Según Eduardo Mangada, el PCE sufrirá un bajón como fuerza electoral. 
 La obligada diáspora comunista puede ser absorbida por el PSOE     
 
 ABC.    06/01/1982.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

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LOCAL

Según Eduardo Mangada, el PCE sufrirá un bajón como fuerza electoral

«La obligada diáspora comunista puede ser absorbida por el PSOE»

MADRID. «No se nos puede robar el partido. Ahora nos expulsan a nosotros, que somos los rebeldes,

pero después irán los tibios», dijo el primer teniente de alcalde Eduardo Mangada en la reunión

Informativa celebrada tras la que mantuvo con sus compañeros del grupo. El señor Mangada se refería

con estas palabras a la actual situación por la que atraviesa el Partido Comunista.

A su juicio, la dirección del PCE ha optado por un partido a su medida cuando debía ser todo lo contrario:

una dirección a la medida del partido.

El señor Mangada no reflejaba un estado de abatimiento ni siquiera de pesimismo por su expulsión y la de

sus compañeros. Si quizá en sus palabras se advertía un cierto desencanto al ver que los objetivos de

tantas personas que, como él, militaron en el PCE durante los años difíciles y trabajaron por un partido

eurocomunista, democrático y renovador, han caído por tierra por obra de «los hombres de París», que

prefieren una opción a la rumana más férrea y monolítica. Con ellos han desplazado a un plantel de gente

joven del sector activo del partido que desde el movimiento estudiantil al obrero; desde las cárceles a los

Colegios profesionales; desde los sindicatos al movimiento ciudadano, creyeron en una opción política

que ya sólo sería posible si la actual dirección cambiara. En fin, su desencanto era, en suma, como él

mismo dijo, «por lo que pudo haber sido y no fue».

• «PEDIREMOS EL VOTO PARA LA IZQUIERDA»

Piensa que con esta crisis consumada el PCE puede dar un importante bajón como fuerza electoral de cara

a las próximas elecciones, en las que tanto él como sus compañeros pedirán el voto genérico para la

izquierda.

Cree también que la obligada diáspora del PCE puede ser absorbida por el PSOE, «el partido más

importante en estos momentos», pero encuentra que sería muy malo para la democracia que nuestro país

se convirtiera en bipartidista. El defiende la pluralidad de la izquierda. Tuvo también duras palabras para

Santiago Carrillo y para la directiva actual, que no ha condenado debidamente la actual situación de

Polonia.

• EN EL SENO DEL PCE LA BATALLA NO HA TERMINADO

La expulsión de los concejales incide principalmente en dos ámbitos: en el seno del PCE y en las

instituciones en las que sus dirigentes tenían representación.

Dentro del seno del PCE la batalla no ha terminado. Falta por saber qué va a ocurrir. Si se van a producir

dimisiones en cadena y las proporciones que van a adquirir la solidaridad hacia la postura que los

renovadores propugnan. Hay ya cinco mil cuatrocientas firmas de apoyo.

Ellos mismos —los expulsados— tampoco han terminado la batalla y seguirán luchando por el partido en

el que siempre creyeron y conformado como se gestó dentro de España a últimos de los cincuenta y

principios de los sesenta. «Leña al mono hasta que hable inglés», dijo en un tono coloquial.

En cuanto a las instituciones, y más concretamente en e! caso del Ayuntamiento madrileño, el señor

Mangada dejó muy claro que se ha procurado Ilevar la batalla política de los concejales sin interrumpir la

labor municipal. «Esto se ha logrado también por ta solidaridad política del PSOE y la tolerancia

caballeresca de UCD, que en todo momento tanto unos como otros nos han ayudado.»

• NO INTERRUMPIR LA MARCHA DEL AYUNTAMIENTO

Y en este sentido van a seguir y no van a prolongar la batalla en el Ayuntamiento para no interrumpir su

buena marcha. «Aunque no renunciemos a nuestros derechos políticos y ciudadanos, dejaremos gustosos

nuestro puesto a los sustitutos.» En cuanto a los compañeros que en el mismo Ayuntamiento de Madrid y

en otros Ayuntamientos se han solidarizado con ellos, les han aconsejado los concejales expulsados, que

estudien sin apasionamientos su postura, puesto que además de la solidaridad política, en este caso, hay

que analizar la responsabilidad contraída con los electores y las consecuencias que una acción precipitada

puede traer. Alguna Corporación Provincial se vería privada de todo el grupo de concejales comunistas,

!o que daría paso a comisiones gestoras de gobierno. Esto podría acarrear perjuicios a la credibilidad del

gobierno de la izquierda. «El Ayuntamiento de Madrid ha sido y es un ejemplo de que un gobierno de

izquierdas es posible. Si se crean vacíos de poder, se puede dar lugar a inestabilidades graves, de las que

sería muy difícil salir.»

• POSIBILIDADES DE RECURSO

Los concejales, cuandos se consume su expulsión —aún no ha llegado la comunicación oficial del partido

al Ayuntamiento— y se pronuncie la Junta Electoral, va a contemplar dos posibilidades de recurrir que

todavía no han decidido. Upa presentar el recurso de amparo constitucional y la otra entablar un recurso

contencioso contra la decisión de la Junta, pero no en el sentido de interrumpir Ibs efectos que ha

producido la decisión, sino en el de una reelaboración de la futura ley Electoral que hoy por hoy se podría

tachar, a su juicio, en algunos de sus aspectos, de institucional. «En algún sentido la ley Electoral escapa a

la Constitución», subrayó Mangada.

En la reunión de los concejales comunistas estuvieron presentes los expulsados: Eduardo Mangada,

Cristina Aimeida e Isabel Vilallonga. También Carlos Sotos y Julián Rebollo. Los delegados del grupo

Miguel Guelbenzu, de Educación; Santos Guede, de Sanidad, y José Carlos García Hernández, de

Circulación. Los también concejales expulsados José Luir Martín Palacín y Luis Larroque no estaban en

la reunión. El primero por motivos familiares y el segundo por encontrarse en Bilbao.

La rueda de Prensa la mantuvo únicamente Eduardo Mangada, al final del almuerzo que el alcalde ofreció

a los informadores municipales.

 

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