Autor: Apostua, Luis. 
   Semana española     
 
 Ya.     Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

YA —Pag. 12

INFORMACIÓN

Asistimos a un amplio y público replanteamiento de los problemas políticos; la opinión de que tal hecho procede únicamente de las ganas de hablar de los sectores marginados o de ilustres "ex" del sistema, cae por su base al considerar con la atención que merece el discurso—importante pieza de doctrina política— del ministro Allende y García-Báxter. Si lo dicho en Guadalajara tiene importancia, su condición de ministro en ejercicio presta a sus palabras un pedestal de responsabilidad que aumenta su valor.

A la hora de definir la continuidad del Régimen, cuando se cumplan los eventos sucesorios, muchos observadores creen ver en la coronación de un rey la instantánea solución de loe problemas, tanto de los previstos como de los aún no Imaginados. El señor Allende y García-Báxter, por el contrario, trata de hacernos ver que es el Régimen mismo, con todas sus instituciones, lo que es preciso fortalecer. Ese fortalecimiento sólo tiene un canal principal, que es el fomento de la vida propia de cada Institución, porque su conjunto está pensado y repensado para que jueguen y se equilibren no para que una de ellas, por sistema, las condicione a todas las demás.

Todo ello ha de ser hecho con el pueblo y no de espaldas a él, dijo también. Sin una progresiva identificación del pueblo—ese término tan vago a veces usado despectivamente—, con sus instituciones, éstas navegarán en el mar de la legalidad escrita, pero no tendrán esa sangre vivificadora que presta la participación. Y en este punto el desarrollo institucional del sistema esta, en la práctica, retrasado. Muchas veces hemos tenido la ocasión, no deseada, de decir que los frenos • Impedimentos proceden de disposiciones reglamentarias revisables o de prácticas rutinarias no asentadas en ningún precepto fundamental. Recordemos los períodos electorales, tanto para procuradores familiares como para concejales. En esos momentos en que constitucionalmente el sistema debe abrirse al aire de la calle se produce una retracción; todo son obstáculos para que los candidatos se presenten o se manifiesten; se restringe tanto el campo de juego electoral, que desde la calle se puede adquirir la impresión de que no se desea un planteamiento en profundidad.

 

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