Información Religiosa. Asamblea episcopal. 
 Declaración de los obispos sobre el compromiso temporal de los cristianos     
 
 Informaciones.    02/12/1972.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

INFORMACIÓN RELIGIOSA

Asamblea Episcopal

ES PRECISO EL RECONOCIMIENTO DE UN LEGITIMO PLURALISMO, GARANTIZADO

JURÍDICAMENTE LA DECLARACIÓN SOBRE RELACIONES IGLESIA-ESTADO NO SE HARÁ

PUBLICA HASTA DENTRO DE UNAS SEMANAS

MADRID, 2. (INFORMACIONES.)

«La concepción cristiana no predetermina una forma particular de actuar

políticamente, ya que una misma fe puede conducir a compromisos diferentes. El

compromiso político-social (de los cristianos) exige, pues, el reconocimiento de

un legítimo pluralismo; de ahí la necesidad de que la sociedad civil ofrezca la

posibilidad, garantizada jurídicamente, de que la diversidad de opciones de los

ciudadanos pueda manifestarse publicamente y operar efectivamente. Ningún

cristiano, sin embargo, puede, bajo el pretexto de pluralismo, hacer compatible

con su fe un sistema político-social que se oponga a la libertad, a la creciente

igualdad económico-social entre los ciudadanos, a la participación de todos en

las decisiones políticas que afectan al bien común.»

Esto afirma el documento sobre Apostolado Seglar, votado y aprobado por la

Conferencia Episcopal española y que acaba de hacerse público. Las 27

proposiciones del importante documento obtuvieron mayoría de dos tercios en la

primera votación Y este va a ser sin duda el fruto más visible de esta

decimoséptima asamblea p1enaria del Episcopado, que ha concluido sus sesiones á

mediodía de hoy. La declaración episcopal sobre las relaciones Iglesia - Estado

tardará unas semanas en hacerse pública. El deseo de los obispos de llegar al

máximo de unidades, la delicadeza del tema y la premura de tiempo han motivado

este aplazamiento, cuyos detalles explicaremos en seguida

COMPROMISO

El voluminoso informe de la C.E.A.S. (Comisión Episcopal de Apostolado Seglar)

de más de cien folios y que presumiblemente será publicado pronto fue resumido y

presentado a la asamb1ea episcopal en 27 proposiciones, que sintetizaban (aun

perdiendo cierta hondura) el contenido original. En este caso no .ha habido

dificultades por parte de los prelados. Desde el primer momento acogieron con

complacencia el trabajo y lo hicieron suyo. Tras una segunda redacción, con

algunos reto ques, la votación fue abrumadora. Todas las proposiciones obtenían

a la primera mayoría de dos tercios Los observadores opinan que es, sin embargo,

más importante esta toma de postura de la Iglesia española que lo que pueda

salir de una declaración sobre las relaciones con la comunidad política.

Se trata de «la urgente necesidad de intensificar y dar coherencia al dinamismo

apostólico del lajeado cristiano. «Consideramos urgente —añade la declaración—

ante la situación hoy del apostolado seglar y el momento actual de nuestro país,

actualizar y potenciar las insuficientes realidades apostólicas; superar el

desaliento j desánimo, así como la atonía y alergia a las formas asociativas;

adaptar las asociaciones y movimientos a las necesidades, aspiraciones y

lenguaje de nuestro tiempo»

Para esta adaptación, la Iglesia española propone y bendice el compromiso

político y social en estos términos

«Un aspecto fundamental de la espiritualidad cristiana de las asociaciones de

apostolado seglar ha de ser la pobreza evangélica. De ahí su deber de ayudar a

los necesitados promoviendo su desarrollo integral y haciéndoles artífices y

protagonistas de su propia elevación. Y de luchar contra la miseria, la

injusticia y contra totes las formas de opresión y esclavitud, difundiendo las

enseñanzas de la Iglesia sobre justicia social.

Entre ios medios para lograrlo, las asociaciones apostólicas pueden, y en

algunos casos deben, según las peculiaridades y objetivos propios de las mismas,

manifestar públicamente su parecer sobre situaciones concreías de la vida

económica, social y poli-tica a la fuz de las enseñanzas de la Iglesia v bajo su

responsabilidad.

PLURALISMO X LIBERACIÓN

La concepción cristiana no predetermina, una forma particular de actuar

políticamente, ya que lina misma fe puede conducir a compromisos diferentes. El

compromiso político-social exige, pues, el reconocimiento de un legítimo

pluralismo; de ahí !a necesidad de Que la sociedad civil ofrezca !a posibilidad,

garantizada jurídicamente, de que la diversidad de opciones de los ciudadanos

pueda manifestarse públicamente y operar efectivamente.

Ningún cristiano puede, bajo el pretexto > de pluralismo, hacer compatible con

sn fe un sistema político-social que se oponga a la libertad, a la creciente

igualdad económico-social entre los ciudadanos a la participación de todos en

las decisiones políticas que afectan al bien común.

El término «liberación» recoge hoy las exigencias del compromiso cristiano en la

transformación de las estructuras sociales, políticas y económicas que pueden

ser causas de opresión y explotación El .Evangelio «rechaza toda esclavitud como

procedente, en última instancia, del pecado». (G. S. 41).

La Iglesia y !a fe, que trasciende teda ideología o proyecto político, impiden

que puedan identificarse con una forma concreta de acción politica. Por la misma

razón, los movimientos de apostólado seglar y las asociaciones eclesiales no

pueden adoptar posiciones políticas partíais tas.

Al obispo corresponde discernir con autoridad apostólica la autencidad de la

acción del espíritu. De ahí que a él y no a las autoridades civiles ni a ningún

grupo particular de cristianos toque juzgar cuándo una actividad realizada por

´organismos dependientes de la jerarquía eclesiástica o por organizaciones de

apostolado seglar o por ´sacerdotes o religiosos en el ejercicio ¿e su

ministerio, responde o no a la misión y enseñanzas de la Iglesia.»

RELACIONES IGLESIA-ESTADO

Tras numerosos avatares, la declaración episcopal sobre las relaciones entre la

Iglesia y la comunidad politica ha sufrido un nuevo aplazamiento. Como se

recordará, la asamblea votó a favor de la declaración por mayoría de dos tercios

a favor. Se encargó a una comisión de siete miembros para que, a la vista de las

modificaciones sugeridas por los grupos de trabajo, se extractara el largo

informé —unos treinta folios— y se acertara a presentar un documento que pudiera

ser acogido por la mayoría (en todo este debate había siempre una veintena de

obispos en contra). Ayer, a mediodía, tras un trabajo contra reloj, la «comisión

de los siete» presentó su trabajo, que ,fue entregado individualmente a cada

obispo. El texto tenía ahora diecisiete o dieciocho folios, es decir, Ja mitad

que el original. En él se notaban ciertas lagunas por el afán de implificación,

y los obispos, en este caso, no querían salir COK declaraciones vagas tras

tantos devaneos.

El debate en el pleno de la tarde fue, por lo visto, vivo y agitado, dentro de

la ^-moderación que caracteriza a las discusiones episcopales. A unos les

parecía mucho y a otros, poco; a unos, demasiado punzante, y a otros, demasiado

general. Intervinieron, entre otros, monseñores Buxarrais, Capmany, Infantes,

Guix, Jubany, Montero, López Ortiz, Setién, Suquía, Rubio Repulías, Añoveros,

Tomiño, Azagra, Estepa, Llopis, Ivorra y Suquía

Al final se´ llegó a la siguiente conclusión: Había que publicar una

declaración; el texto servía en líneas generales, pero había que perfilar

algunos de los apartados. Por lo demás, no parecía prudente precipitarse y el

tiempo apremiaba (faltaban ya pocas horas para la clausura de la asamblea). En

estas condiciones, se acordó primero someter a votación si se aceptaba, el texto

del documento de «los siete» en su conjunto, lo que se aceptó por 59 votos a

favor y 14 en contra (hubo también cuatro en blanco). La segunda votación

proponía si les parecía bien a los obispos enviar, a la comisión sus propuestas

de enmienda por escrito en un plazo de diez días, y que una vez todas las

enmiendas en poder dé-la comisión, elaborar ésta un nuevo texto, que sería

enviado nuevamente a cada obispo para que votara por correo. Después, el texto

definitivo

^se haría público. Se aceptó la propuesta por 60 votos a favor, siete en contra

y dos en blanco. En conclusión, habrá declaración del Episcopado español sobre

las relaciones Iglesia-Estado, sobre la base del documento presentado por la

comisión especial, que sufrirá algunas modificaciones y que se calcula pueda

hacerse público dentro de un mes aproximadamente.

LA COMISIÓN DEL CLERO

La anterior Comisión, Episcopal del Clero, promotora de la famosa Asamblea

Conjunta, que marcó la línea de renovación en la Iglesia española, tenía que ser

renovada en esta reunión plenaria, de acuerdo con los estatutos. Como se

recordará, cuando se eligió presidente de la comisión a don Marcelo´ González,

arzobispo de Toledo, se originó uno de los momentos de más fricción en aquella

asamblea «constituyente», al proponer el primado una serie de nombres (y sólo

esos) que no concordaban con la línea seguida hasta entonces por la comisión. Se

llegó, por fin, a un compromiso: que siguieran los que hasta entonces eran

miembros de la misma y que se añadieran cuatro propuestos por el presidente.

Ahora había, como decimos, que renovarla preceptivamente. Los nombres

presentados por don Marcelo González son los siguientes: Guerra Campos, Gastan

Lacoma Temiño, Hervás, Cardenal Fernández, Granados, Peralta, Masnou, Cases,

Caries, Delicado, Estepa, Oliver y Malla. Se observa fácilmente una línea

conservadora. Celebrada la votación, fueron elegidos: Delicado (uno de los

artífices de la Asamblea Conjunta), Cardenal Fernández, Malla, Oliver, Cases

Granados y Caries..

NOTA DE LA HERMANDAD SACERDOTAL ESPAÑOLA

La Hermandad Sacerdotal Española, que preside el padre Miguel Oltra y que fue la

promotora de la asamblea sacerdotal de Zaragoza, ñas envía la siguiente nota:

((La . Hermandad Sacerdotal Española, a la vista de las noticias publicad as en

la Prensa de hoy, día 30, prefiere adelantarse a posibles malas interpretaciones

y expone, desde ahora, su línea invariable de conducta:

Para la defensa de la Iglesia de siempre, de sus dogmas y del magisterio

ordinario de veinte siglos, la Hermandad Sacerdotal Española será siempre el

instrumento más obediente, nías dócil, más leal y el colaborador más

desinteresado y seguro de la jerarquía.

En cambio, en lo que se refiere a la «nueva Iglesia» contestataria,

desacralizada, puramente humanista, que admite las mayores aberraciones

litúrgicas, morales y aun dogmáticas, y termina con toda la vida religiosa y con

la ascética cristiana, la Hermandad Sacerdotal Española no dará un solo paso ni

ante el halago ni ante la violencia; sencillamente, porque no puede hacerlo sin

apostasía.»

 

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