Declaración de la Comisión Permanente del episcopado. 
 Ni la defensa del orden público puede justificar el recurso a la violencia     
 
 Informaciones.    23/05/1975.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 21. 

DECLARACIÓN DE LA COMISIÓN PERMANENTE DEL EPISCOPADO:

LOS OBISPOS PIDEN «NORMAS LEGALES ADAPTADAS AL PROGRESO DE LA CONCIENCIA

CÍVICO-SOCIAL DEL PAÍS»

MADRID, 33. (INFORMACIONES.)

Ni la «Mensa de los más nobles ideales, ni siquiera la del orden público, pueden

justificar, según la doctrina cristiana, el recurso a actos de violencia, que

conculquen derechos fundamentales de la persona humana. Por eso merecen firme

condena los asesinatos, los atentados contra la integridad de las personas y sus

bienes, y toda injusta reacción o represtan contra tales hechos.» Esto dice una

declaración de la Comisión Permanente del Episcopado Español hecha público al

alumno de sus reuniones en Madrid.

Ante «ciertas situaciones conflictivas, que surgen a distintos niveles entre

representantes de la Iglesia y de la sociedad civil» y para evitar tales

situaciones en. el futuro, los obispos insisten en la necesidad de la

independencia Iglesia-Estado, a la vez que recuerdan «el derecho de la Iglesia a

proyectar la luz de los principios cristianos sobre los problemas temporales

concretos». Los obispos piden también «la promulgación de normas legales

adaptadas al progreso de la conciencia cívico-social del país».

Por lo demás, el comunicado episcopal afirma solemnemente que «la Iglesia

reprueba con energía la violencia, porque atenta contra la dignidad de la

persona humana de los que la ejercen y de los que la padecen, genera nuevas

violencias en una espiral de odios, de la.que se siguen.más daños que aquellos

qué se quieren .superar y contradice el mandamiento del amor fraterno»

TEXTO DEL COMUNICADO

El texto del comunicado de la reunión de la Comisión Permanente del Episcopado

dice, en sus aspectos principales, lo siguiente:

«Además de las informaciones habituales sotare la vida interna del Episcopado y

de sus relaciones con la Santa Sede y con otros Episcopados, la Comisión

Permanente ha recibido información de los arzobispos de Madrid y Granada y de

los obispos de Bilbao, San Sebastián y Canarias sobre situaciones conflictivas

de distinto signo que. se han dado en sus respectivas diócesis.

Entre los acuerdos de especial interés, los obispos han sido informados de las

conversaciones y del acuerdo entre la Comisión Episcopal de Enseñanza y el

Ministerio de Educación y Ciencia sobre la programación de la enseñanza de la

religión en el bachillerato, para, salvar conjuntamente la competencia de la

jerarquía eclesiástica y la del Ministerio en dicha materia mixta. Se espera la

publicación de la normativa vigente.

También ha dado su conformidad la Comisión Permanente a la petición de la

Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social en orden a dedicar una

asamblea píen aria en el año 1976 o cuando hubiere sido suficientemente

preparada, al tema as las comunicaciones sociales en la sociedad y en la Iglesia

y para formar criterio acerca de la situación legal y estructural de dichos

medios, en busca de aquella presencia de la Iglesia en los mismos, según pide el

Concilio y una eficaz pastoral.

La nota más destacada de esta última jornada de trabajo de la Comisión

Permanente ha sido la presencia de monseñor Dadaglio, nuncio del Vaticano en

España, por lo inhabitual, así como la ausencia de ios ¡cardenales González

Martín, primado de Toledo; Bueno Monreal, de Sevilla, y Jubany, de Barcelona,

así como la del arzobispo de Compostela, monseñor Suquia.

NOMBRAMIENTOS

En esta última sesión se han producido los siguientes nombramientos:

—, Director del Secretariado, deja Comisión Episcopal de Ecumenismo, Pedro

Sanmartín.

— Monseñor Narciso Tibau Duran, consiliario nacional de la Hermandad de la

Sagrada Familia, de la Confederación Española de Cajas de Ahorro Benéficas.

— Don Gregorio Fraile Gómez, presidente de la Federación Católica de Maestros

Española.

ANTE LAS SITUACIONES CONFLICTIVAS

La deliberación de la Comisión Permanente ante las situaciones conflictivas de

que ha recibido cumplida información, ha procedido sobre tres líneas de

pensamiento, de acuerdo con fes enseñanzas del magisterio eclesiástico universal

y dé la Iglesia española.

1 RECONCILIACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA.

Continuando la reflexión iniciada por el Episcopado desde el comienzo del Año

Santo, la Comisión Permanente ha contemplado la situación actual a la luz de la

reciente carta pastoral colectiva sobre la reconciliación en la Iglesia y en. la

sociedad."

En esta hora de rápidos cambios sociales y de crisis económica, es necesario, en

lo laboral, que "el trabajo sea justamente .valorado y retribuido, y que la

persona del trabajador sea reconocida y respetada en todos sus derechos". Cuenta

entre éstos, la posibilidad de hacer "valer eficazmente sus derechos y

participar, con plena responsabilidad y sin temor a represalias, en la defensa

de sus intereses y justas aspiraciones".

En lo socio-político, "es necesario lograr un reconocimiento más efectivo de

todos los derechos de las personas y de los grupos sociales, dentro de los

límites del justo orden público y del bien, común". Lo cual exige la

promulgación de normas legales adaptadas, al progreso de la conciencia cívico-

social del pais, tarea en que gobernantes, legisladores y, ciudadanos tienen

graves y especificas obligaciones, porque "el desajuste en este campo es un

factor permanente de desequilibrio, incompatible con una

sincera voluntad de reconciliación política".

Para los ciudadanos es obligatorio el empeño por perfeccionar el ordenamiento

legal y la vida social, y el acatamiento "al ejercicio de la autoridad pública,

regulado por adecuadas normas jurídicas". El sentido cristiano de la vida obliga

a respetar el principio de autoridad y a sus legítimos representantes, y también

a comprender las dificultades con que se enfrentan en horas de crisis económico-

social y de cambios, como los de nuestro tiempo. El mismo sentido cristiano de

la vida obliga a los gobernantes a una continua atención a cuanto reclama una

comunidad cívica en profunda evolución, y a ejercer su autoridad dentro del

Derecho y según justicia.

2 REPUDIO DE LA VIOLENCIA.

Ni la, defensa de los más nobles ideales, ni siquiera la del orden público,

pueden justificar, según ¡a doctrina cristiana, el recurso a actos de violencia

que" conculquen derechos fundamentales de la persona humana. Por eso merecen

firme condena los asesinatos, los atentados contra la integridad de las personas

y de sus bienes,, y toda injusta reacción o represión contra tales hechos:

En situaciones conflictivas, como las que se vienen dando en distintos lugares

del país, y especialmente en !as provincias vascas, se impone estudiar

serenamente los problemas y procurar resolverlos., atendiendo a la raíz misma de

los conflictos, para asumirlos con voluntad sincera de reconciliacion, cuidando

de «mantenerse fieles a las normas éticas de honestidad, verdad y respeto a ios

derechos ajenos.

No puede ser camino de reconciliación el que pasa por la negación de aquellos

mismos derechos que se pretende instaurar».

Por otra parte, la Iglesia reprueba con energía la violencia, . porque atenta

contraía dignidad de la persona humana de los que la ejercen y de los que la

padecen, genera nuevas violencias en una espiral de odios de la que se siguen

más daños que aquellos que se quieren superar, y contra dice el mandamiento del

amor fraterno, que es la esencia misma del Evangelio,

3 IGLESIA Y SOCIEDAD CIVIL.

La responsabilidad que supone afrontar ciertas situaciones conflictivas, que

surgen, a distintos niveles, entre representantes de la Iglesia y de la sociedad

civil, así como el deseo de evitar tales situaciones en el futuro, exigen de

todos tener siempre presente el doble principio que el Concilio proclamó: «La

comunidad política y la Iglesia son independientes y autónomas, cada una en su

propío terreno. Sin embargo, su servicio a la vocación personal y social de¡

hombre que a ambas toca por distinto título, la realizarán con tanta mayor

eficacia, para bien de todos, cuanto más sana y mejor sea la cooperación entre

ellas, habida cuenta de las circunstancias de, lugar v de tiempo.» Gs., 76.)

En está línea se mueve el Episcopado Español. Y por ello quiere recordar

expresamente el derecho de. la Iglesia a proyectar la .luz de los principios

cristianos sobre los problemas temporales concretos, que afectan a los católicos

en la vida temporal, asi como el derecho del Estado a su independencia en el

campo que les es propio.

En todo caso, como ha dicho el Concilio, «es de justicia que la Iglesia pueda en

todo moni e uto y en todas partes predicar la fe con auténtica libertad, enseñar

la doctrina social, ejercer su misión entre los hombres sin traba alguna y dar

su juicio moral, incluso sobre materias referentes al orden político, cuando lo

exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas,

utilizando todos y sólo aquellos medios que sean conformes al Evangelio y el

bien de todos, según la diversidad de tiempos y situaciones». Y hay que tener en

cuenta que todos los cristianos —jerarquía y seglares— tenemos un quehacer en la

tarea salvífica de la Iglesia, porque «todos los miembros de la Iglesia están

obligados a cumplir la parte que les corresponde en la misión común».

INFORMACIONES

23 de mayo de 1975

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