Autor: ;Juan, José Vicente de. 
   Una opción al diálogo     
 
 Madrid.    07/02/1970.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Una opción al diálogo

Las críticas al proyecto de ley Sindical han sido sinceras y espontáneas, como las de machos trabajadores, que es de donde nacen casi todas.

Estas palabras, que constituyen la síntesis de uno de los acuerdos de la Sección Social de Banca de Asturias durante el Pleno del pasado mes de enero, como respuesta a unas declaraciones en el sentido de que tales críticas eran minoritarias y prefabricadas, ponen de manifiesto un problema nacional: la dificultad de dialogar en España.

lina política de realismo siempre requiere un diálogo de las partes interesadas, porque de la discusión de los problemas suelen nacer fórmulas convincentes que el paso del tiempo se encarga de perfeccionar al ponerlas en contacto con las situaciones prácticas.

¿Es esto lo que na ocurrido con la ley Sindical? Mucho nos tememos que no. Si la consulta-informe sobre la ley Sindical abarcó a 170.000 personas—algunas de las cuales quedaron posteriormente descontentas de las conclusiones finales—, la disconformidad con los acuerdos de Tarragona y con la definitiva redacción del proyecto se ha hecho patente por un número muy superior de trabajadores de la base, por si mismos o a través de sus auténticos representantes, que es a quienes más directamente afecta la ley Sindical,

Nadie se atrevería a discutir que, efectivamente, los movimientos sociales se producen de forma teledirigida. Siempre ha sucedido así porque siempre ha habido líderes y minorías mejor preparados. Pero esto no presupone que la base de trabajadores acepte siempre cualquier programa, sobre todo cuanquier programa, sobre todo cuando cuenta con otros para contrastar. La decisión personal se mueve siempre entre alternativas y posturas a elegir. Pero en el caso sindical, la única opción ha sido el de hallarse a favor o en contra.

En la enmienda a la totalidad presentada por el procurador señor Zubiaur, éste señalaba que el proyecto refleja temor al ejercicio de la libertad social. Este temor puede hacer perder la batalla de la ley Sindical antes de aprobarse.

 

< Volver