Autor: Baró Quesada, José. 
   La semana política     
 
 ABC.    02/01/1971.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LA SEMANA POLÍTICA

La clemencia del Jefe del Estado puso fin a la tensión y al dramatismo de las más largas y apasionantes jomadas humanas y políticas vividas por España en los últimos tiempos. Jornadas que interesaron y conmovieron a toda la opinión pública internacional, hipersensibilizada desde hace siglos en cuanto a nuestra Patria se refiere.

El bines 28 de diciembre se hizo pública, en medio de enorme expectación, la sentencia del Tribunal Militar de Burgos, que había juzgado a dieciséis personas acusadas de actividades terroristas y separatistas. Seis de ellas fueron condenadas a muerte. A la otra mañana, presidido por Franco, se reunió el Consejo de Ministros. Poco después lo hacía también en El Pardo, por espacio de una hora, el Consejo del Reino. El miércoles firmó la sentencia el capitán general de la Sexta Región, teniente general García Rebull. Eta misma tarde volvió a reunirse el Gobierno con el Caudillo. Al concluir, Franco, en usa ¿e sus prerrogativas, perdonaba ¡a vida m quienes en caso contrario hubieran entrado en capilla esa noche, para ser ejecutados al amanecer. El Vaticano, las cancillerías extranjeras, los principales medios informativos, elogiaron la actitud del Jefe del Estado español y hablaron de «generosidad, sabiduría, fortaleza y prudencia política».

El tradicional mensaje de Su Excelencia a los españoles, con motivo del fin de año, tuvo significados matices políticos. Franco, además de aludir a la calurosa adhesión de lea ciudades españolas al Principe, dijo: «Nada puede entenebrecer el momento en que, por designio de Dios, se clausure definitivamente el período vitalicio de mí capitanía.» Y añadió: «Lo firmeza y fortaleza de mí ánimo no oí foliará mientras Dios me dé vida para seguir ri giendo las destinos de nuestra Patria»

Asi, relajados los nervios, aliviado el espíritu, concluyó una tensa y emotiva semana. En ella, con estricta aplicación de la Ley, pronunció su veredicto la Justicia. Después, cristianamente, por voluntad de Franco llegó el perdón.—José BARO QUESADA.

 

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