El Opus Dei y la política     
 
 Ya.    04/11/1969.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

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El Opus Dei y la política

"ABC" presenta un trabajo del fundador y presidente del Opus Dei. monseñor

Escrivá, y dice:

"Como en su tiempo otros grandes fundadores españoles, el padre José María

Escrivá de Balaguer. ha sabido abrir a la espiritualidad católica nuevos y

fecundos cauces, sabiamente adaptados a la Compleja realidad de ¡a época que

vivimos. El Opus Dei, por éí íundado, orientado y presidido, crece y se

multiplica a la largo y a lo ancho de todo el mundo, lis una ligereza

Imperdonable, además de una injusticia grave, juzgar al Opus Dei por ios

aciertos o errores posibles o ficticios de sus miembros, que dedican sus

actividades particulares a la economía y a la política y que actúan—en

afirmación de monseñor Escrivá en el artículo que hoy publicamos—"con completa

independencia y con responsabilidad personal". Sólo se puede juzgar seriamente

al Opus Dei por su vasta obra religiosa y social, y ésta deja un balance

abrumadoramente positivo, al margen de la actividad individual de algunos

políticos y economistas que a él pertenecen, los cuales, como también los

Ingenieros, los abogados y ios obreros del Opus, unas veces aciertan- y otras se

equivocan en su actividad profesional. Negar, en fin, la fecundidad religiosa

del Opus Dei sería negar la- evidencia misma."

Monseñor Escrivá dice: EL OPUS DEI NO HA ENTRADO NI ENTRARA NUNCA EN LA POLÍTICA

DE GRUPOS Y PARTIDOS, PORQUE SU MISIÓN NO ES LA POLÍTICA.

—"No es mi misión hablar de política. Tampoco es esa la misión del Opus Dei, ya

que su única finalidad es espiritual. El Opus Dei no ha entrado ni entrará nunca

en la política de grupos y partidos. ni está vinculado a ninguna persona o

ideología. Ese modo de actuar no es una táctica apostólica, ni una conduo a

meramente encomiable. Es una necesidad intrínseca para el Opus Dei proceder así,

ya que lo exige su misma naturaleza, y tiene un resello evidente: el amor a la

libertad, la confianza en la condición Propia del cristiano en medio del mundo,

actuando con completa independencia y con responsabilidad personal.

No hay dogmas en las cosas temporales. No va de acuerdo con la dignidad de los

hombres el intentar fijar unas verdades absolutas, en cuestiones donde por

fuerza cada uno ha de contemplar las cosas desde su punto de vista, según sus

Intereses particulares, gus preferencias culturales y su propia experiencia

peculiar. Pretender imponer dogmas en lo temporal conduce, inevitablemente, a

forzar las conciencias de los demás, a no respetar al prójimo."

RESPETAR LA OPINIÓN DE LOS DEMÁS V AMAR EL LEGITIMO PLURALISMO. —

"No quiero decir con eso que la postura del cristiano, ante los asuntos

temporales, deba ser indiferente o apática. En modo alguno. Pienso, sin embargo,

que un cristiano ha de hacer compatible la pasión humana por el progreso cívico

y social con la conciencia de la limitación de las propias opiniones,

respetando, por consiguiente, las opiniones de los demás y amando el legítimo

pluralismo. Quien no sepa vivir así, no ha llegado al fondo del mensaje

cristiano. No es fácil llegar, y en cierto modo no se llega nunca, porque la

tendencia al egoísmo y a la soberbia no muere jamás en nosotros. Por eso, todos

estamos obligados a un examen constante, confrontando nuestras acciones con

Cristo, para reconocernos pecadores y recomenzar de nuevo. No es fácil llegar,

pero hemos de esforzarnos.

Dios, al crearnos, ha corrido el riesgo y la aventura de nuestra libertad. Ha

querido una historia que sea una histeria verdadera, hecha de auténticas

decisiones, y no una ficción ni un juego. Cada hombre ha de Tiacer la

experiencia do su personal autonomía, con lo que eso supone de azar, de tanteo,

y, en ocasiones, de Incertidumbre. No olvidemos que Dios, que nos da la

seguridad de la fe, no nos ha revotado el sentido de todos los acontecimientos

humanos. Junto con las cosías que para el cristiano están totalmente claras y

seguras, hay otras—muchísimas—en ías que sólo cabe la opinión: es decir, un

cierto conocimiento de lo que puede ser verdadero y oportuno, pero que no se

puede´ afirmar de un modo incontrovertible. Porque no só!o es posible que yo me

equivoque, sino que—teniendo yo razón—es posible que la tengan también los

demás. Un objeto que a uno parece cóncavo, parecerá convexo a los que estén

situados en una perspectiva distinta."

LA LIBERTAD ES LA CONDICIÓN DE LA CONVIVENCIA—"La conciencia de la limitación de

los juicios humanos nos lleva a reconocer la 11-bertiad como condición de la

convivencia. Pero no es todo, e incluso no es lo más importante: la raíz del

respeto a la libertad está en el amor. Si otras personas piensan de manera

distinta & como pienso yo, ¿es eso una razón para considerarlas como enemigos?"

Las maniobras del Pisuerga

Bajo este título, don Lucio del Álamo, presidente de la Asociación de la Prensa

y director de "El Alcázar´´, escribfl en la "Hoja del Lunes" de Madrid;

"No será ocioso recordar como primera parte de una doble precisión que, según la

ley Orgánica, el Jefe del Estado "personifica la .soberanía nacional y ejerce el

poder supremo político y administrativo". Y que una cosa es el Opus Dei como

instituto religioso; otra, la conducta religiosa Individual de sus miembros, y

otra tercera, la conducta civil de un numerario de "la obra". Precisamente en su

suplemento dominical do esta mañana, "ABC" publica, con especial oportunidad un

artículo de monseñor Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, en el que

repite:

"El Opus Dei no ha entrado ni entrará nunca en la política de grupos y partidos,

ni está vinculado a ninguna persona ni ideología." Mal podría, pues, el Opus Dei

como tal, institución espiritual y religiosa, gobernar en nombre de Franco y del

18 de Julio, puesto que según la declaración solemne de su fundador, no está

vinculado a esa persona, ni a esa ideología, ni a ninguna otra. La precisión

tiene gran importancia en cuanto a la esencia del Opus Dei como institución, y

por eso, por obligada objetividad, la subrayo aqui.

Está, pues, dicho autorizadamente, que el Opus Dei so gobierna ni se mete en

partidos, empresas, ni grupos. Sus miembros, como ciudadanos liEres que son, si

pueden hacerlo. Y lo hacen. Lo cual, ya en el plano humano y ae la política

terrenal, plantea interrogantes demasiado complicados para las gentes de la

calle. Porque al toma los nombres de diez o doce de los actuales ministros y se

entera de que, al parecer, coinciden en una entrega religiosa de apostolado y de

servicio a las virtudes de perfección del Opus Dei, deduce alegremente que es un

Gobierno del Opus Dei. Y—lo repite su fundador—yerra totalmente.

Entonces el hombre de la calle se desconcierta. Si el nexo del Opus no vale para

tareas temporales—y ya está dicho que n°—> ¿9."^ nexo une a unos cuantos

españoles diversos—en profesión, en extracción social, hasta en antecedentes

políticos—para llegar al Poder al mismo tiempo y formar, según se dice al

parecer con su aquiescencia, un "equipo homogéneo"?

LA COMISARIA, EN DESARROLLO. — Acaso las cosas sean más sencillas y a ras de

tierra. He leído en "Nuevo Diario", sobre la firma de Jorge Collar y de J. V.

Colchero, opiniones de observadores extranjeros evidentemente eselarece-doras,

Estas, por ejemplo:

"Laureano López Rodó es considerado como uno de los artífices del cambio." "Le

Monde" se extraña de encontrarle en un puesto relativamente modesto: "López Rodó

es considerado la eminencia gris del nuevo Gabinete. La mayoría de los ministros

económicos son hombres de su confianza o, ¿1 menos de su nueva tendencia." ¿Será

aventurado deducir de estas citas de "Nuevo Diario" que la homogeneidad del

nuevo Gobierno se logra a través de la autoridad de López Rodó, el "hombre

fuerte" del nuevo Gobierno?

Los hechos sin adornos son, en cualquier caso, elocuentes. No recuerdo ningún

antecedente de que todos los colaboradores, menos uno, de un ministro salten a

poltronas ministeriales. Los brazos suasorio? de la Comisaría del plan de

Desarrollo han alcanzado a Vivienda. Industria y Agricultura; han llegado por

recodos barceloneses o de personal j viejo afecto a Comercio y Hacienda; incluso

han coincidido en Trabajo y en Sindicatos con un viejo falangista y un

empresario ejemplar que tuvieron ocasión, como miembros de la ponencia del II

Plan de Desarrollo-lo subrayaba el diario "Madrid"—. de defender, con la

eficacia de su talento y de su patriotismo, la feliz navegación parlamentaria de

los proyectos socioeconómicos de la Comisaría.

Si fuese cierto que había en el seno d&l Gobierno anterior una tensión

creciente, habría que deducir que el gran triunfador de la pugna por el

desenlace de la crisis es don Laureano López Rodó. Del mismo modo que pocas

horas después —en política como en el arte da torear, el favor del público

cambia de un tercio a otro—, el gran triunfador para el futuro, por la obra bien

hecha y por la entera dignidad de la sal da, ha sido don Manuel Fraga Iribarne.

Desde mi alejado rincón de observador de la política encuentro, sin embargo, ai

triunfo pliütico del señor López Rodó demasiado redondo. El ímpetu acaso haya

restado moderación. Hay—se . quiera o no— fuerzas en el país con hondo arraigo

popular, cuya presencia en el Gobierno es—a lo más— indirecta o por reflejo."

"Los que hicieron el régimen no pueden quedar al margen ni pc-r hostilidad ajena

ni por cansancio propio. Un Gobierno suspendido en lo aito, cerca del cielo, no

ganará el futuro. Ha de estar sobre ja tierra y el polvo, codo a codo con los

que sufren, trabajan y esperan. Aún quedan—gracias a Dios—en España brazos para

el abrazo y voces para la llamada."

El Movimiento, de todos los españoles

De "A B C":

- "El señor Fernández Miranda ha repetido en su discurso de toma de posesión, y

es de agradecer que lo haya repetido, el texto de la ley Orgánica del Movimiento

y de su Consejo Nacional: "El Movimiento Nacional y sus entidades y

organizaciones estarán abiertas a todos los españoles previa aceptación expresa

de fidelidad a sus Principios y demás Leyes Fundamentales del Reino." Es

exactamente lo que dice el señor Fernández Miranda, al proclamar: "Acepto la

grave responsabilidad de ser ministro secretario general del Movimiento.- Del

Movimiento abierto a todos los españoles. Del Movimiento creado, forjado,

perfeccionado por Franco. Del Movimiento de nuestras Leyes Fundamentales. El

definido por la ley Orgánica del Estado?´ El Movimiento "comunión de todos los

españoles" es el cauce de representación pública que expresamente le confiere la

Constitución y que es, justamente, todo lo contrario de lo que ha venido

conociéndose en el mundo del derecho político bajo la definición de "partido

único".

Hemos elegido una fórmula de representación funcional y democracia orgánica

capaz —por lo menos en teoría—de articular con toda eficacia la participación

popular en la vida política, y de colaborar en la coordinación de funciones

dentro de la unidad de poder prevista en nuestra Constitución, pero ese sistema

tiene que rematar su proceso creador justamente a través del Movimiento, que el

señor Fernández Miranda considera con acierto, cauce político de todos los

españoles para su participación en la vida pública.

Es evidente que semejante participación está condicionada, a la aceptación de un

mínimo de presupuestos comunes, que incluye nuestra Constitución bajo el título

de Principios Fundamentales, exactamente igual que otras muchas constituciones

extranjeras recogen también determinados principios esenciales que no pueden

revisarse. Sobre este cimiento de principios admitidos por el pueblo que

aglutinen la vida política nacional, el Movimiento debe ser precisamente el

órgano encargado de promocionar la participación ciudadana a través de esas

asociaciones, expresión del legitimo contraste de pareceres cuya libertad de

funcionamiento y efectividad de intervención vendrán a darnos, de manera

inapelable, la medida de utilidad pública de la propia Secretaria General, Por

eso consideramos que la más urgente tarea del nuevo secretario será la

definitiva promulgación de las normas todavía pendientes encargadas de

regularizar la vida de esas asociaciones, capaces de establecer un cauce a la

participación del pueblo en la tarea de alumbrar cada día fórmulas cuya

aplicación corresponda al Gobierno, después de conocer fielmente eí pensamiento

del país."

 

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