Autor: Royo, Vicente. 
   Opus Dei     
 
 SP revista de información mundial.    12/10/1969.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

OPUS DEI

. Querido lector:

Ediciones Rialp publicó recientemente un libro revelador que se titula

"Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer", del que el diario "Ya" hizo

días atrás un extenso resumen. A lo largo de sus páginas, el fundador del Opus

Dei explica que la Obra, que cuenta ya con unos 50.000 afiliados en todo e¡

mundo, no tiene nada de secreta y que sus miembros sólo buscan en ella "una

ayuda espiritual que les permita santificar su trabajo ordinario."

Esta sencilla presentación de la Obra de Dios, que abre a la martirizada

sociedad de consumo una vía directa hacia la santidad, en medio de tanto

desasosiego y de tanta desorientación y dolor, explica, en cierto modo, la

profunda penetración que el Opus ha tenido en España desde el año 1922 hasta la

fecha.

Con su mística dehilencio, de la • laboriosidad, del apoyo mutuo y Ja

obediencia, la Obra ha ido desplegando su frondoso ramaje por todos los estratos

de la sociedad actual. Empresarios, profesionales, obreros, políticos,

funcionarios, catedráticos, hicieron discurrir su vida espiritual hacia las

aguas santificadoras del Opus, sin hacer dejación de su actividad cotidiana, sin

apartarse de la heroica actitud que entraña el enfrentamíento diario con el

mundo, aguantando a pie firme, y a título personal, la responsabilidad de todos

y cada uno de sus actos sin que la Obra, como ha dicho monseñor, tenga nada que

ver con su actuación e iniciativa.

Lo maravilloso de esta proliferación es que se está llevando a cabo en una

especie de tremedal de ubicación poco concreta. Porque, ¿quiénes son los

miembros del Opus? ¿Dónde están? ¿Cómo se les identifica? ¿Qué caminos hay que

seguir para llegar a ellos?

En la Oficina de Prensa del Opus, una voz que no era ni la de Javier Ayesta -que

estaba enfermo- ni la de Luis Cordón -que se encontraba ausente de Madrid- no

pudo saciar mi curiosidad sobre estas preguntas porque, según me dijo, en el

Opus no hay ficheros, ni listas, ni relaciones de sus asociados, simpatizantes o

colaboradores.

Es una lástima que una asociación que de acuerdo con su fundador no tiene nada

de secreta, y en cuyo programa de actividades figura como objetivo principal la

santificación del trabajo, no sea más explícita a ¡a hora de dar a conocer los

mecanismos de su organización interna, las relaciones de sus afiliados y los

cauces más idóneos para alcanzar sus puertas. ¿Qué daño puede haber en que se

publiquen los nombres de los ministros, subsecretarios, directores generales,

funcionarios, profesionales y obreros que pertenecen ai Opus y que tan píamente

se doblan sobre el surco de sus tareas cotidianas con un ansia permanente de

santificación, o de que se faciliten dichos nombres al menos a las personas que

se interesen por ellos?

Acaso el conocimiento de esos nombres, cuya ocultación carecería de lógica, a

menos que los fines de la asociación fuesen distintos de los que ha señalado

monseñor Escrivá de Balaguer, pudiera servir para que algunos tibios de corazón,

de los que hoy contemplan al Opus con recelo, se bañaran también en sus aguas

santificantes, y se reservaran así un puesto seguro en la Gloria del Señor, a la

que todos aspiramos, por el camino de una normal actuación en sus puestos de

trabajo. Silenciar dichos nombres por más tiempo sena pecar contra la caridad

hacia Jas personas que se interesan por el Opus, o sena desmentir que el Opus

Dei "trabaja en todos los países a la luz del día, con el reconocimiento

juridico de Jas autoridades civiles y eclesiásticas."

Sobre este tema encontrará usted un amplio informe de SP en las páginas 20-24 de

este número. Reciba un saludo muy afectuoso de su buen amigo.

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