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 Bienvenida al documento     
 
   23/01/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

23-1-1973 EDITORIAL

BIENVENIDA AL DOCUMENTO

FELIZMENTE, el documento de nuestros obispos sobre lo Iglesia y la * comunidad

política está ahí: es cloro, es completo, es sereno. Es largo, pero paga con

creces el esfuerzo de su lectura íntegra.

Es mejor que no hablemos de la triste batalla en que un sector de pensamiento—si

es ésa la expresión adecuada—ha empleado durante varias semanas lo mejor de sus

fuerzas en alancear borradores. Tiempo perdido, porque los borradores caminan

siempre por sí solos a la papelera, sin valor al nacer y sin gloria al morir, i)

ataque de un documento "que todavía no es" constituye en este caso una vil

práctica abortiva, y el de uno "que ya no es", una torpeza tácita. Un pensador

de verdad sólo ataca documentos de verdad, los que terminan por firma y rúbrica.

LOS obispos no desconocen que tienen ante sí una España escindida y han

descrito con realismo las contradictorias exigencias con que se les conjura para

que apoyen al sistema existente; para que ayuden a derribarlo; para que se

abstengan de hablar; para que hablen, pero vaguedades; para que certifiquen que

sólo uno de los sistemas ideológicos, y precisamente el de los recurrentes,

coincida con la doctrina de la Iglesia; para que concedan que en el pluralismo

que esa misma iglesia propugna caben hasta las obsesiones totalitarias, las

explotaciones del hombre por e! hombre o el radical marxismo, según las

preferencias de los pluralistas de turno. Con igual acierto, aunque con ia

delicadeza de dejar que sean los lectores ios que rellenen el esquema con

hechos, fechas, cifras y nombres, nada difíciles de averiguar, los obispos

afirman que "hay quienes, para imponer su particular concepción de la misión de

la Iglesia en relación con los problemas temporales, se valen de Jos recursos

del poder económico o político o de su influencia en medios de comunicación

social". Pasadas campañas de ruido y futuras campañas de silencio sobre este

mismo documento episcopal son el mejor certificado de la exactitud del

diagnóstico.

OGRO el buen sentido de nuestros lectores descubrirá que, por tan quebradizo

suelo, nuestro Episcopado avanza con independencia de juicio y con equilibrio de

expresión en e! documento colectivo más importante desde 1937.

Ni !a nación ni ia Iglesia pueden sentarse sobre la muralla para ver el

atardecer de la historia que no volverá: porque el mundo camina; tanto, que

hasta el inmovilismo cambia, según cambian sus puntos de referencia.

Lo grave de la situación a que los obispos tienen que hacer frente consiste en

que cada fiel es a la vez un español y en que las entrañas de éste se desgarran

si ia evolución de la Patria y as la iglesia, a las que él ama, se está haciendo

a ritmo diferente. El cambio de España de 1936 a 1973, el de la Iglesia

especialmente a partir del Concilio y el del mundo universo en que están

inmersas ambas requería un análisis crudo, que los obispos hacen para que los

fieles decidan.

Porque, en definitiva, lo que este documento va a conseguir es colocar

a cada español, de arribe y de abafo, de cara a sus propias responsabilidades

como católico, frente a cambios ´profundos desde *l documento de 1937.

Documento de hace treinta y cinco años bueno hoy para aclarar el pasado

Insuficiente para iluminar el futuro, aceptable para explicar a une España

rota en dos, ineficaz pan soldarla en la unidad esencial re querida con

urgencia.

 

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