Religión. 
 Los obispos solicitan que sean revisadas las leyes restrictivas de las libertades cívicas     
 
 Informaciones.    22/12/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 31. 

Los obispos solicitan que sean revisadas las leyes restrictivas de las

libertades cívicas

MADRID, 22. (INFORMACIONES.) — «Reiteramos nuestra petición de que obtengan

pronta la libertad los detenidos por delitos puramente políticos; de que puedan

volver a la Patria quienes se encuentran fuera de ella por razones políticas y

de que se revisen las leyes restrictivas del ejercicio de las libertades

cívicas.» Así dicen los obispos en el documento «La Iglesia, ante el momento

actual», difundido al término de la XXIII Asamblea Plenaria- de la Conferencia

Episcopal Española.

Este documento dice:

´•Los obispos españoles somos conscientes de la trascendencia que puede tener y

de las expectativas que suscita la etapa nacional recién abierta. Nuestra

Conferencia se ha pronunciado con anterioridad, en diferentes ocasiones, sobre

problemas doctrinales y morales de la vida pública y sobre las relaciones

Iglesia-Estado, a la luz del Evangelio y del Magisterio conciliar y pontificio.

Muchas de sus enseñanzas acaban de ser recogidas por la voz autorizada del

cardenal presidente. A esos documentos pueden acudir quienes deseen tener

presentes nuestras orientaciones pastorales en su conducta ciudadana o en su

acción de gobierno. Por hoy nos ceñimos a unas breves consideraciones sobre el

quehacer de la Iglesia en las presentes circunstancisas.

RESPONSABILIDADES DE LOS CRISTIANOS

Son patentes las responsabilidades de la comunidad cristiana en estas

circunstancias; por ello, importa clarificar el modo de ejercerlas, en fidelidad

a la misión propia de la Iglesia y en bien del pueblo al que sirve.

El cristiano no puede vivir ausente de los acón tecimientos de la sociedad a la

cjue pertenece y donde tiene mucho que aportar en la búsqueda incesante de la

verdad en la vid>a individual y colectiva, de la justicia en las relaciones

sociales, de la liberación de los oprimidos, de la promoción y defensa de los

derechos humanos, del ejercicio de las libertades cívicas, de la responsabilidad

en el cumplimiento de las leyes, del sentido d« servicio en el ejercicio -del

Poder, de la construcción paciente y solidaria de la paz.social.

En. Ja promoción de estos valores, . los cristianos tienen "´.libertad para

escoger las, forrajeas o inscribirse eri las corrientes que consideren más

idóneas para su logro eficaz, con tal de que no sean opuestas ni en programas ni

en métodos, a tos postulados evangélicos. La Iglesia no debe quedar comprometida

en una opción determinada ni permanecer indiferente ante los contenidos éticos y

humanos . de´ cualquiera de ellas. Quienes pretendan de ella la legitimación de

situaciones políticas en el Poder o en la oposición malentienden la misión, de

la Iglesia, suplantando la autonomía del pueblo, al que corresponde tal derecho.

ACTITUDES EVANGÉLICAS

Desde la doctrina y el espíritu del Evangelio, nos parece especialmente oportuno

recordar a los fieles algunas actitudes básicas que inspiren su conducta

ciudadana en el momento actual:

— El amor a la verdad: en las relaciones entre personas o grupos y en los

mecanismos de la vida pública que nos conducirá a una mayor autenticidad en la

información, en los cauces representativos, en la actividad económica, privada y

pública, y en la vida religiosa.

— El sentido de la justicia: en las leyes y en su aplicación, en el

sistema judicial, en las relaciones laborales, en el reparto de la

riqueza y en la universalización de la cultura.

— La ejemplarizad moral: como testimonio y fermento en el seno de una

sociedad que ve seriamente amenazados los valores éticos en la familia, en

la vida profesional, en las manifestaciones artísticas y en las actividades

públicas.

— La voluntad de participación: que destierro el desinterés por la comunidad y

anime la convivencia y la obediencia responsable de las leyes.

— El discernimiento sereno de situaciones y problemas de la vida pública a la

luz de la fe y con previsión de futuro.

— El respeto al discrepante, a su persona y a sus ideas, que

canalice el dialogo y la actuación legítima de las personas y de los

grupos.

— La aceptación de diferencias étnicas y culturales, con superación

de cuanto pueda impedir la pacifica convivencia o predisponer a unos pueblos

contra otros.

— El empeño por la paz: tue arranca la violencia del corazón y estimule

actitudes creadoras en la superación de los conflictos.

TESTIMONIO DE LA IGLESIA

La Iglesia de España quiere renovar su vida interna y su presencia en la vida

del país. En cuanto a sí misma, considera actitudes fundamentales:

— La conversión incesante al Señor, que se traduzca en una fe más

personal, más ilustrada, más orante y más comprometida.

— La participación creciente de los fieles en las responsabilidades eclesiales.

— La revisión de los modos de actuar de numerosas instituciones eclesiales,

asumiendo las adquisiciones positivas del ,mundo actual, sin olvidar que la

comunidad cristiana y su régimen interno no son homologables plenamente con

la sociedad civil.

De cara a nuestra sociedad, la Iglesia aspira a ser:

— Comunidad evangelizadora, llevando la verdad y la gracia de Cristo a la

sociedad civil para transformarla según las exigencias del Evangelio:

— Espació de comunión: En un cuerpo social como el de España, la fe y la

caridad de los creyentes deben promover la aceptación mutua y el diálogo

fraterno. La Eucaristía, libre de presiones y motivaciones

extrarreligiosas, constituye, entre los cristianos, el punto de convergencia y

aún de superación de legítimas discrepancias.

— Independiente: Tanto respecto del Poder que gobierna, como de su

oposición; lo mismo en las opciones ideológicas que en las políticas. No con una

ausencia indiferente, sino con la función crítica que le es propia y con una

comprensión respetuosa y cercana a todos.

— Exenta de privilegios. Aún dentro de la dificultad cte distinguir, en

ocasiones, los derechos y los privilegios, queremos renunciar a cuanto pueda

empañar o haya empañado de hecho nuestro testimonio evangélico.

— Pronta para nuevas fór: mulas, conformes a su -mi sión, en su obligada

relación con los poderes públicos o con la comunidad política. Urge, en

este punto, dar solución a algunos problemas concretos, como la revisión del

Concordato, la plena libertad de la Iglesia en el nombramiento de sus

pastores, las cuestiones pendientes relativas al matrimonio, a la enseñanza y al

fuero privilegiado, la segundad social del clero y otros.

PREOCUPACIÓN POR LA JUSTICIA»

A pesar del progreso conseguido en las últimas décadas, sobre todo en lo

económico, la coyuntura española presenta síntomas dolorosos que acucian nuestra

conciencia de discípulos de Cristo:

— El crecimiento del paro, cientos de miles de hermanos, incluidos los

emigrantes que retornan, no encuentran el puesto de trabajo que necesitan y, a

pesar de los subsidios de coyuntura, están ya viviendo en penuria e inseguridad.

— La insuficiencia de salarios: A muchos españoles, entre ellos muchos

sacerdotes, les resultan sus retribuciones cada vez más escasas, a causa del

proceso inflacionista y les hiere comprobar la desproporción entre su nivel

retributivo y las enormes ganancias de otros por trabajo o por rentas.

— Los deficientes cauces para la participación de los trabajadores en los

centros de decisión da la empresa y de la vida social, económica y política.

— Los sectores deprimidos es manifiesta, y en ocasiones escandalosa, la

situación social del mundo rural, del sector pesquero y de bastantes regiones o

comarcas menos favorecidas por el desarrollo económico general. La

concentración de la riqueza en algunas zonas o en pocas manos, y los fallos

estructurales o de aplicación del sistema fiscal, hacen sombrío este

diagnóstico.

— Los ancianos y las clases pasivas: Los evidentes progresos sociales

conseguidos para este sector, están muy lejos de satisfacer aún, al menos

con carácter general, sus necesidades básicas.

— Los presos. y exiliados políticos: al término del Año Santo de Roma y, ante

el ya próximo Compostelano, reiteramos nuestra petición de que obtengan pronto

la libertad los detenidos por delitos puramente políticos; de que puedan

volver a la Patria quienes se encuentran fuera de ella por razones

políticas, y de que se revisen las leyes restrictivas del ejercicio de las

libertades cívicas. Ello allanará los caminos hacia la necesaria reconciliación

entre todos los españoles.

Hemos señalado* estas realidades, sin pretender oscurecer el cuadro de nuestra

situación. Apremian nuestra conciencia humana y cristiana. Las recordamos a

todos en nombre de Dios para que, desde el Gobierno y desde la empresa, desde la

Iglesia y desde la educación, se movilicen ayudas inmediatas y se busquen

reformas estructurales que liberen a nuestros hermanos de carencias semejantes."

INFORMACIONES

22 de diciembre de 1975

 

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