Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   La Roca del Opus Dei     
 
   10/10/1974.  Páginas: 2. Párrafos: 5. 

LA ROCA DEL "OPUS DEI"

TORRECIUDAD es ya —y lo será más todavía— el Escorial del «Opus Dei», de la

«Obra» por antonomasia y con mayúscula, como la denomina su fundador, el Padre,

también por antonomasia, y con él fdos sus «hijos». Dentro del fabuloso

escenario natural del Alto Aragón, cerca de Barbastro, cuna de José María

Escrivá, y cor) el maravilloso telón de fondo de los Pirineos, debe

estar a punto de terminarse un imponente santuario titulado a Nuestra Señora de

Torreciudad, Reina de los Angeles, que reúne en su tomo una serie de edificios

de moderna arquitectura, de tipo aragonés, que hospedarán una Casa de Retiros

Espirituales, un Centro de Estudios Históricos de a antigua Corona de Aragón, el

Pabellón de Convivencias y la Residencia del padre Escriva. Hay una antigua

ermita de la Virgen Torreciudad y un torreón de señales meló derruido —cuyas

piedras se usaron en arte en la construcción de una hospedería ue más tarde

desapareció— asentados hoy i una península formada al construirse un •an

pantano, donde ahora emerge de un )ñasco sobre el nivel actual de las aguas

rededor de 50 metros, aunque antes se lento a gran altura encima de un escarpado

jcipick) en cuyo fondo corría turbulento río Cinca.

Desde tiempos inmemoriales, la Virgen de •reciudad fue el eje de la devoción

mariana Somontano aragonés. En la revista «Obras» se dice que, según la

tradición popular, en el siglo XI comenzó a venerarse en Bolturina —importante

Castillo que dominaba las vías de acceso hacia el Condado de Sobrarbe por´ el

curso del Cinca— una imagen de la Virgen, tallada en madera da carrasca, que en

hiératica actitud, sentada en un trono, sostiene en su regazo al Niño que

bendice. Recientes trabajos de restauración confirmaron la antigüedad de esta

imagen, que corresponde —según el parecer de los expertos— al arte románico de

finales del siglo XI. Cuando esta comarca era tierra fronteriza entre moros y

cristianos —refiere una vieja tradición— un ataque musulmán obligó a los

cristianos a ocultar >la imagen en un lugar agreste, al abrigo da cualquier

profanación. Una vez consolidada la Reconquista, por obra de Sancho Ramírez, y

hacia e) año 1083, la Virgen se te apareció, indicándole el escondite y

pidiéndole la dedicara una ermita en el mismo lugar. Desde entonces, la Virgen

de Torreciudad fue meta de muchas peregrinaciones de las tierras aragonesas,

catalanas y aun francesas.

Por segunda vez, en 1936, la imagen fue de nuevo salvada dé la destrucción

rojinegra gracias a la piedad de sus devotos. Por aquellos días del trágico

verano un grupo de forajidos saqueó la ermita, pero sin tocar a la Virgen. Pero,

al marcharse los profanadores, un vecino de Bolturina recogió la preciosa

escultura, colocándola debajo de unas rocas alejadas, poniendo un cubo sobre su

cabeza para protegerla de.la lluvia y el viento. Terminada la guerra interior,

la imagen fue recuperada, aunque se hizo indispensable una restauración a fondo,

y al volver a la ermita, también reconstruida, recibió el homenaje de muchísimos

fieles, entre ellos el del padre Escrivá, recordando cuando sus padres y sus

abuelos le llevaron, teniendo dos años, en 1904, a postrarse ante la Virgen

después de una grave enfermedad. Este recuerdo entrañable es el precédante de

esta obra de la «Obra» que rubricó et fundador del «Opus Dei» con estas

palabras: «Las últimas piedras de Torreciudad, bien podrían ser las que sirvan

para la diadema real con que se corona canónicamente a la Santísima Virgen y a

su Divino Hijo. Ya tengo en mis manos el documento de la Santa Sede que me

autoriza a hacer personalmente esa coronación solemne, o a designar un cardenal

o un obispo que la haga.»

La construcción del Santuario de Torreciudad se comenzó el 2 de febrero de 1970.

Y casi al mismo tiempo todo el conjunto arquitectónico, orientado sobre una

colina donde se hizo una gran explanación que domina el afilado peñasco en cuya

cumbre se yergue la vieja ermita. Los edificios se distribuyen en forma de

ángulo, cuyos dos lados forman, unos largos soportales que delimitan una gran

explanada. En el vértice de ese

"Los edificios se distribuyen en forma de ángulo, cuyos dos lados forman unos

largos soportales que delimitan una gran explanada." Sobre estas líneas, aspecto

del edificio en construcción, en el momento en´que los trabajadores terminan una

jornada. Abajo, vista desde un rincón del santuario.

ángulo se erigirá un altar destinado a las ceremonias al aire libre. Alrededor

se articulan todos los objetivos: el Santuario con sus torres, destacando una de

mayor elevación sobre las otras dos gemelas; la residencia del padre; la Casa de

Retiro; emendóse al contorno del Santuario estará el Centro de, Formación de

Campesinas, y a la izquierda, una plazuela donde convergen diversas dependencias

destinadas a la atención de los peregrinos. Un poco más allá se levantan los

locales del Centro de Estudios Históricos de la Antigua Corona de Aragón. Y,

finalmente, el Pabellón de Convivencias, unido a los soportales que delimitan la

gran explanada. • Las edificaciones se unen, unas con otras, en conjunto muy

variado, para el cual se ha tenido en cuenta planos y alturas diferentes.

Torreciudad se hará famosa, como famoso se ha hecho él “Opus Dei” en proyección

mundial. Su término municipal s." üpa Secastilla, y los pueblos más próximos

son: Bolturina, El Grado, La Puebla de Castro y, más allá, ia ´ciudad dé

Barbastro, donde nació José María Escrivá de Albas y Balaguer. El fundador ha

dicho sobré esta obra monumental, levantada por la fe de millares de donativos,

que «el amor grande qué el Señor tiene a su Madre, hará que allí resplandezca

también su omnipotencia y su misericordia. Nosotros le pediremos y buscaremos

milagros en las almas. Por eso, para empezar, habrá - cincuenta

confesonarios...». Que asi sea.

Julián CORTES-CAVANILLAS

 

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