temas y Comentarios. 
 Política y principios     
 
   25/01/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

25-1-1973

EDITORIAL

TEMAS Y COMENTARIOS

POLITICA Y PRINCIPIOS

El pluralismo político es Un» de tas materias que relativamente aparecen trato

das con menos extensión en ¡a Declaración de la Conferencio Episcopal. Había dos

razones: la primera, que una vez proclamado e! principio de la licitud de]

pluralismo, el documento no podía extenderse más sin contradecir ese mismo

principio; la segunda, que éste es uno de los puntos a los que se pueda aplicar

lo que en nuestro primer comentario escribíamos sobre el hecho desgarrador, para

el fiel que a !a vez es un español, de que la evolución política y la de la

Iglesia se estén haciendo a ritmo diferente. Diríamos que la Declaración, al

llegar a este punto, se corta abruptamente, pero no sobre un desierto, sino ante

unas perspectivas prometedoras que, como fieles y como españoles, debemos

considerar.

No vamos a exponer una vez más las razones de la licitud del pluralismo. No las

han descubierto nuestros obispos, que se remiten al magisterio de la Iglesia, y

particularmente a las enseñanzas del último Concilio Vaticano y del Papa Pablo

VI. La Iglesia no acepta cualquier opción política; las que se oponen

sustancialmente a su fe de cristiano o a su concepción del hombre, un cristiano

no las puede profesar. La Iglesia tampoco callo sobre todo lo que afecta al

orden témpora!; se reserva el derecho—que es también un demer a! que no podría

renunciar—de lo denuncia en cuanto se oponga a la dignidad y a los derechos de

la persona humana. Pero ia Iglesia no impone un modelo determinado de sociedad;

reconoce la pluralidad de opciones, no sólo a Iravés de compromisos

individuales, sino asociacionales e institucionales, y considera que esa

legítima pluralidad es parte integrante del bien común, bien entendido que

ninguna opción puede concebirse como expresión única de las enseñanzas de la

Iglesia y que, por consiguiente, ninguna puede comprometer a la Iglesia como

tal.

Insistimos: se trata del magisterio de la iglesia, que los obispos españoles

recogen para aplicarlo a un Estado, el nuestro, cuyas Leyes Fundamentales

establecen que su legislación se inspirará precisamente en la doctrina de la

Iglesia; compromiso grave, dificil, susceptible de plantear problemas enojosos,

como reconoce la Declaración, pero que, si ha de ser fielmente cumplido, exige

"acordar toda nuestra legislación a la ley de Dios., tal como lo interpreta la

doctrina de la Iglesia, con todo e) dinamismo que ella encierra, sobre todo

cuando se proyecta sobre las realidades temporales".

¿Para revisar esa legislación? Ya hemos dicho que la Iglesia no entra en ella.

No es su misión. Por esto la Declaración se limita, en el punto que comentamos,

a tina exigencia, que se deriva tanto de razones de Justicia como de las

características de nuestra sociedad contemporánea: !a de que "exista en la

comunidad política espacio suficiente para que sus miembros puedan asumir ds

manera eficaz esta pluralidad de compromisos indíviduales y colectivos".

Y eso se puede lograr sin necesidad de destruir e! sistema; más todavía: eso es

lo que se debe lograr si se desarrolla el sistema tal como ei sistema exige.

¿Necesitaremos repetir lo que día tras día venimos sosteniendo .en estas

columnas? Últimamente lo hicimos comentando el mensaje del Jefe del Estado. Si

faltaba el impulso para el desarrollo que pedimos, ahí está el impulso, claro e.

inequívoco. Por esto ese mensaje, pronunciado en las postrimerías de 1972 por la

máxima autoridad política de la nación, y la Declaración que a principios del

nuevo año ha hecho pública 10 Conferencia Episcopal, se complementan. La

Declaración señala un hueco; el mensaje dice que ese hueco se debe llenar.

Y las Leyes Fundamentales dicen cómo hacerlo. Los puentes están Fabricados. Sólo

falta tenderlos.

 

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