Autor: Lozano, Raimundo. 
   La Confusión de los borradores     
 
 Arriba.    23/01/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

LA CONFUSIÓN DE LOS BORRADORES

PARECE ser que la Comisión de los «nueve” representantes de Coordinación Democrática (según se indicaba en ARRIBA del pasado miércoles) no acudirá a la negociación en el palacio de la Moncloa con él texto articulado de ley electoral, sino con una serie de criterios, para que tomándolos como base, sean elaboradas las normas electorales.

«El País» de dicho día publicó los supuestos criterios básicos reflejados en él documento presentado a esa comisión de los «nueve» por la ponencia técnica electoral presidida por Fernández Ordóñez, a pesar del estricto secreto en que (según «Diario-16») se mantuvo el borrador de la Ponencia. Pese a este sigilo, la agencia Europa Press transmitió en la tarde del miércoles lo que parecía el auténtico borrador, a falta de redacción definitiva, que será hecha en la reunión que este domingo verificará la citada comisión.

Hubo un proyecto de borrador (tal se dice) , presentado por Guillermo Galeote, miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE (renovado) y que fue rechazado en su mayor parte por los miembros de la Ponencia, los cuales redactaron otro. Quizá sea ese el motivo de lo confusión de los borradores.

En su borrador rectificado la Ponencia, presidida por Fernández Ordóñez, propone, en cuanto a la distribución de los diputados para el Congreso, que la Comisión de los «nueve» defienda, en su negociación con el Gobierno, el sistema proporcional puro; es decir, que los 350 diputados del Congreso —cuyo número se considera inamovible al haber sido aprobada por ley refrendada por el pueblo— se distribuyan de acuerdo con la población de cada provincia, con un mínimo de uno por cada una de ellas.

Coincide ese criterio, exactamente, con el que expusimos aquí, hace ya dos meses, en el primer artículo de esta serie dedicado a la futura ley Electoral. Decíamos entonces: «Como en el medio está la virtud, quizá la cifra definitiva que se acuerde o se Imponga sea la de dos escaños fijos por provincia, pero todavía se me antoja excesiva, pues detraería de la representación proporcional cien bancas —como traducen los corresponsales en Londres refiriéndose al Parlamento británico— restando sólo doscientas cincuenta.»

«De ahí que parezca justo (agregábamos) que la cifra mínima se reduzca a la unidad, añadiéndole además otro servicio: el de compensar los votos que excedan del módulo de votantes por diputado que se establezca para toda España.» Poníamos un ejemplo que ahora concretaremos más: si ese módulo se estableciera en 125.000 habitantes por diputado, una provincia que contase con trescientos catorce mil habitantes (caso de Albacete) tendría derecho a tres diputados: dos, por cada uno de los 125.000; uno, por los 64.000 restantes.

El módulo podia establecerse, según nuestra fórmula, por el procedimiento de dividir el número total de habitantes de España por la cifra 298. Esta sería la de escaños auténticamente proporcionales, al ser restados los 350 que determina la ley para la Reforma Política por los 52 mínimos, puesto que entre éstos ya incluiríamos a Ceuta y Melilla.

De este modo tan sencillo, concluíamos, se evitarían todas las complicaciones que se presentarían al determinar el número de diputados por cada provincia con los excedentes de población, grandes o pequeños, que siempre habrían de sobrepasar al módulo acordado. Ya que en demografía las cifras sólo teóricamente pueden ser redondas.

Mas, el criterio del Gobierno sobre este punto (si hacemos caso de lo que «El País» indicaba entre paréntesis en aquella información no confirmada) difiere mucho de la cifra que propone la Ponencia de los «nueve» y que nosotros sugeríamos hace un par de meses. Pues, en el proyecto del Gobierno se prevé un cupo de tres diputados y uno más por cada 125.000 electores que excedan sobre los 375.000 habitantes. O sea, que aún suponiendo que «El País» al escribir electores quiso decir habitantes, una provincia necesitaría contar con medio millón de éstos, para disponer de cuatro diputados en el Congreso. Veintiocho provincias de menor población dispondrían y cambio de tres escaños cada una. Lo mismo Soria con 100.421 habitantes, que Navarra con 493.882, que son los casos más extremos entre las provincias inferiores al medio millón.

Sin embargo, en la información transmitida el jueves por la agencia Cifra sobre los criterios de la Ponencia, se indicaba que la oposición estima asimismo que se debe establecer una representación fija en el Congreso de tres diputados por cada provincia. Si esta información es exacta coincide la oposición con el supuesto criterio del Gobierno respecto a la cifra mínima de tres diputados. Tendríamos así tres tesis distintas de la Ponencia de la Oposición en este problema según las diversas fuentes informativas: un diputado, Europa Press; dos, «El País»; tres Cifra.

Mientras que la cosa no se aclare, toda especulación resulta inútil.

Raimundo LOZANO

 

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