Autor: Meliá Pericás, Josep. 
 El correo catalán. 
 El ocaso de los tecnócratas     
 
   22/01/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

"EL CORREO CATALÁN1´

El ocaso de los tecnócratas

POR primera vez en muchos años, no hay en España ningún ministro que pertenezca

al Opus Dei. Hasta ahora, además, siempre existían ciudadanos que sin pertenecer

a dicha Asociación entraban a formar parte de ella´ gracias a las lenguas del

pueblo. Tampoco ha habido en esta crisis nadie sospechoso de figurar en este

escalafón de simpatizantes. ¿Es una casualidad? No lo creo.

¿Pero fue casualidad la consideración del Opus Dei como una de las familias del

Régimen? Tampoco lo creo. Los portavoces de la Asociación han dicho una y mil

veces que no tiene objetivos políticos ni ideología unitaria. Eso sí, es cierto.

Se ha dicho que quienes participan en política lo hacen a titulo estrictamente

particular. También es verdad. Pero hay un Opus Dei jurídico, como dice Calvo

Serer, y otro de tipo sociológico. A este último, en el que ge engloban socios

de verdad y personal asimilado, es al que se convocó a la gestión pública. Como

es lógico, esto suponía olvidar que existen socios del Opus Dei de otra

conformación física y otras tendencias. Pero no es ese el caso. Lo cierto es que

los miembros del Opus sociológico, como las c**"£zíwr"C03t"~ralnccr ancfaearr-

sotos, que se apoyaban y promocionaban, que imponiari~~Tmtt—TnenfaVdOJST~que

resulta inseparable de-la-España-de-les^años sesenta. Es inevitable, pues, que

en la confusión se hayan producido miles de errores de calificación y que los

matices se le hayan escapado a más de uno.

A estos hombros, puestos a buscar una etiqueta aceptable, se les convino en

llamar tecnócratas. No lo eran en su sentido estricto. Es absurdo pensar que es

tecnocrático un Gobierno en el que un ingeniero naval dirige la diplomacia, un

díplomático "humanista las "Obras" Públicasr -ua ingeniero TO-de Caminos-la

Industria, un administrativista el_desarrollo ecanomico y otras— cosas pór el

esíiio. Tecnócrata significa en España, y así lo e»erífií~8ñrBrtffl~corío-

almería q´üe les dirigí cuando todavía gozaban de las mieles del poder,

gobernante de extracción no falangista, o no movimentista, para ser más

rigurosos. Es a esos tecnócratas sin base popular, aupados por la confianza de

quienes conocen sus méritos —que casi siempre los tienen— a quienes se ha

desplazado bruscamente.

¿Quiere ello decir que la Administración ha perdido solera técnica? Sería un

insensato quien lo creyera asi. Y, sin embargo, la propaganda tecnocrática quiso

dar a entender que sójo ellos conocían las formulas "salvadoras. Eso es

literalmente absurdo. Ni sus recetas han tenido tanto éxito ni tenían monopolio

alguno sobre una formación científica solvente. Basta repasar las listas de los

primeros y segundos escalones técnicos de la leva del Gabinete Arias para

percatarse de que se trata de valores indiscutibles en el plano profesional. Y a

petar de iodo no es !o mismo. Son técnicos, pero no tecnócratas; son rigurosos

pero no asépticos. Ello quizá suponga, a fin de cuentas, que son algo menos

liberales, menos neocapitalistas, pero también menos neoconservadores. Algo

difícil de entender para quien maneje tan sólo criterios esquemáticos o fórmulas

matemáticas. Es previsible, por tanto, que los cronistas extranjeros no acierten

en el diagnóstico. Pero lo cierto es que la aponía tecnocrática no tiene por qué

suponer una menor «chance» europeista.. Ni tampoco supone que algún día, por uno

de esos fenómenos que sacuden el panorama político español, algunos tecnócratas

retornen con nuevos padrinos.

Josep MELIA

 

< Volver