Autor: Ysart, Federico. 
   La política nacional  :   
 Estabilización, desarrollo, Ley Orgánica y sucesión. 
 Madrid.    27/12/1969.  Páginas: 2. Párrafos: 32. 

LA POLÍTICA NACIONAL

Estabilización, desarrollo, Ley Orgánica y sucesión

Munich, Iglesia-Estado, Eta, Universidad y Sindicatos

Por FEDERICO YSART

Desde finales de la década anterior, el sistema constituyente establecido en septiembre de 1936 por decreto de la Junta de Defensa Nacional comienza a evolucionar con la toma práctica de conciencia del problema económico. El déficit en la balanza comercial en los cuatro últimos anos 50 fue del orden de los 1.500 millones de dólares, déficit saldado con todas las existencias de oro que tenía el Instituto Español de la Moneda y con la ayuda americana. La deuda del Estado, que ascendía en 1936 a 19.000 millones de pesetas, en 1957 llegó a rozar la cifra de toe 139.000 millones de pesetas. En seta coyuntura, el 25 de febrero entraban dos hombres nuevos en las carteras de Hacienda y Comercio: Navarro Rublo y Ullastres. Desde el ano anterior era secretario general técnico de la Presidencia del Gobierno un catalán hoy sobradamente conocido: López Rodó, Inventor del mejor "slogan" exhibido en treinta años por el régimen: el Plan de Desarrollo.

Con aquel cambio ministerial terminaba una linea política Inseparable de aquel estado de cosas: cesaban los titulares de las carteras de Trabajo y Secretaría General del Movimiento. El primero, José Antonio Girón, había acometido una empresa de dudosa rentabilidad para sus volúmenes de inversión: cuatro Universidades Laborales. El segundo, Arrese, sustituto de Fernández-Cuesta un año antes, había llegado a presentar al Consejo de Ministros un haz de anteproyectos de leyes fundamentales de excesivo carácter totalitario.

• Economía y política

La década de los 60 comenzó, pues, en el orden de las aspiraciones oficiales, con dos líneas: claramente definida, una "secularización" del Movimiento—. ¿Hasta qué punto el desarrollo de ambas corresponde a un planteamiento reflexionado de los temas desde su punto de partida, o sea, simple resultado, especialmente en lo que se refiere a la política, de circunstancias coyunturales, de reflejos mas o menos automáticos?

La política económica de los años 60 arranca del Plan de Estabilización puesto en marcha en Julio del 59 para dotar al campo monetario y financiero del país de bases sobre las que edificar una economía de mercado. El Presupuesto se equilibraba con las restricciones crediticias, el freno momentáneo en el gasto público, los créditos de la entonces O. E. C. E., Fondo Monetario, Banca y ayuda norteamericana, y la devaluación y libre cambio de la peseta.

En la primavera del 81 un grupo de expertos del Banco Mundial trabajó en España en la preparación de un informe sobre la elaboración de un Plan General de Desarrollo Económico. Por decreto se creaba en el 83 un cargo en la Presidencia del Gobierno con rango de Subsecretaría: comisario del Plan de Desarrollo. Y el 27 de diciembre del 83 las Cortes aprobaban para el cuatrienio 64-87 un Flan de inversiones públicas de 380.000 millones de pesetas: era el I Plan.

* Condición y desarrollo

Se suponía que España entera marchaba en pos de una meta concreta: Incrementar la renta "per capita" en una tasa anual acumulada de un 6,8 por 100. Dos criterios Inspirarían en este sentido la acción del Estado: uno económico—expansión con equilibrio—y otro de carácter político-administrativo—la acción coordinada de los departamentos ministeriales—. Es presumible, teóricamente, que pensando en ello entraran en el año 63 un nuevo ministro para una cartera económica: López Bravo en Industria, asi como para tes carteras político-sociales—Educación, Trabajo e Información y Turismo—accedían Lora Tamayo, Romeo Gorría y Fraga Iribarne. Además se creaba un titular de la Vicepresidencia del Gobierno en la persona del capitán general Muñoz Grandes.

Tres años más tarde, sin embargo, en julio de 1965, año y medio después de comenzar la vigencia del I Plan, había un nuevo cambio ministerial que afectaría a las carteras de Obras Públicas (Silva Muñoz), Comercio (García Moneó), Agricultura (Díaz Ambrona) y Hacienda (Espinosa San Martin), al tiempo que se elevaba al rango de ministro sin cartera, continuando dentro del organigrama de la Presidencia del Gobierno, al comisario del Plan.

Todo parecía dispuesto para que la acción coordinada de los 17 departamentos ministeriales fuese una realidad, pero ni una meta tan aséptica como la de incrementar a toda costa el producto nacional bruto en un 6 por 100 anual consiguió erradicar la política.

• Horizontes e interpretación de la ley de Prensa

Al margen de esta línea de actuación, el Gobierno, que desde hace treinta y tres años viene presidiendo el Jefe del Estado, presentó en el año 66 dos leyes de notoria relevancia: la de Libertad Religiosa y la de Prensa e Imprenta. Ambas, en la primavera de aquel año, significaban novedad en la España oficial. La de Prensa e Imprenta habla sido ya anunciada por Franco al abrir la séptima legislatura de las Cortes en Junio de 1961. Dos años antes comenzó a trabajar en este sentido una Comisión especial creada en el departamento de Información y Turismo que regia Arias Salgado. En" las declaraciones programáticas correspondientes a los relevos ministeriales de 1962 y 1965 se hizo velada alusión al tema de los medios informativos. El 13 de agosto de este último año el Gobierno, reunido en La Coruña, acordaba la remisión del proyecto a las cortes. Había sido previamente informador por el Consejo Nacional de Prensa, al I. N. I. E., diversas Empresas-editoriales, el Instituto de Estudios Políticos y la Organización Sindical. El 15 de marzo del 66 era aprobada la ley. "The New York Times" informaba en los términos siguientes:

"Las Cortes Españolas han aprobado hoy de manera abrumadora una nueva ley de Prensa que abolirá la censura directa. El texto de la ley dependerá, sin embargo, en su aplicación, del régimen del Generalísimo Franco, que tiene suficientes controles en sus manos como para mantener la libertad de Prensa en España al nivel de un hecho estrictamente académico, una respuesta parcial a la pregunta de cómo se propone el régimen administrar la ley llegó por medio del ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, que explicó la legislación como una "libertad compatible con el orden público". Esto fue interpretado aquí generalmente como indicando que el régimen permitiría una considerable libertad de expresión siempre que no se pusieran en tela de Juicio los fundamentos del sistema. Por otra parte, muchos directores de periódicos y algunos influyentes funcionarios del Gobierno han sostenido en privado que el experimento de la libertad de Prensa en España puede ir más lejos de lo que piensa el régimen, a causa de las presiones de la sociedad española, que está cambiando, y de la proximidad de una sucesión."

El positivo balance social de la situación desarrollada a partir de la ley ha venido oscureciéndose, sin embargo, por una interpretación restrictiva de los limites al derecho de expresión reconocido en el Fuero de los Españoles. En este sentido, una gran parte de las sanciones impuestas a los directores de medios informativos, sobre quienes recae de manera directa toda responsabilidad, lo han sido por estimarse infracción de la materia contenida en el artículo 2.º:

"La libertad de expresión y el derecho; a la difusión de informaciones, reconocidos en el artículo 1.°, no tendrán más limitaciones que las impuestas por las leyes. Son limitaciones: > respeto a la verdad y a la moral; el acatamiento a la ley c Principios del Movimiento Nacional y demás Leyes Fundamentales; las exigencias de I defensa nacional, de la paz exterior; el debido respeto a las Instituciones y a las personas en la crítica de la acción política administrativa; la independencia de los Tribunales y

MADRID 27 DE DICIEMBRE DE 1969

LA POLÍTICA NACIONAL

salvaguardia de la intimidad y del honor personal y familiar." Sobre esta base, fundamentalmente, fueron incoados en tres años por el ministerio que regia el señor Fraga 340 expedientes administrativos, de los cuales fueron resueltos con sanción 268. Se realizaron diversos secuestros de periódicos y revistes, y fueron suspendidos otros, aplicando en un caso concreto, por partida doble, la máxima sanción prevista por la ley (en total, cuatro meses de suspensión y medio millón de pesetas te multa).

• Diciembre de 1966

"A finales de 1966, el Jefe del Estado, haciendo uso del poder constituyente originario que le confieren las leyes de 30 de enero del 38 y de 8 de agosto del 39, pidió a las Cortes, que vivían en su octava legislatura, su «cuerdo o consenso sobre la Ley Orgánica del Estado para realizar un deseo: someterla a referéndum. En su alocución a los españoles a través de la radio y televisión decía: "Me bastaba el derecho del que salva una sociedad y la potestad que me conceden las leyes para promulgarla."

El 14 de diciembre se celebraba el único referéndum habido en la España de los años 60. La campaña de propaganda fue intensiva, y montada sobre un "slogan" que suscitó adhesiones: la paz, el progreso fruto del orden. Grandes "SI" cubrieron las calles de España. En Pamplona, un grupo de intelectuales solicitó autorización para realizar otra campaña de signo distinto, matizando con frases como "votar no también es votar la paz".

El éxito numérico del referéndum habla por el. Puede dar una idea de cuanto supuso de adhesión a las lineas de apertura que se intuían de cara al desarrollo de la Ley Orgánica, y en el sector más popular, a la persona que lo solicitaba, al argumento de la paz.

• El Movimiento

Sin embargo, el escaso tiempo necesario para la creación de las normas complementarias bastó para producir el desencanto en amplios sectores de la nación. En el nuevo Movimiento, la Falange y sus símbolos siguen pesando más de lo que quisieran todos aquellos españoles que, o bien no hicieron la guerra, o que habiendo luchado entonces en uno u otro bando no comulgan con la ideología azul o el partido único. Los años 67 y 68 fueron los de los mil comentarios en torno a la dialéctica Movimiento-comunión, Movimiento-organización. A la vista del Estatuto Orgánico promulgado por decreto el 20 de diciembre de 1968, las prerrogativas de los anteriormente ya afiliados al Movimiento, es decir, a P. E. T. y de las J. O. N. a, fueron juzgadas por amplios sectores como una situación discriminatoria.

Aproximadamente seis meses más tarde, en el Consejo Nacional, la sección que presidía el actual titular de las Cortes, señor Rodríguez de Valcárcel, elaboraba el régimen asociativo del Movimiento. En aquellas sesiones se evidenció él deseo de determinados consejeros de hacer del llamado "aperturismo" una cuestión puramente académica. A pesar de los resultados obtenidos, el hecho es que seis meses más tarde, cuando va a terminar la década, el régimen asociativo no ha visto la luz, y en el último Pleno del Consejo, celebrado escasamente hace quince días, se mostró el deseo de revisar lo aprobado en junio. Todo ello no ha sido obstáculo para que en tan corto tiempo se hiciera pública la preconstitución de una decena de Asociaciones de opinión pública, eufemismo con el que se quieren evitar los partidos políticos, difícilmente encajables en nuestra realidad constitucional.

• Sucesor a título de Rey

Con estas palabras presentó el Jefe del Estado al Principe don Juan Carlos de Borbón y Borbón a las Cortes Españolas reunidas en sesión plenaria los días 22 y 23 del último mes de julio. Cuando el proyecto Apolo de la Nasa conseguía poner por vez primera un hombre sobre la Luna, tenía lugar en Madrid el acto político quizá más importante de la historia del régimen. Para muchos fue una sorpresa. Joaquín Bardavio en su reciente obra "La estructura del Poder en España" cuenta que es notorio que cuarenta y ocho horas antes de que Franco convocara a las Cortes por medio del "Boletín Oficial del Estado", ministros del Gobierno desconocían la noticia.

Los rumores sobre el tema hablan comenzado, de hecho, con la expulsión de don Javier de Borbón Parma y sus hijos en las Navidades últimas. Días antes, don Carlos Hugo había presidido un mitin carlista en Valvanera.. Por otra parto, en torno a la festividad del 6 de enero, ya en este año, aparecieron unas declaraciones del Principe Juan Carlos firmadas por el director de la Agencia. Cifra. Estos hechos resucitaron una de tantas viejas e inoperantes polémicas mantenidas en esta década por determinados medios de información,

• Los Cortes

Con un acto de fe, las Cortes acogieron casi unánimemente la propuesta. El órgano de participación del pueblo español en las tareas del Estado había sido modificado por la L. O. E., fundamentalmente con la inclusión de un centenar de procuradores elegidos en las provincias por los cabezas de familia y mujeres casadas. La composición, a partir de las elecciones celebradas en el otoño del 67 es la siguiente: 160 sindicales, 112 de Administración Local, 102 familiares, 99 consejeros nacionales, 30 de Asociaciones. profesionales, 25 libremente designados por el Jefe del Estado (que nombra también directamente 40 de los consejeros nacionales, con lo que la cifra de libre designación directa se eleva a 65) 24 de altos cargos, y 19 representantes de entidades culturales.

ES acceso a la Cámara de hombres elegidos por el censo de cabezas de familia dio una dimensión nueva a las tareas de las Cortes, basada fundamentalmente en la atención que la Prensa escrita prestó a su actividad. Las reuniones informales que éstos celebraban en distintas capitales de,provincia, indudablemente una de las razones mas consistentes para despertar cierto interés ante cuestiones nacionales como el reingreso de funcionarios depurados, la reforma educativa, la progresividad de los impuestos, etc., fueron suprimidas a raíz de un fallido encuentro en Ceuta. Sin embargo, continuaron multiplicándose los ruegos y preguntas, mociones, etc., dirigidos al Gobierno, asi como el número de enmiendas a proyectos de ley.

Con estas Cortes nuevas fueron aprobadas la ley de Secretos Oficiales, el II Plan de Desarrollo, los Presupuestos bianuales desde el 68, la creación de P. O. E. P. P. A., la reforma del sistema de ascensos en la Armada y el Aire, etc.

Y se encuentran pendiente de estudio dos más sobre los que pesan más de mil cien escritos de enmienda: la Sindical y la de Reforma Educativa.

Tienen también en su agenda de trabajo, si bien con carácter reservado, el estudio del caso Matesa, el "affaire" del verano del 69, que no consiguió dar el giro que muchos deseaban; incluso determinados miembros del Gobierno, a la política nacional.

• Munich

La década que termina ha estado también caracterizada por la creciente oleada de movimientos contestatarios, iniciados en la segunda mitad de la anterior. Los sectores universitario y laboral han venido ocupando en las páginas de los periódicos la mayor parte del espacio, cuidadosamente compensado, dedicado a la muestra de discrepancias. En otros capítulos de esta serie sobre los 60 se historiará su desarrollo.

Lo único que interesa poner aquí de relieve es que no fueron obreros y estudiantes únicamente los protagonistas de este movimiento discrepante que evidenciaba las suturas y falsetes de la prosa heroica del mundo oficial. Es muy reciente, y todavía escaso, el hecho de reconocer una situación difícil, un error, una sombra en la blanca Administración. Afortunadamente, en los últimos meses las cosas parecen tomar un sesgo un tanto distinto; ya hay hasta dimisiones, actitud esta también tan reciente como escasa. Son estos y tantos otros matices cambiantes en la política española una muestra indudable de la vitalidad y auténtico desarrollo de nuestra sociedad. La nueva situación, cristalizada fundamentalmente en el alcance que pueda concedérsele al reciente relevo ministerial, y la experiencia de tantos años, están produciendo una toma de posiciones nueva, un replanteamiento en el mundo de la oposición provocada, además, por la incógnita ya despejada de la sucesión monárquica.

Para terminar, una considerar ción, desde diciembre de 1969, de un hecho ya lejano en el tiempo: la reunión del Congreso del Movimiento Europeo en Munich los días 7 y 8 de Junio de 1962.

En febrero de aquel mismo año, a la vista de los resultados del Plan de Estabilización, España solicitó asociarse al Mercado Común. Evidentemente, el ingreso en la Comunidad aparejaba diversas cuestiones políticas, difícilmente compaginables con la mentalidad oficial de entonces. La europeización con todas sus consecuencias fue bandera de diversos sectores progresivos del régimen y de los grupos marginados de oposición latente. Desde la época anterior realizaban ya actos varios agrupaciones europeístas, como la Asociación Española de Cooperación Europea, donde participaban monárquicos, democristianos y hombres de mentalidad socialista. A pesar de su reconocimiento legal, las asociaciones de este tipo sufrían intermitentemente restricciones que culminaron con la prohibición de celebrar en 1960 en Palma de Mallorca la Primera Semana Europeísta.

Desde fuera de España, el Consejo Federal del Movimiento Europeo trató entonces de ampliar la participación española con hombres no exiliados en el Congreso del Movimiento Europeo que iba a celebrarse en Munich. El tema del Congreso era "La democratización de las instituciones europeas". El total de participantes españoles fue de ciento dieciocho delegados, la representación más numerosa. Propusieron una moción al Congreso, que éste adoptó por aclamación, en la que se establecían cinco condiciones previas a la integración europea de España: que el Gobierno se base en el consenso de los gobernados mediante la instauración de instituciones representativas; la supresión de la censura de Prensa y garantía para todos los derechos humanos; reconocimiento de la personalidad de las distintas comunidades naturales; libertad sindical y reconocimiento del derecho de huelga para la defensa de los derechos de los trabajadores y, por último, "la posibilidad de organización de corrientes de opinión y de partidos políticos con el reconocimiento de los derechos de la oposición".

Al regresar a España, los delegados no exiliados, entre los que se encontraba José María Gil Robles, se vieron obligados a escoger, en el mismo aeropuerto, entre el destierro o su confinamiento en Fuerteventura, al mismo tiempo que los medios de información clamaban al cielo ante lo que pasaría a la Historia como "el contubernio" por antonomasia.

Hoy, cuando España está a punto de doblar una nueva década, ¿no suenan a cosa sabida y leída, no forman incluso parte de la ortodoxia pública muchas de aquellas peticiones que merecieron hace menos de ocho años destierro y confinamiento? Hoy estos temas no son ya sólo cosa de intelectuales.

F. y.

 

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