Desarrollo político     
 
 Informaciones.    24/10/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

DESARROLLO POLÍTICO

Ajeno al periodo más prolongado de pez que España ha vivido en este siglo, a la configuración y funcionamiento de unes Instituciones, a la formación (por primera vez en nuestra historia) de una amplia "clase media", al decidido empeño del pueblo en completar su desarrollo social, económico y político, un extraño a la realidad española estaría en su derecho de pensar que observaba una sociedad inestable y en trance de mudanza.

Nada más lejos de la realidad. El país se enfrenta coa problemas y con la última etapa de su proceso constitucional. Sus problemas son los típicos del crecimiento y desarrollo, que requieren esfuerzo de adaptación. Por primera vez desde 1812 (ocho Constituciones en ciento cincuenta y ocho años) tenemos en la mano un instrumento legal de orden superior (Principios y Leyes Fundamentales), que de ser ultimado inteligentemente puede acabar con los bandazos políticos de nuestro siglo XIX que pesan sobre este país como un pecado original.

La bondad de nuestra actual Constitución (aún no desarrollada en su totalidad) está, como ha dicho el Jefe del Estado, en su elaboración progresiva y posibilista, por su flexibilidad implícita, alejada de los dogmatismos de anteriores textos constitucionales. El respaldo de la nación a esta "Constitución abierta" como la ha adjetivado el propio Jefe del Estado, se ha evidenciado en dos referendums en los que dos generaciones de españoles han dado su aprobación a dos de sus más sólidos pilares: la ley de Sucesión (1947) y la ley Orgánica del Estado (1967).

Ahora bien: abierto el camino de nuestro desarrollo político por la ley Orgánica del Estado, y tras las leyes de Libertad Religiosa y la ley Orgánica del Movimiento y su Consejo Nacional, se observa una "ralentización" en nuestro avance constitucional. Retrasos en la ley Sindical (que ahora está siendo ya debatida por las Cortes), contradicciones y aplazamientos en el asociacionismo político y demora de otras leyes, como la de Régimen Local y Electoral.

Las elecciones municipales (inauguradas con atonía en Barcelona, mientras en Madrid, hasta ayer, aún ningún aspirante a concejal por el tercio familiar habia presentado candidatura) han dado estos últimos días pie a una acida discrepancia entre los diarios "Ya" y "Arriba" sobre la conveniencia de hacer política proponiendo "medios" o buscando "fines".

Sobre el fondo de esta discrepancia se nos ocurre hacer una seria observación: el país permanece indiferente a la cuestión. Estos no sos sus problemas. El país tiene las ideas claras, quiere apertura y convivencia y no sigue a la clase política por el camino de discusiones académicas y laberintos jurídicos.

Como se esperaba, un recurso de contra-fuero ha sido presentado contra el decreto regulador de las campañas electorales de los concejales familiares. Ello prueba de entrada que estamos en un Estado de Derecho, y en segundo lugar, que disponemos de instrumentos que garantizan, precisamente, el respeto de las Leyes Fundamentales. Otara cuestión es que el recurso de contrafuero prospere o no, tenga razón o esté equivocado.

Lo cierto es que si el país contara ya con su nueva ley de Régimen Local, ley Electoral y Asociacionismo político, no hubieran cabido, probablemente, las polémicas, los recursos de contrafuero, las cautelas electorales ni los comicios sin nervio. Cada vez se hace más necesario completar el desarrollo constitucional.

De la inalterabilidad de los Principios Fundamentales no hay por qué hablar; es un tema obvio. Y si alguien intentara subvertirlos no se precisa más remedio que el de los Tribunales de Justicia. En cuanto a la posible alteración de las Leyes Fundamentales, establecida por la ley Orgánica, el tiempo y las circunstancias lo decidirán. Lo que por ahora necesitamos es ver el texto de la totalidad de esas leyes, sin dilaciones innecesarias, en el "Boletín Oficial del Estado".

No es momento de jugar con las palabras ni de auscultarlas airada o temerosamente. Devolvámosle a la palabra "política" su acepción literal (arte de gobernar) y desarrollémosla con confianza y sin reservas. En la política, como en la carretera, a vece» los frenazos son más peligrosos que los acelerones.

 

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