Autor: Baró Quesada, José. 
   Elecciones y aclamaciones     
 
 ABC.    23/11/1971.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

28 DE NOVIEMBRE DE 1971. EDICIÓN BE LA SEMANA POLÍTICA

ELECCIONES Y ACLAMACIONES

Fueron días muy movidos y un tanto nerviosos. Días de cierta tensión dialéctica de cara al público y entre bastidores, pero sin trascendencia, incluso en los casos más espectaculares, fuera del ámbito, muy restringido, en que los hechos te produjeron. Nada alteró la marcha cotidiana, habitual, un poco rutinaria, del país. Los lectores incondicionales de «Madrid» y la grey periodística acusaron, como es lógico, el impacto emocional causado por el cierre del popular diario vespertino de la capital de España. Lo demás—conferencia a tumba abierta del ex ministro Fraga, elecciones en las Cámaras y el Consejo del Reino y diversos actos oficiales y extraoficiales—no tuvo apenas repercusión en la opinión pública, no caló en la conciencia deportiva, taurina y un mucho excéptica del hombre de la calle. Sólo las minorías políticas se interesaron por esos episodios. Minorías que forman, hoy por hoy, parte reducida de lo España de 1971. A lo que argüirá más de un lector: «Hoy, sí; pero mañana... Tenga usted en cuenta que son embriones del porvenir.» Advertencia que se merece esta réplica cristiana y humildísima: «Mañana, Dios dirá.»

Yo lo que digo, a título informativo simplemente, es que algunos volvieron a rasgarte las vestiduras por haberse celebrada otra vez a puerta cerrada una sesión plenaria del Consejo Nacional. Hablé del asunto, en la misma tarde del Pleno, con Torcuato Fernández-Miranda, ministro secretaría general del Movimiento y vicepresidente de ese Consejo, cuya presidencia asume Franco. Me dijo claramente que en la Alta Cámara o Cámara Política, pues se la llama de ambos modos, las sesiones a puerta abierta constituyen la excepción. Lo normal, la regla, es lo otro. Huelgan, a lo que parece, nuevos gestos de extrañeza y nuevos comentarios. No pierda nadie el tiempo. De eso y de las asociaciones políticas no hay que hablar más. Se barajaron conjeturas en torno a la presencia—para muchos significativa—del ex ministro José Antonio Girón en el Consejo del Reino. También se especuló, con pretendida visión futurista, sobre Raimundo Fernández Cuesta, primer secretario general del Movimiento, en cuyo Consejo ya no está. Se esforzaron los profetas políticos en adivinar el inmediato porvenir de eso que denominan tía cosa pública». Y acabaron dedicando tu atención a López Rodó, con motivo de su exposición del III Plan de Desarrollo a través de la pequeña pantalla, y muy especialmente a las aclamaciones espontáneas y populares tributadas a Don Juan Carlos en Burgos, cabeza de Castilla. Sin olvidar la visita de Schumann, con las ansiadas y acaso logradas derivariaciones de europeizacióón. O, más claramente dicho, de integración en la política económica europea.—José BARO QUESADA.

 

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