Los dimisionarios no quieren poner en peligro los pactos municipales. 
 Carrillo acusó a los renovadores de pactar con los pro soviéticos     
 
 Diario 16.    13/01/1982.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

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Carrillo acusó a los renovadores de pactar con los pro soviéticos

Santiago Carrillo acusó ayer a los renovadores de su partido, que protagonizan una serie de dimisiones en

cadena en la provincia de Madrid, de haber hecho un pacto con los pro soviéticos catalanes, en el que se

incluye evitar las manifestaciones sobre el caso polaco. Por otra parte, los dimisionarios aseguran que

garantizarán el mantenimiento de la izquierda en los Ayuntamientos.

Los dimisionarios no quieren poner en peligro los pactos municipales

Madrid El secretario general del PCE, Santiago Carrillo, acusó ayer a los disidentes «renovadores» que

están protagonizando la cadena de dimisiones de cargos públicos en los Ayuntamientos de la provincia de

Madrid de haber hecho un pacto con los pro soviéticos catalanes del PSUC.

Según declaró Santiago Carrillo a la Cadena SER, los dos sectores que se oponen a su dirección en el

Partido Comunista los renovadores, por la derecha, y los pro soviéticos, por la izquierda— han llegado

recientemente a un pacto, en el que, entre otras cosas, señalan que no dejarán de lado en sus actuaciones

públicas toda alusión al problema polaco.

El ex dirigente comunista expulsado del comité central del PCE Manuel Azcárate respondió ayer tarde

manifestando que las afirmaciones de Carrillo son absolutamente falsas y que estaba confundido por el

hecho de que el secretario general del PCE, de cuya seriedad no había dudado en otras ocasiones, hubiera

hecho esas afirmaciones.

Las dimisiones

Por otra parte, un grupo de 15 representantes de los concejales comunistas, dispuestos a dimitir en

solidaridad con sus compañeros renovadores expulsados del PCE, anunciaron ayer que convocarán en

breve una reunión de todos los cargos públicos de la provincia «para garantizar que, en ningún

Ayuntamiento, se pierda la mayoría de la izquierda y no se dañen las instituciones democráticas».

El divorcio existente entre los principios aprobados en el X Congreso del Partido Comunista de España y

la realidad política, plasmada en la expulsión de cinco concejales del Ayuntamiento de Madrid, ha sido la

razón básica de Ja dimisión presentada, hasta ahora, por 44 concejales de municipios de la provincia

madrileña y de cuatro delegados municipales, según afirmaron éstos ayer.

Giro político

Carlos Sotos, portavoz de los dimisionarios, manifestó que su postura, eminente mente política, se debía

al giro sufrido en los últimos tiempos por el partido en la política municipal, y el profundo desprecio de la

dirección hacia el papel de los cargos públicos que ha roto con la estrategia planteada antes de las

elecciones de cuidar al máximo el pacto de las izquierdas.

Afirmó Sotos que «ante este grave desprecio entendemos que nuestra continuidad serviría solamente para

conservar el cargo público en divorcio con el programa».

Salió el concejal al paso de la alusión del secretario general del PCE, Santiago Carrillo, sobre la

existencia de una «mano» que pretende remover a los comunistas, y afirmó que «detrás de nosotros sólo están los

intereses del proyecto eurocomunista. No hay otras manos —agregó— que no sean las nuestras, que

defendemos el eurocomunismo, el socialismo democrático, quizá con más fuerza que otros sectores del

partido».

Intransigencia

En opinión del grupo de concejales dimisionarios «esta crisis la ha creado la dirección del PCE y de ella

es la responsabilidad, pero en vez de tratar de resolver la, ha adoptado cada vez más, posturas intransigen

tes e irracionales».

Consideraron que era sintomático y contradictorio que el comité central de los comunistas, reunido el fin

de semana «no haya discuti do la crisis interna y sí, en cambio, realicen una crítica durísima de caso

polaco».

En este sentido, manifestaron que podría tratarse de un planteamiento «a la Rumana», con un trata

miento interior de corte stalinista.

El todavía presidente de la Junta Municipal de Moratalaz, Carlos Sotos, en tono irónico dijo que «si hay

una conspiración judeomasónica de este modesto grupo de concejales contra las estructuras del partido,

fue la propia dirección la que decidió llevar a la Junta Electoral en estas fechas la expulsión de los cinco

concejales de Madrid. Que no se nos acuse, por tanto, de torpedear nada».

Desmintieron rotundamente que su comportamiento fuese de una fracción organizada. «Ni Jo hemos

sido nunca, ni tenemos la menor intención de serlo.» De nuevo, irónica mente, aludieron a que «no

estamos entrenados por la KGB en Argelia». Por el contrario, «toda la batalla la humos dado en el

partido, dentro de él y por él».

Poltrona

Julio García Madrid, concejal de Getaíé, afirmó que tratamos de dignificar algo que el señor Carrillo ha

tirado por tierra, como es eso de aferrarse al sillón porque, según éJl, ganábamos mucho dinero. Pues

bien, que « se vea que no nos aferramos a nada y que lo que hacemos es por fidelidad a los principios

eurocomunistas y a nuestro compromiso por el pueblo.

Hasta el momento, según, el grupo de concejales dimisionarios, ha habido un pronunciamiento de siete

mil comunistas de Madrid en contra de las sanciones. «Esta cifra —dijeron— dentro de un colectivo de

16.000 personas supone una grave irresponsabilidad de la dirección, que se niega a enfrentarse a la

crisis.»

 

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