Autor: Baró Quesada, José. 
   La semana política     
 
 ABC.    31/05/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

A B C. DOMINGO 31

LA SEMANA POLÍTICA

Eje de la semana fue la presento ción del anteproyecto de Asociaciones Políticas a la Prensa y, por lo tanto a ¡a opinión pública. Cumplió su palabra el ministro secretario genera del Movimiento. Ahí está el articulado para ser discutido en la Sección Segunda del Consejo Nacional y sometida al enjuiciamiento del país. Torcuata Fernández-Miranda, en une entrevista que publicó en enero ABC, anuncia que no habría dilaciones ni se echaría tierra al asunto. Lo mismo afirmó después en una sesión plenaria del citado Consejo. Ahora las sugerencias de los consejeros y el debate. Un debate que tendrá lógicamente mucha carga política y despertará presumiblemente gran interés. El paso dado es importante. Y, con todas las imperfecciones inherentes a la obra humana, puede serlo más.

Otro tema muy vivo fue la rápida visita de William Rogers, secretaria de Estado norteamericano, producida en un clima de extraordinaria vigilancia y de tensiones callejeras de disconformidad, que no cuajaron, por fortuna, en alteraciones del orden publico. El político estadounidense, a y u ten los periodistas, incluidos los gráficos, no pudimos acercarnos en la pista de ese aeropuerto tan incómodamente informativo que es el de Barajas, limitándonos a la preparada ceremonia de la sala de Prensa, donde formuló una declaración, fue recibido en audiencias especiales por el Caudillo y el Príncipe y se entrevistó con el vicepresidente del Gobierno y el titular de Asuntos Exteriores. Su meteórico paso por Madrid dejó coma balance comentarios contrapuestos —en su mayoría adversos a la prórroga de los acuerdos con Washington—, la firma de un Tratada de extradición y buenas palabras sobre la marcha de las negociaciones.

Ancianos supervivientes de nuestra guerra del 98 frente al ataque del Gobierno de Mac Kinley rindieron en esos días homenaje a la gloriosa memoria de su compañero Eloy Gómalo, héroe de Cascorro (Cuba), y recibieron, a su vez, el testimonio de admiración y gratitud de España. Fue un hermoso acto de rememoración de aquella desigual lucha hispano-norteamericana en las Antillas y Filipinas, en los campos de El Baler y de El Caney y en las aguas trágicamente inolvidables de Santiago y de C* vite. Al mismo tiempo se registraron contactos en diversos órdenes con los países del Este de Europa y continuó dentro y fuera la especulación en torno al posible Eje París-Madrid-Lisboa. Las Corles siguieron debatiendo, en medio de la indiferencia mayoritaria del país, el proyecto de ley de Educación. Su presidente, Rodrigues de Valcárcel el, con agudo sentido de la realidad, calificó de reiterativos y demasiado prolongados estos debates y les achacó el retraso de la ley Sindical, tanto tiempo esperada y objeto de tan vivaces polémicas. Mientras tanto el asunto Matesa, del que está verdaderamente Pendiente España, fue motivo de deliberaciones a puerta cerrada en el seno de la Comisión parlamentaria especial.—José BARO QUESADA.

 

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