Autor: Baró Quesada, José. 
   Expectación e indignación     
 
 ABC.    07/11/1971.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

DE NOVIEMBRE DE 1071. EDICIÓN DE LA SEMANA POLÍTICA

EXPECTACIÓN E INDIGNACIÓN

Fueron días cargados de expectación y aun de tensión en torno m las listas de los cuarenta» y «los veinticinco» y a diversas posturas políticas en torno a la décima legislatura Inminente. Especulaciones sobre la posible —casi segura—reelección o nuevas actividades de Joaquín Sau, que cesó reglamentariamente, por término de su mandato, en la presidencia del Consejo de Estado y que tanto allí como al frente de la Comisión parlamentaria de Leyes Fundamentales dio ejemplo de prudencia, habilidad y rectitud. El nombre de Raimundo Fernández-Cuesta también estuvo en candelera—y todavía lo está—ante la posibilidad de un destacado cargo. La reunión del Consejo del Reino acaparó—relativamente, pues ya se sabía lo que iba a tratarse—la atención de los observadores en el fin de semana. Las Cortes forzaron la marcha para poder dictaminar—¿oportunamente?—la cacareada reforma de su Reglamento. Todo, en la vida pública del país, tuvo un ritmo un tanto trepidante.

Franco estuvo de caza, recibió audiencias militares y civiles y presidió un Consejo de Ministros donde se abordaron temas económicos de gran interés. El Gobierno remitió al Parlamento los proyectos de Presupuestos Generales del Estado para 1972 y del III Plan de Desarrollo, que contempla la creación de seis nuevas Universidades. También acordó adoptar «una política de precios más realistas. La subida del coste de la vida en un 5,5 por 100 en el período enero-septiembre del presente año fue, pese a determinen das compensaciones señaladas en la ampliación oficial, una nota inquietamente reveladora de la coyuntura económica del momento.

Siguieron politizados ciertos problemas laborales y se produjeron lamentables actos de violencia contra expresiones apolíticas de la cultura y la civilización. La opinión pública condenó de manera unánime tales actitudes atentatorias de los más elementales principio» de convivencia, libertad y respeto. Actitudes que manchan ante el extranjero el buen nombre de España. El incendio de los templos en 1931 y 1936 y los ataque» a las librerías y salas de arte en 1971 ton u» mismo exponente de incivilidad y arbitrariedades. De atropello, en suma, a los derechos humanos, e los derechos proclamados y reconocidos por Dios. Nuestras autoridades—estamos seguros—cortarán de raíz tan peligrosos y vergonzosos comportamientos. En la Patria de Cervantes, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, Velázquez, Goya, Picasso, Menéndez Pelayo, García Lorca, Ramiro de Maeztu, Antonio Machado 7 Pablo Casáis no deben repetirte agresiones propias del comunismo, de la caverna y de la selva. No murió un millón de españole» de uno y otro bando para eso.

Los Príncipe» Don Juan Carlos y Doña Sofía, cuya rédente visita oficial a Vizcaya sigue despertando ecos favorables dentro y fuera de España, viajaron a Estoril, con los Infantes, para revenirte unavez más con sus padres, los Condes de Barcelona. — José BARO QUESADA.

 

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