Autor: Crespo García, Pedro. 
   Otra vez, máxima tensión     
 
 ABC.    13/11/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

MERIDIANO NACIONAL

Otra vez, máxima tensión

* FRANCO. — Mientras nuestro querido compañero Alejandro Fernández Pombo se reponía moralmente de su reciente y obligada visita al juez de Orden Público, ante la sorpresa y el malestar —contenido, que no resignado—, de buena parte de la profesión periodística, preocupada por la forma y el fondo de sus «nuevas relaciones» con el Ministerio de Información. Mientras las ministros económicos daban los últimos toques al famoso decreto-ley de medidas económicas —sin que se hubiese escapado un hilo del paquete—. Mientras se redactaba la ley que, por fin, podría llevar el proyecto del IV Plan de Desarrollo a las Cortes. Y mientras continuaban, a tope, las negociaciones hispano-marroquí - mauritanas sobre e! Sahara. Es decir, mientras España, superadas diferencias internas y peligros externos, se aprestaba a tomar velocidad, llegó la noticia.

Veladamente se daba a entender que, de nuevo, se adelgazaba alarmantemente el hilo del que pende la vida del Caudillo. Una nueva hemorragia. Posible traslado a El Pardo... De nuevo, en suma, el frenazo, la expectación. La raya qué deslinda el pasado del futuro evidenciaba otra vez su trazo.

Aunque políticamente Franco no vuelva a ejercer su autoridad, su mismidad, su simple presencia física lo condiciona todo. El parte de mediodía situaba su acento en la valoración del pronóstico. Aumentaba aún más la gravedad. Franco, como apuntaba fechas atrás don Raimundo Fernández-Cuesta, continúa recorriendo, dramáticamente, su particular y doloroso «via-crucis».

* SAHARA.—Las negociaciones, con todo, habrán de continuar. Las dos últimas resoluciones del lentísimo y eminentemente diplomático Consejo de Segundad, aconsejan a las partes que se pongan de acuerdo entre sí. El Gobierno español —dejando a un lado la supuesta, y manoseada, presión de un hipotético «lobby» marroquí en España— sigue negociando con Marruecos y con Mauritania, a la espera de que las Naciones Unidas endosen, previamente, los cheques que haya que firmar.

Argelia sigue fiel a la primera teoría autodeterminista, la del censo «polisario». Y el señor Waldheim, después de consultar con quien haya de hacerlo, será quien acabe por enviar, desde Nueva York, los nuevos impresos —porque cabe suponer que los habrá— para la confección del censo saharauí. Un censo que, como aventurábamos hace algunas semanas, quizá contemple tanto a los saharauís «polisarios» como a los saharauis «marroquíes» y también «mauritanos».

De momento, y a la espera de cualquier importante novedad, el pulso del país sigue latiendo. Con temor. Otra vez, la agonía. Pocos protagonistas como Franco ha tenido la vida española desde los Reyes Católicos. Y quizá ningún antagonista como él ha tenido la muerte.-Pedro CRESPO.

 

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