, rápidas, varias

intervenciones.

Tomando la palabra el señor Martínez Esteruelas para decir al señor Valero

Bermejo que «un órgano del Estado —las Cortes —no puede definir lo que es la

religión». Barcena se declara procurador de fe sencilla, que dice lo que su

corazón le va dictando. Y el corazón le levanta la voz con ramalazos de sencilla

emoción. Después, Fermín Sanz Orrio, que califica el debate que se va sucediendo

«de brillante, de altura» y felicita a la ponencia «por el ajuste jurídico y la

diplomacia que refleja el texto de su dictamen, aunque —señala— no ha logrado

dar una definición exacta del derecho que se está debatiendo».

Siguen las intervenciones: Los señores Chozas, otra vez Fernández Cuesta,

Coronel de Palma —«que se mantenga el texto de la ponencia —dice— pero con la

declaración de lo que es el derecho a la libertad religiosa»— y Blas Pinar, muy

breve ahora, para pedir que se dé una nueva redacción al artículo primero del

proyecto.

INTERVENCIÓN DEL SEÑOR LÓPEZ

La palabra es concedida en este punto a don Alfredo López, procurador y

subsecretario del Ministerio de Justicia, al que antes otro procurador había

calificado de «técnico en libertad religiosa».

Don Alfredo López, explica: «Nada más lejos de mi ánimo que ser un técnico

técnico en libertad religiosa». Hay sonrisas y murmullos en la sala Pero insiste

don Alfredo López: «Sólo he trabajado modestamente como trabajador. nunca como

técnico. pará facilitar a mis compañeros procuradores un material pará su

labor.»

Explica su labor más detalladamente: «Lo que yo puedo decir con respecto a la

elaboración del oroyecto del Gobierno y al de la pronia ponencia, es que se ha

ajustado a la declaración conciliar En definitiva —agrega — , cuando nada más

terminar el Concilio recibí la orden de trabajar, sólo se trataba de recoger y

traducir la declaración conciliar, con plena soberanía, lo que desde el punto de

vista de la doctrina exponía la declaración del Vaticano II. Por eso — sigue

diciendo con una sencillez de palabra que las valora aún más— pueden comprender

el gozo de los que trabajamos entonces al conocer la declaración de la

conferencia episcopal española con su «nada obsta al proyecto de ley lo mismo

que la comunicación del secretario de Estado del Vaticano, cardenal Cicognani.»

En sus manos muestra los dos documentos. «Los traia en mi cartera —dice— pero

abrigaba la duda de si tendría que leerlos, siempre pensando en no interferir en

la plena, auténtica y clara soberanía de las Cortes. Pero si los he leído ha

sido al ver. Como sin renuncia de su soberanía, los procuradores de las Cortes

tratan de ajustar su debate a la declaración conciliar.»

Habla despacio, y en latín —«perdón por no saberlo, dice»— lee la declaración

conciliar sobre el derecho a la libertad religiosa.

A las ocho menos veinticinco, la intervención de don Alfredo López había

centrado en mucho el debate de la comisión.

Intervienen nuevamente los señores Gómez de Aranda, Pinar, Arzanegui. y lo hace

a continuación el presidente de la comisión, don Joaquín Bau; dice: «Notifico a

los señores procuradores que sus intervenciones serán ahora de dos en dos

minutos.» Y, con una sonrisa aclara: «No tomarán a descortesía los señores

procuradores si les corto la palabra. Hemos rebasado con generosidad el

reglamento...»

• HERRERO TEJEDOR

A las ocho de la noche la abundancia de fórmulas, modificaciones y posiciones

doctrinales respecto al artículo primero han llegado a su cénit. En vista de

ello el presidente, señor Bau. concede la palabra a la ponencia en nombre de la

cual habla el señor Herrero Tejedor. Intenta clarificar la situación.

«Debido a que ha habido veintinueve intervenciones de fondo —dice el señor

Herrero Tejedor—, no puedo entrar a responder a cada una de ellas.» El ponente

sintetiza en varios grupos las intervenciones de los procuradores v explica la

postura de la ponencia respecto a cada problema: En relación a la rúbrica del

capitulo primero, la ponencia acepta la fórmula «del derecho civil a la libertad

religiosa». Se ha tratado de traducir en derecho civil la declaración

conciliar en materia de libertad religiosa.

2. Fijación del ámbito de la ley. El contenido sustancial del proyecto de ley —

prosigue el señor Herrero Tejedor— se refiere fundamentalmente a los acatólicos:

sin embargo, una libertad religiosa basada en la dignidad de la persona humana

es evidente que se proyecta a todos los hombres. Por otra parte, esta ley sólo

puede afectar a los que profesen una religión.

3. Cuestión de sistemática. El proyecto es un todo armónico; cualquier

modificación de método o sistema supone encontrarse con unas dificultades

insalvables.

4. Inmunidad de coacción. La ponencia está de acuerdo en que el contenido de la

libertad religiosa es la inmunidad de coacción; pero esto no es solucionar el

problema, sino enunciarlo. Lo que está definido en la declaración conciliar no

es de buena técnica jurídica copiar este texto conciliar sino traducirlo.

• NUEVO DEBATE

Se producen a continuación una serie de intervenciones para mantener las

posturas que se han manifestado a lo largo del debate.

Contesta en nombre de la ponencia el señor Reyes. «Lo que aquí se reconoce es el

derecho de la persona humana a la libertad religiosa en los términos de una

declaración conciliar que tenemos que acatar».

La última intervención es la del señor Sánchez Agesta. A ella sigue la del

presidente de la Comisión, señor Bau, que dice:

«Los señores ponentes mantienen su dictamen, y los señores Pinar y Fernández

Cuesta, sus propuestas de enmienda al mismo.»

Pide que los señores procuradores que no sean miembros de la comisión abandonen

momentáneamente el salón, ya que se va a realizar la votación. Quedan sólo 1os

miembros de la comisión. Son las nueve menos veinticinco.

9 VOTACIÓN

Se vota primero la enmienda propuesta por el señor Pinar que no es aceptada ya

que sólo tiene siete votos.

Le sigue la presentada por don Raimundo Fernández Cuesta, que es aprobada —

como más arriba se indicó por diecisiete, trece.Por ello, el texto de la

ponencia no se somete a votación v se incorpora al texto del proyecto de ley la

enmienda del señor Fernández Cuesta.

Quedó asi aprobado el número 1 del artículo primero. Restan otros dos números

más del mismo artículo, que son objeto del debate de hoy por la mañana, que ha

comenzado a las diez en punto. (De Cifra.)

ALGUNAS REUNIDA la Comisión de Leyes Fundamentales y Presidencia del Gobierno,

en sesión de mañana, estudió el número uno del artículo primero del proyecto de

lev «regulando el ejercicio del derecho civil a la libertad religiosa». Anotamos

algunas de ¡as manifestaciones de los señores procuradores en el transcurso de

esta sesión.

ALBIXTUR (enmendante a la totalidad del proyecto)

Considera innecesario el proyecto de ley, puesto que los principios de la

libertad religiosa se hallan establecidos en el texto de la Ley Orgánica, siendo

suficiente para la aplicación de tales principios la facultad reglamentaria de

que dispone el Ministerio de Justicia.

MANGLANO (también enmendante a la totalidad)

Pidió la retirada del proyecto, pues estimó que estaba en desacuerdo con la Ley

Orgánica, aprobada democráticamente. «Este proyecto—dijo—se opone al espíritu de

la Cruzada. El reconocimiento fie estas confesiones no católicas traerá los

partidos políticos.»

@ MUÑOZ ALONSO

Estima que después del Concilio algo ha cambiado en la iglesia católica y, por

tanto, algo tiene que cambiar en las Cortes y en el pueblo español. «Nosotros no

somos el pueblo español, por muy representantes que seamos de él.» Recuerda que

hasta los Estados más liberales establecen en sus constituciones limitaciones en

materia religiosa. «El segundo paso de ¡as sectas será pedir algún: otra cosa en

nombre de la discrimínacion.»

SÁNCHEZ AGESTA

Sostiene que la ley es absolutamente necesaria.

HERRERO TEJEDOR

Puntualiza que la ponencia no decendio a ultranza el proyecto del Gobierno pero

sí que lo estimó muy meditado. Entiende que el proyecto de ley es necesario,

entre otras razón porque no se podía seguir con el antiguo procedimiento de

tolerancia. «Algo ha cambiado, en efecto, en materia religiosa, porque las

realidades actuales también han cambiado. El Gobierno con lo que se ha

encontrado no es con una cuestión de libertad de religión, sino con un proyecto

de libertad civil en materia religiosa, que es muy distinto.»

De las intervenciones que se produjeron a lo largo de la tarde recogemos a

continuación las siguientes intervenciones:

® BLAS PINAR

«Una cosa es el derecho a la libertad religiosa y otra a su desarrollo. Cuidado

con este proyecto de ley porque nos exponemos a trastocar la realidad

sociológica de nuestro país. La unidad religiosa es un bien y hay que procurar

que ese bien no sea conturbado. El poseer la religión verdadera es un supremo

bien espiritual. Se nos ha criticado muchas veces por ser más papistas que el

Papa; no vayamos ahora a ser más conciliaristas que el Concilio. Lo que

seriamente me preocupa son las comunidades protestantes que han venido después

de la Reforma. Estas. son las que van a venir a influirnos con sus «retazos de

verdad». No temo a esas comunidades protestantes que cuentan con 400 años de

vida.

ya que se han depurado por si mismas y tratan de buscar la unidad, sino a tas

otras. Me preocupan los flecos del protestantismo que pueden llevar su

propaganda a lo subversivo y a lo político».

Dice que nuestra unidad religiosa sito se mide por estadísticas sociológicas,

sino por estadísticas de vida. E insiste, tras nuevas citas y aportación de

textos, que es imprescindible que se recoja en el texto de la ley «la defensa

del bien común nacional», del que forma parte «esta religión nuestra».

LAMO DE ESPINOSA

«Quiero aclarar que yo solicité la modificación de la rúbrica "derecho civil a

la libertad religiosa" como derecho de los españoles a la libertad religiosa.

Entiendo que se trata del desarrollo de un artículo del Fuero de los Españoles.»

© CORONEL DE PALMA

«Si en la comisión no estamos segurot de cuál es el derecho a la libertad

religiosa, es posible que en la práctica aumente la confusión.»

CHOZAS BERMUDEZ

«Si es legítima la existencia de un derecho civil en materia de libertad

religiosa, este derecho le corresponde definirlo al Estado. Este derecho ha de

ser reconocido en el ordenamiento jurídico. Tiene que ser un derecho civil

protegido por una tutela jurídica.»

BARCENA

«Es muy difícil compaginar una confesionalidad del Estado con una libertad

religiosa. ¿Por qué no hemos de dar testimonio de nuestra fe, no con la vida,

como la dieron muchos españoles, sino más tranquilamente, con nuestras

opiniones?»

© SANZ ORRIO

«Si yo estuviese conforme, como postula el señor Martínez Esteruelas, con que el

Estado y el Derecho son neutros ante el bien o el mal, no hubiera actuado en mi

vida como he actuado.»

FERNANDEZ CUESTA (cuya enmienda fue la aprobada)

«Nos debemos limitar a regular el derecho ya reconocido por el Concilio.

Nosotros tenemos que hacer aquí la regulación civil de una declaración conciliar

aceptada por todos. No podemos entrar en disquisiciones filosóficas o

teológicas. El derecho a la libertad religiosa ya está proclamado y se trata de

darle una regulación civil. Aquí se han mezclado términos: inmunidad a la

coacción, derecho a la libertad religiosa y tolerancia. Creo que están

equivocadas algunas de las intervenciones.»

VALERO BERMEJO

«Pido que se defina lo que es religión para que se separe todo lo que al amparo

de religión quiera meterse de contrabando. Hay sectas y doctrinas en las que se

niega el concepto de la divinidad. ¡Y a eso nos tenemos que oponer! Pido, pues,

que se haga una definición de lo que es la religión.»

MARTÍNEZ ESTERUELAS

«Lo que el proyecto de ley defiende es la libertad religiosa, no la simple

tolerancia. Esta ya existia antes.

No es cuestión de que cambiemos la palabra y no el concepto. Para algunos

procuradores de lo que se trata es de traducir TOLERANCIA por una palabra más :

al uso moderno: libertad religiosa. Pero no es eso. Ahora hemos dado un salto

desde la tolerancia a la libertad religiosa. No se defiende ahora un derecho a

la NO persecución, sino a la LIBERTAD.»

 

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