Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   Desafío al presidente     
 
 El Alcázar.    05/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LA VENTANA INDISCRETA

DESAFIO AL PRESIDENTE

LA "Comisión de los Diez" ha designado, entre otras, Lupá subcomisión —Santiago Carrillo al frente— para "negociar el tema de las nacionalidades". El Gobierno Suárez ha dicho que no entrará en esa discusión bajo ningún concepto. Pues bien: si la noticia que se atribuye a "fuentes bien informadas" resulta cierta y tajante, el Gobierno Suárez se ha hecho acreedor a nuestro aplauso, al aplauso de los españoles que permanecen al margen de la melopea seccionista. El presidente ha dicho no; y, así, ha cumplido con un inexcusable deber: la tutela y defensa de la unidad de España-

La unidad es irreversible. No atenta a la multiplicidad regional. Ni socava sus esencias, culturas, lenguas o tradiciones. No sojuzga ni centraliza. La unidad de España como nación —una en el concierto de los pueblos de Europa y del mundo— no admite discusión posible y mucho menos negociación. Ninguna entidad nacional del mundo libre hace cuestionable su integridad y soberanía. ¿En virtud de que extraña homologación o compromiso habría de discutirse en España?... La "Comisión de los Diez" roza peligrosamente la frontera de la lógica y de la ley. El reconocimiento de la pluralidad regional, que además no es tanta, no conlleva la aceptación de formulaciones sobre cuanto es, como la integridad física de España, intocable.

Está ciato: a la arriesgada generosidad del presidente Suárez, que ha derribado con juvenil empeño obstáculos y barreras- para que no quede ni una sola voz sin escucharse, no se puede replicar, por parte de los más beneficiados, con el viejo e innoble procedimiento de ponerle entre la espada y la pared.

El Gabinete no negociará. No puede negociar sobre un asunto que supone la revisión del principio básico de la existencia de España; pero tampoco debe la oposición forzarle a la adopción de actitudes extremas.

La designación del señor Carrillo como presidente de ese clan constituye un claro desafio.

Un desafio inaceptable. En esto estoy con el presidente Suárez. La Unidad de España es sagrada, irrevocable. No existe ni puede existir otra nacionalidad que no sea esta, entrañable, gloriosa, y antigua que se llama España. Ese es el punto para la verdadera convergencia y entendimiento. El marxismo lo sabe y por eso pretende destruirlo con el secretario general del PCE en la vanguardia de la agresión.

Antonio IZQUIERDO

 

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