La semana política     
 
 Informaciones.    08/05/1971.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

EL Jefe del Estado y el Principe, acompañados por el Gobierno, asistieron ayer a la clausura del Congreso Nocional del Mutualismo Laboral. El papel social del mutualismo, su compleja problemática y los temas tratados por el Congreso —reforma de pensiones, inversiones y estructura del mutualismo laboral— subrayan la importancia del acto y los trabajos de una asamblea que tiene en sus manos la posibilidad de una siempre más equitativa redistribución de la, renta.

En cuanto a la política extragubernamental, cabe hacer mención de la, concentración Tradicionalista celebrada el pasado domingo en Montejurra. Todo indica que la Comunión Tradicionalista, como cuerpo político organizado, se ha dividido en facciones. La asistencia a la peregrinación fue menos numerosa que en anteriores convocatorias, y en ella se leyeron o distribuyeron manifiestos de variada índole política, en algún caso de neto contenido anticonstitucional.

Radio Requeté, de Pamplona, sufrió el asalto de un comando armado, que, al parecer, logró poner en antena un mensaje subversivo antes de darse a la fuga, y los locales de la Comunión en Madrid han sido cerrados —como hace dos años— por la autoridad gubernativa. Pero todas estas peripecias han de contabilizarse en el continente del Tradicionalismo y no en su contenido. Las esencias políticas más queridas del carlismo están recogidas —como las de Falange— era las Leyes Fundamentales. Al desarrollo de estas Leyes es a lo que hemos de aplicarnos con todo empeño. El momento politico español fíente- desarrolló constitucional) está necesitado de positivismo a ultranza, no de más arena en los cojinetes.

En las Corles ya esta un nuevo proyecto de ley sobre objetantes de conciencia al servicio militar (el segundo). El tema de los objetantes ha tenido ya. un amplio tratamiento informativo, pero aún existen sectores de opinión reacios a entender la dimensión ético-moral de quien elude el servicio en armas por motivos de conciencia o de religión. Contra lo habitual en las relaciones Gobierno-Parlamento en todos los Estados, en este caso el Gobierno se ha mostrado siempre más aperturista, más avanzado que la propia Cámara Confiamos en que cuaje este segundo intento regulador de los objetantes al servicia militar.

En el capítulo de la política exterior, la semana ha deparado la visita del ministro´ filipino de Asuntos Exteriores, que ha dado pie a un comunicado conjunto en el que España, ha hecho referencia al régimen de «paso inocente» por los estrechos (Convención de Ginebra de 1958), Cabe dentro de lo posible que España adopte medidas de seguridad (no de interferencia, por supuesto) en el estrecho de Gibraltar. El diario londinense «The Guardian» ha vuelto sobre el tema del Peñón a cuenta de la visita que el secretario del Foreign Office girará en el otoño a Madrid. El diario británico reconoce que la situación mediterránea obliga a España a consolidar su papel y su influencia sobre el estrecho.

Una vez más, un senador estadounidense lía solicitado el ingreso de España en la O. T. A. N. La petición no tiene mayor importancia. Los acuerdos con Estados Unidos y con Portugal ya nos ligan a la Organización, y entrar de derecho en ella nos sería tan rentable políticamente como económicamente costoso (tendríamos que aumentar sensiblemente nuestro presupuesto de defensa).

La comisión de Asuntos Exteriores de las Cortes ha propuesto la ratificación de diversos acuerdos internacionales. Lo curioso del debate se centró en lo tocante a ciertos acuerdos con países del Este europeo. Algunos procuradores adujeron el peligro de penetración ideológica a través de la diplomacia con el Este o la posibilidad de que un acuerdo con Checoslovaquia, por ejemplo, supusiera un implícito «reconocimiento» de la política soviética de «soberanía limitada» en el bloque oriental.

Reciente aún el desplante del señor Stans en Madrid, en plena crisis del dólar y cuando hasta Estados Unidos busca caminos de aproximación a China Popular, resultaría, cuando menos, chocante que nos cerráramos voluntariamente los mercados del Este (políticos y diplomáticos) y que pretendiéramos ser más occidentalistas que Occidente. Una vez mas —esta ves en una conferencia dictada en Barcelona—, el ministro de Asuntos Exterioresha expuesto las líneas maestras de su. gestión, qve en este aspecto son muy claras: no podemos ir a lo que él mismo ha denominado un «miserable aislamiento». Con mejor o peor fortuna, hay que jugar una amplia política exterior. Sólo tres votos fueran contrarios en la comisión de las Cortes a nuestra particular «ostpolitik».

 

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