Autor: Cavero, José. 
   Don Licinio, en la izquierda de la derecha  :   
 En el franquismo hubo derecha e izquierda. Yo estaba en la izquierda. 
 Arriba.    28/11/1976.  Páginas: 4. Párrafos: 78. 

Don Licinio, en la izquierda de la derecha

Se puede hacer una política social avanzada; no marxista

Durante mi mandato como Ministro, algunos me llamaron socialista

Como Ministro de Trabajo, unas veces me dejaron hacer y otras no...

« En el franquismo hubo derecha e izquierda. Yo estaba en la izquierda

Alas cinco y media, don Licinio -uno de los Ministros que, al dejar de serlo, no han sido apeados del

«don», y a quienes es suficiente el nombre, simplemente- espera ya en su despachito, entre recuerdos de

su etapa ministerial de un lustro y seis meses. Está, sobre el tocadiscos, el «Aleluya» de Haëndel. Es el

lugar de reposo y de estudio, adonde no llegan voces, sí apenas ecos de la calle de Almagro, abajo y en

obras. Con don Licinio se puede abordar cualquier tema. No pondrá veto alguno, aunque se interese

inicialmente sobre los temas que vamos a tratar. De «don Licinio, «para la Historia», quedó un sinfín de

leyes y decretos leyes relativos a cuestiones sociales, que le han caracterizado y creado una determinada

imagen. El campesino llegado a Ministro tan sólo desearía ver nuevamente sus respuestas, ya escritas,

antes de que vean la luz de la letra impresa..

DEMOCRACIA SOCIAL

-¿Y cómo va, don Licinio, la formación de su grupo político?

-Pues, bueno, va Vamos trabajando en él. Formar un grupo político es un problema relativamente difícil.

Requiere tiempo, requiere contactos con muchas personas Seria fácil improvisar un grupo político como

se improvisan muchos de los que hay por ahí, con unas siglas y con quince o veinte amigos. Pero si uno

quiere, antes de lanzarse, que de verdad sea un grupo político con proyección nacional, es decir, que tenga

ya impacto en una parte importante de las provincias españolas, eso requiere tiempo. Y en eso estamos.

-La denominación de este grupo sería Democracia Social, ¿no? -Democracia Social, sí. Porque,

yo creo que esta conjunción de estas dos palabras le da, de alguna manera, la intencionalidad que yo quiero.

Es decir, quiero que, por un lado, defienda la democracia en cuanto participación del pueblo, no sólo ya

en las tareas políticas, sino en tantos y en tantos aspectos de la vida social y económica del país, y luego,

esa otra palabra, social, que quiere decir que la política, además de fomentar esa participación, debe

tender a producir un cambio social que facilite, de verdad, y con las mayores posibilidades, esa

participación responsable de todos los españoles. Porque una democracia en una Sociedad donde hay

excesivas desigualdades, y donde hay sectores de la población que tienen realmente dificultades para

utilizar en todas sus posibilidades la participación, pues puede resultar, al final, una democracia

engañosa. Entonces, yo quiero, no sólo

que haya esta participación, sino que se remuevan, además, los obstáculos de tipo económico y social,

que dificulten de hecho, para muchas personas, la participación responsable en el destino colectivo futuro.

Además de procurar una sociedad más justa como fin en si mismo.

-Sin embargo, no parece que sea lo mismo, pese a ser las mismas palabras, la Democracia Social que la

Socialdemocracia...

-Bueno, de alguna manera, o en cierto modo, hay diferencias, pero, además, sí usted quiere, yo cambié

también el orden de las palabras por que había ya otros partidos que se estaban llamando

sociademócratas. De modo que, a lo mejor, si uno mira los objetivos de los programas de uno de esos

partidos y el del grupo que yo estoy formando, no hay muchas diferencias, salvo lo que pudiera haber de

influencia marxista en algunos de estos partidos socialdemócratas. Es decir, este cambio de palabras,

aparte de estar, en parte, motivado porque el otro orden está ya, digamos, ocupado por otros grupos que

en algunas cosas son parecidos y en otras cosas se diferencian, quiere también significar este propósito

mío de que se puede hacer una política social muy avanzada sin incurrir en el marxismo. Yo creo que el

marxismo tuvo mucho, y puede tener mucho de válido en lo que es lo que podría ser la critica de la

sociedad capitalista y los defectos de esta sociedad capitalista, pero en lo que no estoy de acuerdo es en

las soluciones. Yo creo que se puede hacer una política social avanzada, no marxista.

UN MINISTRO «SOCIALISTA»

-Pero esta Democracia Social suya, ¿tendría algún contacto o similitud con las Socialdemocracias

europeas, o son éstas, en su totalidad, marxistas?

-Realmente, entre los movimientos socialdemócratas europeos hay diferencias, y en algunos la

influencia marxista es escasa.

-¿Cree usted que ya durante su mandato como Ministro, se te pudo asimilar a algún grupo

socialdemócrata?

-Bueno, durante mi mandato como Ministro algunos me llamaron -socialista-. Ahora hay otros que

dicen que soy de «ultraderecha». Ni unos ni otros tienen razón. Con esas matizaciones que hacíamos

antes, en mi mandato como Ministro, yo creo que traté de hacer, dentro del mundo del trabajo, una

política que tenía en sus objetivos algunos muy parecidos a los que tienen muchos partidos

socialdemócratas no marxistas, pero con respeto a los principios de propiedad privada, libre empresa,

concebidos no con un tinte puramente individualista, sino con conciencia de su sentido social y

comunitario

-¿Y a esos objetivos se opuso habitualmente el establishment?

-Bueno, entre lo que uno se propone y lo que consigue. . Siempre hay alguna diferencia. Yo creo que

haciendo un balance de la política de esos cinco años y medio, uno mismo siempre se queda insatisfecho, porque

ciertamente siempre se quiere llegar a más. Pero creo que otros que no sean el propio protagonista,

cuando hacen un balance de esos cinco años y medio consideran que hubo realizaciones eficaces, en este

sentido, de mejoras sociales para los trabajadores, y en general, los sectores más modestos de nuestra

sociedad.

-Y en este capítulo, en estos propósitos de las realizaciones sociales, ¿a usted le pusieron muchas veces

el veto? ¿O le dejaron hacer?

-Bueno, un Ministro de Trabajo, y no es mi caso exclusivo, sino que yo recuerdo que eso, cuando lo he

comentado en conferencias internacionales con otros colegas, existe en todos los países, tiene que estar

prácticamente en lucha permanente con los Ministros económicos. Entonces, evidentemente, en mi largo

período de gestión ministerial, muchas veces me dejaron hacer y otras veces me pusieron limitaciones,

como ocurre normalmente también en cualquier país. Todos los puntos de vista, en este sentido, tienen su

parte de razón y son comprensibles Pero, yo creo que, a pesar de estas limitaciones, estos cinco años y

medio supusieron realmente logros importantes dentro de lo que pudiéramos llamar la política laboral en

amplio sentido. Hasta el punto de que había quien me decía que era un Ministro que se podía quemar

demasiado pronto, justamente porque continuamente tema proyectos de ley o proyectos de disposición

importantes y conflictivos entre manos, en marcha.

LA IZQUIERDA FRANQUISTA

-No falta quien se pregunte, don Licinio, cómo es posible que encontrándose en lo que diríamos

«izquierda del franquismo», pueda encontrarse cómodo en la Alianza Popular

-Bueno, yo creo que algunos de los manifiestos de otros grupos de Alianza Popular también tienen

posiciones sociales bastante avanzadas. Si usted los lee, podrá encontrar que, efectivamente, tienen una

posición social avanzada. Partiendo, como es lógico, de un sistema de libre empresa y de economía de

mercado, llegan a propuestas sociales muy avanzadas. Toda fuerza política amplia, tiene alas, sectores,

tendencias .Evidentemente, un grupo como Democracia Social podría suponer un poco, si se quiere, la

frontera, la orilla, la izquierda, dentro de estos propósitos.

-La izquierda de la derecha, vamos...

Yo creo que sí, que ser Ministro con Franco nos ha marcado

Hay muchas formas de democracia. Puede haber diferentes sistemas de Gobierno

Yo escribí, el día que murió Franco, que el mejor servicio que le podíamos hacer era no prolongar el

franquismo

-Bueno, Alianza no se ha definido nunca como un Partido exclusivamente de derechas.

-Ella, no. Pero sí la han catalogado así repetidamente...

-Pero nosotros nunca hemos aceptado esa catalogación. Yo creo que llegará un momento en que las

cosas se decidirán con mayor claridad. Por eso siempre hemos dicho que era un grupo político de centro

derecha. Para que el resultado sea de centro-derecha, si hay componentes que están a la derecha, otros

pueden estar en el centro, y otros, incluso, hacia la izquierda. Lo que ocurre es que en España hay ahora

mismo un cierto confusionismo en la catalogación de las personas, y hasta de los grupos, en derechas y en

Izquierdas. Y ese confusionismo está derivado de un hecho importante, que es el franquismo. Hay una

tendencia a considerar que todo lo que guarde una relación con el franquismo es derecha, y...

-¿Y no es cierto? -No es cierto. Es decir, en el franquismo hubo derecha e izquierda, y en la oposición

al franquismo hubo derecha y hubo izquierda. Y la sigue habiendo. Por ejemplo, yo no puedo pensar que

si, objetivamente, cualquier persona considera mis ideas, lo que yo he dicho, mi trayectoria y la de, por

ejemplo, Gil Robles, pueda decir que Gil Robles es un hombre de izquierdas y yo un hombre de derechas.

Sin embargo, parece que Gil Robles esté en una posición más de izquierdas que yo, en lo que podríamos

llamar la conceptuación de la Prensa, o de ciertos medios informativos. Únicamente por el hecho de que

él ha estado siempre en la oposición al franquismo, y yo, no. Y no hablo solamente de Gil Robles. Le he

puesto como ejemplo. Hay otras personas, que ahora están en grupos, que se llaman socialdemócratas,

que han colaborado en el franquismo, como yo, y con los cuales yo he tenido que discutir y luchar, en

esas cuestiones que antes citábamos, de mi lucha de Ministro de Trabajo para hacer una política social

más avanzada, y que entonces estaban enfrente de mis posiciones.

-¿A quién se está refiriendo? -Bueno, hay varios amigos míos,

por ahí...

SENTIDO SOCIAL

-¿Usted cree, don Licinio, que Franco era de derechas o de izquierdas?

-No, no era ni de derechas ni de izquierdas... Yo creo que Franco quería, a toda costa, superar esa

dualidad...

-Pero, ¿es superable?

Para muchas gentes, sí. Es posible que a nivel de grupos sea más difícil, pero a nivel de personas

concretas, y a nivel de hombres de Estado, creo que es superable, creo que es superable...Como, por

ejemplo, es probable que el Rey, a toda costa, lo querrá ser ni de derechas ni de izquierdas. Querrá ser de

todos, de todo el mundo. Entonces, Franco, como Jefe del Estado, yo creo que siempre quiso ser de todos,

y lo que sí le quiero decir es que tenia un profundo sentido social. Eso si. Es decir, a mí, quien más me

ayudó en el Gobierno, ha sido Franco. En todos los avances sociales... Y yo tengo, en este sentido,

anécdotas muy expresivas del claro sentido social que Franco tenia pera muchas cosas. Por ejemplo, él

era tremendamente contrario a la huelga; pero yo

recuerdo, por ejemplo, que cuando había una huelga, él, entre las consignas que solía dar, siempre decía

«hay que procurar que los trabajadores no

se queden con la sensación de ser derrotados». Otro ejemplo es cómo le disgustaba cuando las empresas

imponían sanciones colectivas o sanciones masivas. El recomendaba que si había que sancionar, fuera

mínimamente y directamente a los responsables. Porque los trabajadores tienen conciencia de que cuando

se sanciona al responsable de una perturbación, más o menos, lo aceptan; que entra, en alguna manera, en

el riesgo que corre una persona al adoptar una posición más reivindicativa. Pero cuando se sanciona

masivamente, entonces se produce una reacción de rebeldía general en todos. Su sensibilidad social se

manifestaba en muchas de estas cosas y, sobre todo, en los apoyos, cuando yo estaba discutiendo con los

ministros económicos acerca, por ejemplo, de la reforma de la Seguridad Social, o del salario mínimo, o

de los avances en materia de pensiones, o de las limitaciones, por ejemplo, a la negociación colectiva...,

yo encontré en él, pero todo esto y siempre, grandes ayudas.

EL SER «EX»

-¿En qué forma les ha marcado el haber sido Ministros de Franco?

-Bueno, yo creo que sí, que negarlo seria, de alguna manera, no reconocer la realidad de los hechos. Lo

que no creo es que nos haya marcado con un sentido que pudiéramos llamar vergonzoso, vejatorio o

limitativo para el futuro. Yo creo que el ser Ministro de Franco, a unos les habrá servido para aumentar su

crédito frente a la gente, y a otros, para perder ese crédito. Probablemente como el servir a cualquier otro

Régimen. El ejemplo de Franco, como gobernante, era siempre un ejemplo edificante. El concepto que

tenía del deber y del servicio por encima de todo, era algo profundamente formativo y educativo para

cualquier Ministro, para cualquier gobernante. Uno habrá podido tener equivocaciones o ser imprudente

en su gestión como Ministro, pero Dios sabe que de Franco nunca tuvimos ese ejemplo. Al contrario,

Franco era la pura moderación, la prudencia siempre, y la gran honestidad. Yo estuve cinco años y medio

despachando con él, y jamás he recibido una indicación a favor de una persona, o en prevención de una

persona.

-Sin embargo, en esas Memorias que circulan tan profusamente...

-La persona que dicen que ha escrito esas Memorias sabrá por qué lo ha hecho y responderá de sus

informaciones Yo hablo de las mías, y por tanto, no puedo responder de lo que ese señor ha escrito. A mí

me parece que en esas Memorias hay mucho de resentimiento, y consiguientemente, hay falta de

objetividad. Yo, lo único que quiero decir es que esas Memorias presentan un Franco que no se parece en

nada al Franco que yo he conocido y que he tratado.

-¿Cree que, en concreto, de usted mismo, Franco tenía una buena impresión, una imagen favorable?

-Yo creo que buena, pienso que buena; primero, porque sí no, no me hubiera llamado a ser Ministro.

Después, porque no me hubiera mantenido la confianza durante tanto tiempo. Es

decir, yo he formado parte, me parece, de cuatro Gobiernos sucesivos; incluso, con cambios, en dos

ocasiones, de Presidente. El primer Presidente del primer Gobierno del que yo formé parte era el propio

Franco. Después nombró Presidente a Carrero, y hubo que renovar los nombramientos y hubo una crisis

importante. Yo seguía... Después se nombró Presidente a Carlos Arias, y yo continué en el mismo puesto,

e incluso me nombré Vicepresidente. De modo que pienso que si hubiera tenido mal concepto, pues

normalmente no hubiera seguido. «Pero es que además, en el trato personal, él fue siempre especialmente

deferente, conmigo. Yo no tengo hacia él más que motivos de gratitud, por su cordialidad, por la simpatía

con que nos trató, y no solamente a mí, sino también a mi mujer. Y recuerdo que cuando me mar che,

cuando dimití, él no quería, de ninguna manera, que me fuera, Le costó trabajo aceptar mi dimisión.

DIMITIR CON FRANCO

-Una dimisión, con Franco, ¿no era un signo de rebeldía?

-Bueno, depende de cómo se planteara Yo no lo planteé así. Tal vez usted lo recuerda. Procuré hacerlo

de modo que quedara claro que se trataba de un problema de discrepancias puramente a nivel de

Gobierno, pero que en ninguna forma se trataba de una rebeldía. Simplemente, una situación en la cual un

Ministro considera que no es conveniente que siga compartiendo la tarea política si hay unas

discrepancias fundamentales de criterio en puntos esenciales con sus compañeros, Eso no supone

discrepancia, no rebeldía con el Gobierno, ni mucho menos contra el Jefe del Estado, que no estaba

implicado en este tema.

-No fue, por tanto, un portazo a Franco.

-Ni mucho menos, pero tampoco fue un portazo al Gobierno, ni al Presidente. Fue, sencillamente, hacer

lo que debe hacer un hombre honesto consigo mismo cuando sus propias posiciones no prevalecen y las

considera esenciales,

-Pero, don Licinio, ¿se puede ser «un hombre honesto consigo mismo» mientras se forma parte de un

Gobierno no democrático? -y le ruego disculpe la dureza de mi pregunta...

-Sí, claro. Se puede ser perfectamente, si uno está sirviendo realmente a su país con absoluta

honestidad... Por otra parte, esto de la democracia no es un concepto tan claro... No, nada claro. Hay

muchas formas de democracia. Ni se puede decir que hay una sola clase de democracia, ni pensar que

sólo se puede servir a un país en un determinado sistema democrático con honestidad, me parece oue es

exagerar las cosas. Yo creo que a un país se le puede servir en muy diversos sistemas. La democracia es,

en definitiva, una forma de participación popular en la política. Y esa forma puede variar y puede haber

sistemas diferentes de gobierno que sean válidos en razón de las circunstancias. Y, en cualquier caso, lo

que no vician, como si dijéramos, por sí misma, es la actitud que puede tener un gobernante. Función del

gobernante es servir a su país, poniendo los intereses del país por encima de todo, y si tiene la conciencia

tranquila cada día, creo que se puede servir honestamente...

-Sin embargo, después de formar parte de un Gobierno no democrático, ustedes se han apuntado a !a

democracia .... e incluso aspiran a encabezar este nuevo Régimen...

-Nos hemos apuntado a lo que entendemos que en este momento es conveniente al país. Lo de aspirar a

encabezar este nuevo Régimen lo dice, usted. Nosotros hemos dicho que queremos participar en él, e

incluso que tenemos la responsabilidad de hacerlo. -Es decir, que ustedes van a ser respetuosos con las

normas democráticas...

-Claro, por supuesto. Completamente.

«AGGIORNAMENTO»

-¿Van a jugar con las mismas reglas de los demás partidos...?

-Por supuesto. Como todos. No es el caso da quien diga; «Bueno, yo juego a la democracia, pero con la

idea de que un día, si gano, cambiaré el Sistema para que no vuelva a haber democracia.» No, no.

Nosotros queremos jugar con absoluta limpieza y con todas

las reglas del juego. Y entendemos que así debe ser. Yo estoy hablando de Franco y del franquismo y de

alguna manera de una lealtad mía a su persona y a su obra... , pero yo escribí el mismo día que murió

Franco un artículo en el cual decía que el último servicio que le podríamos prestar era no intentar

continuar el franquismo, sino hacer las reformas que fueran necesarias para hacer viable la nueva

situación política que con su muerte se creaba. Algunos Ministros, ya dentro del Régimen de Franco,

estábamos propiciando estas reformas, porque el Régimen de Franco tampoco fue una cosa uniforme a lo

largo del tiempo. Varió. Y uno tenía conciencia, sobre todo en la última fase, de que las reformas políticas

eran necesarias. Yo era secretario del Consejo Nacional, por ejemplo, cuando el primer proyecto de

Estatuto de asociaciones, que no llegó a publicarse, Pero, por supuesto, después de la muerte de Franco

muchos han dicho que nosotros hemos significado un intento de mantenimiento o de continuación

inmovilista del franquismo. Yo digo, he dicho y he escrito, rotundamente, que no. Lo he escrito

-De entre las metas sociales se quedó sin hacer la reforma de la empresa

-Sinceramente, no creo que el Poder me haya corrompido

-Normalmente, la política es incómoda. Supone muchas renuncias...

hace mucho tiempo, no ahora, porque me haya inscrito en un grupo político, sino mucho antes. Entendía,

además, que sería un tremendo error incluso hacer un partido político que se llamara franquista, que

tuviera como objetivo prolongar o protagonizar o monopolizar el franquismo. Yo soy franquista en el

sentido de que respeto a Franco, de que soy leal a Franco y a su obra y de que tengo a orgullo el haber

colaborado con él... Pero lo que no entiendo es que en estos momentos sea viable un sistema de

prolongación del que había, porque se trataba de unas circunstancias especiales que se dieron en España

en un momento histórico determinado, y porque una de las clases del Sistema era el propio Franco y su

aceptación general por la inmensa mayoría del pueblo.

-¿Pero no es posible, don Licinio. que en el grupo al que usted se ha unido exista algún antidemócrata?´

-Bueno, yo creo que no, en la medida en que todos suscribimos la misma declaración, aceptando la

democracia pluralista.

- Pero, suscribir un documento, ¿se ra suficiente prueba?

-Hay que aceptarlo mientras no se demuestre lo contrario

LABOR SOCIAL

-De todos los logros sociales conseguidos como Ministro, ¿de cuál está más satisfecho?

-Bueno, yo diría que quizá de lo que esté más ilusionado es del Plan de Asistencia a los pensionistas.

Todas las cosas en las que he trabajado, ciertamente, he puesto mucha ilusión, y todas me parecen

importantes. Luego, en una valoración colectiva, unas son más importantes y otras menos. Pero quizá lo

que más me ha ilusionado y lo que ha dejado una mayor huella para mi futuro es el Plan de Pensionistas.

Ha incidido este Plan en un problema social y humano de unas dimensiones muy grandes, y creo que caló

profundamente en la conciencia de la gente, hasta tal punto que yo he tenido, vamos, tengo, la

satisfacción de que no pasa el día en que no reciba dos o tres cartas -al cabo de los años- de

pensionistas. Voy a enseñarla una que acebo de recibir, que estaba leyendo en el momento en que usted

llegó, ahora mismo. Es curiosa, porque el remitente afirma pertenecer al PSOE...

-¿Y anónimos?, ¿reciben anónimos los Ministros y ex Ministros?

-Pues, sí; se reciben de vez en cuando. Esta carta, ciertamente farragosa, densa, que no hay quien la lea,

parece que ha sido enviada a otras personas. Únicamente la posdata, muy cariñosa para mi, quería

enseñarle, aunque no para que la publique usted... Está relacionada con mi incorporación a Alianza

Popular. Por favor, no la escriba, no la reproduzca, puesto que además es anónima. Es curioso, como le

decía, que siga recibiendo cartas de personas que me siguen planteando sus problemas de pensiones,

jubilación... Hace pocos días me invitaron a ir a un centro de pensionistas, en Aluche, adonde yo no podía

entrar de la gente que había, para hablarles con motivo de la Semana de Homenaje a nuestros Mayores.

Bien, todo esto ha salido al hilo de su pregunta acerca de cuál de mis obras podría estar más ilusionado o

satisfecho... De todas ellas, ciertamente, pero, sobre todo, de ese Plan de Asistencia a Pensionistas. Me

ilusiona muchísimo también el tema de las Universidades Laborales, de la ampliación del PPO, las

mejoras salariales...

-¿Y cuál de estas metas sociales se quedó sin hacer?

-Bueno, me quedó sin hacer, y sin poder plantear, sobre todo, la reforma de la empresa. Era uno de los

capítulos de la ley básica del Trabajo, que...

BALANCE POSITIVO

-El balance de esos cuarenta años de franquismo, ¿será muy positivo en materia social?

-Yo creo que sí, que es positivo, que es bastante positivo. Porque si se compara la situación anterior con

la actual, realmente el balance es impresionante.

-Pero, ¿no lo hubiera hecho cualquiera?

-Eso ya es algo que nunca podremos saber. Si hubiera habido otro Sistema que hubiera hecho más o

hubiera hecho menos, no lo podremos saber nunca. Lo que si es cierto es que este Sistema, en esa materia,

nos aproximó bastante a la situación de muchos países occidentales. Hasta el punto de que yo, cuando

hablaba con inmigrantes, me decían que en muchos aspectos, por ejemplo en materia de asistencia

sanitaria, ellos preferían la Seguridad Social española a la Seguridad Social de países muy avanzados.

-Y usted cree que la democracia, en este sentido, favorecerá esas conquistas sociales o que, por el

contrario, las puede frenar

-No, no. Yo creo que las favorecerá. Vamos En alguna otra ocasión me han preguntado si temo a la

democracia como freno a las reformas o mejoras sociales. No. Pienso que no, porque la democracia, si lo

es de verdad, si da una mayor participación al pueblo, como la mayor parte del pueblo tiene problemas

sociales, entiendo yo que la fuerza que harán para las conquistas sociales será mayor. Por eso entiendo

que la democracia será favorable a una política social. De la misma manera que considero que una

política social avanzada favorecerá a la democracia, porque favorecerá aquello que decía al principio: una

mayor igualdad de posibilidades en la participación política. En los países en desarrollo, donde hay

grandes diferencias sociales no hay democracias, como está a la vista. La verdadera democracia se da en

cuanto se ha conseguido un cierto margen de equiparación en la sociedad.

«EL PODER CORROMPE»

-Defiéndase, don Licinio. Hay un aserto que dice que «el Poder corrompe»..

-Bueno, es posible. Yo no digo que eso no sea verdad. Yo me he defendido todo lo que he podido de lo

que pudiera ser ese aserto. He hecho todo lo posible por no corromperme, y he terminado mi gestión

como Ministro con la misma ilusión de servicio, sigo con los mismos ideales y pienso que en mi vida

personal y familiar hago lo posible porque el haber tenido en algún momento cierta parte del Poder no

haya influido en mi manera de vivir o en mi manera de relacionarme con la gente. O en lo que

pudiéramos llamar el aprovechamiento de las posibilidades del Poder en beneficio propio. Yo,

sinceramente, no creo que e| Poder me haya corrompido. Y lo mismo ocurre con muchas otras personas.

-Pero, ¿ha visto mucha corrupción en torno a sí?

-No. No. Es decir, yo no digo que no haya habido casos de corrupción en España, como los hay en otros

países. En esto también tendríamos que defendernos un poco, en relación con una excesiva idealización

de la democracia. Hay gente que dice que un Régimen democrático de por sí, ya es la mejor defensa

contra la corrupción. Pero es que, desgraciadamente, no es así. Estamos viendo cada día en países muy

democráticos casos de corrupción escandalosos... En el Poder y fuera del Poder, en nuestro país y en otros

países, hay hombres. Y donde hay hombres hay posibilidad de error y de corrupción, en unos Regímenes

y en otros,

-¿Aspira, don Licinio, a ser el primero de los siete dirigentes de Alianza Popular?

-No, no. Yo creo que cualquiera de los demás puede serlo ... Pero yo creo que no hay, en ese sentido, en

ninguno de los siete, en este momento, un principio de rivalidad por la jefatura, por la primacía.

-¿Los seis ex Ministros se han unido para dejar de ser «ex»?

-Pues, tampoco. Nos hemos reunido para seguir participando en la política, porque creemos que hay

unos ideales que defender y porque creemos que, pese a lo que algunos digan, el hecho de haber sido

Ministros no es una especie de hipoteca que nos inhabilite para el futuro, y -algunos, por lo menos, y ese

es mi caso- me he reunido venciendo una cierta tentación a la comodidad que ya había adquirido en e|

año y medio que llevo fuera del Gobierno y de la política. Y más bien, creo que estamos impulsados por

un sentido de responsabilidad con nuestro país, en un momento que es importante, y en el que no

participar, en alguna manera, es un problema, también, de conciencia. La experiencia política es algo que

se adquiere con el tiempo y con el ejercicio, y

si la experiencia política no se pone al servicio del país, se está restando algo que le podía ser útil,

pensamos nosotros. Pero se puede participar, entrando en el proceso electoral, si llega uno a ocupar un

escaño en las Cortes..., de muchas maneras. No necesariamente llegando a un puesto ministerial, dejando

de ser «ex» como usted dice.

-«¿Es cierto que la política española tiene excesivos atractivos y que por ello está atrayendo tantas

vocaciones?

-Quizá porque estamos viviendo un momento especialmente interesante, importante, que por sí mismo

despierta muchas expectativas.

ORIGEN CAMPESINO

-¿Usted cree que es incómoda la política?

-Normalmente, sí. Es incómoda. Porque supone la renuncia a un tipo de vida familiar y privado, y la

entrega -cuando se quiere cumplir, por supuesto- al servicio de los demás. Eso no quiere decir que no

tenga compensaciones. Porque yo no quisiera que se sacara de esto la conclusión de que yo, más o menos,

me he «sacrificado» siendo Ministro. Lo fui con una gran ilusión y no me arrepiento de haberlo sido, ni

de ninguna de las horas que dediqué a este quehacer. Pero, evidentemente, es una vida mucho más

incómoda que la vida puramente privada que se puede tener fuera de la política.

-¿Qué quedó en Licinio de la Fuente de aquel agricultor que fue...?

-Empecé, es cierto, como agricultor, ayudando a mi padre, en el campo y haciendo todas las faenas que

se pueden hacer en el campo... Yo creo que ha quedado una gran comprensión, fundamentalmente, para

los problemas del mundo del trabajo. Yo me sigo sintiendo, en ese sentido, trabajador y muy solidario con

todos los problemas de los campesinos y los trabajadores. También fui camarero y aprendíz de

linotipista... Todo eso ha ido dejando en mi vida un poso que facilita, de alguna manera, la comprensión

de los problemas de las familias modestas, de las gentes que trabajan... Lo facilita más que en quien ha

nacido ya en una familia de posición acomodada y que se ha desenvuelto en ese ambiente. Entonces, de la

mejor buena fe, su sensibilidad puede ser menor Hacia esta clase de problemas, sencillamente porque no

los ha vivido

(Dice don Licinio que hemos hablado mucho. Mucho de más incluso, advierte. Los últimos minutos en su

compañía los pasamos contemplando en su despacho de trabajo una serie de objetos que tienen gran

capacidad para traer recuerdos al ex Ministro: esa estatuilla que le regalaron los mineros de Hunosa; ese

reloj, reproducción de una obra del siglo XIV, obra de un anciano artesano; esa bandera española que le

entregó un grupo de compatriotas en plenos Alpes y bajo la nieve; esa veintena de medallas, no

necesariamente de metales nobles, pero que distinguen igualmente una labor, una trayectoria, un talante,

una biografía...)

José CAVERO

fotos GIMÉNEZ

Caricatura C. VIGUERAS

 

< Volver