Autor: Colomer, Julio. 
   Se espera la convocatoria del Congreso General para elegir al sucesor de monseñor Escrivá     
 
 Informaciones.    30/06/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Se espera la convocatoria del Congreso General para elegir al sucesor de

monseñor Escrivá

Por Julio COLOMER [Enviado especial de INFORMACIONES.)

ROMA, 30.

COiV anas ematívas palabfss ¿e tifo Alvaro del Portillo, actual secretario

general del Opus Dei; con las que agradeció a los asistentes sn presencia y les

pidió mina limosna de oraciones» por un hombre, monseñor Escrivá, que tantas

limosnas había repartido en su vida, terminó el Sábado, a mediodía, en Roma, el

funeral por el alma del fundador del Opus.

En esta ceremonia sencilla, fervorosa, nada espectacular, no estuvieron

presentes algunos de los miembros del Opus Dei en los últimos años habían

adquirido relieve político en, España, con cuya posible asistencia a la

ceremonia se había especulado. La consigna, ¿ada desde la casa central del Opus

Dei a los miembros de Ea Obra fue la de que no se trasladasen desde sus países

ai Roma par --ie el funeral con-, servase s~ :snuda sencillez, t^a liturgia

v..vO un cierto que fe añejo: misa no concelebrar da, de espaldas al pueblo, $

cantada finalmente en latín. Se cuidaron los mínimos detalles, y asi durante la.

comunión escuchamos como mo>-tete la melodía de un villancico que emocionaba en

víd^ al padre Escrivá.

Sé espera, ahora que se¡i convocado esta misma semana el Congreso general

extraordinario, que deberá „ designar aJ sucesor de monseñor Escrivá en e: tarjo

de presidente general del Opus Dei. Este Congreso, según afirman las

constituciones del Opus, debe convocarse en el plazo de un mes y celebrarse

dentro de los tres meses a contar de la vacación de] cargo». En él se reunirán —

aparte de ios altos .cargos del Consejo central de Roma los 80 consiliarios de

los 80 países en los que el Opus Dei cuenta con miembros. Y además, una

representación de los Consejos Regionales (Nacionales), que es elegida por

consiliarios y por el Consejo Regional de cada país, proporcionalmente al número

de miembros del Opus Dei en cada nación.

¿Quién va, a suceder a, monseñor Escrivá 1 Cierto sector de la Prensa italiana

insinuaba ayer que posiblemente, no sería español. Apoyaba esta suposición en el

deseo que el padre Escrivá había tendido a «desespañolizar» la Obra al trasladar

su sede central a Roma. Estos j´jjjneres de un nuevo presidente general del Opus

de nacionalidad no española apuntan como posibles candidatos a don Mario

Lantini, consiliario del Opus en Italia —que fue quien grecuo /a homilía en el

funeral de monseñor— o a don Daniel Cummings, irlandés, actual procurador

general. A pesar de estos rumores, que aparecen ahora por primera vez, la

opinión dominante sigue considerando aquí a don Alvaro del Portillo, actual

secretario general, como el más seg´-uro sucesor de monseñor Escrivá. No ha

pasado inadvertido para los comentarios necrológicos y de las semblanzas del

padre Escrivá aparecidos estos días en los diarios, y que estaban, inspirados

por las notas qcre fa oficina efe información de la casa central del Opus

proporcionaba a los periodistas, que apareciese. definido el Opus Dei como

«asociación católica internacional». Esta calificación es ´conforme a la

tendencia que ha mostrado el Opus en los últimos años a, eJiwÜr.Ja clasilicación

dé «instituto secular». Sin embargo, en el texto del telegrama de condolencia

enviado por la Secretaria de Estado del Vaticano se le define como «sociedad

sacerdotal de. ´.a santa cruz», que es exactamente la calificación con QUC está

inscrito, entre los «institutos seculares», en el

«Anuario Pontificio» -de este mismo año. Estas diferentes definiciones no

implican, por supuesto, solamente una- di-renjKfao! terminológica,, sino que

encierran diferentes efectos jurídicos. A diferencia de las asociaciones

católicas, los institutos seculares están sometidos a la legislación canónica en

toda su esfera económica; quedan, pues, bajo el control de la Congregación de

Religiosos, y en lo económico sus bienes se consideran bienes eclesiásticos. Y

así, por ejemplo, para realizar transacciones de determinada cuantía, requieren

el permiso de la Santa Sede.

 

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