Autor: Zaldívar, Carlos Alonso. 
   El adiós de Tamames  :   
 Ideas frías para un tema caliente. 
 Diario 16.    09/05/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

CARLOS ALONSO ZALDIVAR

Miembro del secretariado del comité central del PCE

adiós de Tamames

Ideas frías para un tema caliente

La decisión de Ramón Tamames de abandonar el Partido Comunista de España ha abierto una polémica

en torno a la situación interna del partido. El autor de este artículo reconoce que «Tamames, al salir, ha

dejado abierta una puerta en el PCE».

Tres son las reflexiones que en estos momentos me suscitan la marcha de Ramón Tamames del PCE.

Todas ellas desde la amistad personal y la discrepancia política con su decisión.

La primera me surge pensando en los madrileños. Para la mayoría lo que aparece más claro en este asunto

es que el Ayuntamiento ha perdido un hombre destacado como consecuencia de un conflicto interno de

partido. Esto suscita quejas que me parecen funda mentadas y ante las que sólo cabe ofrecer una

explicación.

La ley establece que en los Ayuntamientos —a diferencia de las Cortes— el abandono del partido acarrea

la pérdida del cargo. En mi opinión, Ramón Tamames podía haber evitado este mecanismo sin renuncia

ni oculta miento de sus opiniones.

Por ejemplo, plasmando su discrepancia sobre el funcionamiento del PCI, con su dimisión de

aquellos cargos internos del partido que hubiera considerado oportuno y manteniendo su condición de

afiliado. Esto hubiera permitido que continuase en el Ayuntamiento, y no carece de lógica, ya que en

materia municipal no han existido problemas.

Interés de partido

No ha sido así. Ha pesado más el interés de partido -en este caso de separarse del partido- que el de

continuar trabajando desde el Ayuntamiento para todos los madrileños. Yo también lo lamento como

ciudadano de Madrid.

En segundo lugar, quiero decir que las razones que ha dado Tamames para dejar el PCE, en mi opinión,

no justifican políticamente esta decisión. Evidentemente estas razones pueden bastar y sobrar desde un

punto de vista personal, que siempre es respetable. Pero marcharse de un partido, de poco vale para

cambiar en él aquello que se considera necesario.

Después, el propio Tamames ha venido a decir que se marcha del PCE porque lo que hay que transformar

en él es tan difícil de hacer que renuncia y prefiere dedicarse a otras cosas. Cosas políticamente útiles,

pero menos difíciles y yo añadiría que menos necesarias.

Porque todos sabemos que nuestra débil democracia necesita de todo, pero, más que nada, lo que necesita

son partidos democráticos sólidamente vinculados con el pueblo. Que sean útiles para el pueblo y así el

pueblo los respaldará y hará fuertes.

Así están las cosas y por eso ni el PCE puede quedarse impasible al perder a Tamames, ni mucho menos

Tamames ni nadie podemos renunciar a fortalecer y mejorar los partidos democráticos, si no queremos

terminar renunciando a la libertad misma.

Finalmente, una reflexión sobre la situación del PCE. En el último comité central se han producido dos

cosas muy distintas. Por un lado, la salida de Tamames; por otro, el inicio de una discusión seria sobre

temas internos que pueden estar en la base de algunos problemas del PCE. Sería un gran error identificar

las dos cosas, meter todo en el mismo saco.

La salida de Tamames presenta elementos simbólicos; sin embargo, creo que es un caso muy especial.

Realmente la puerta de salida que ha utilizado Tamames no está al alcance de cualquiera. Lo que sí es

cierto es que Tamames, al salir, ha dejado abierta una puerta en el PCE.

Puerta abierta

Los comunistas tenemos que reaccionar para que esta puerta no dé paso a otras salidas, sino entrada a una

luz y una reflexión que nos permita resol ver nuestros problemas. Mi convencimiento es que, cueste lo

que cueste, y pese a quien pese, el PCE lo logrará.

Ese sentido y no otro tiene la discusión que ha comenzado. En ella algunos hemos defendido ciertas

enmiendas al proyecto de estatutos que han sido derrotadas. Pero también se han aprobado unas tesis

políticas en cuya elaboración y defensa hemos participado.

Todo esto significa que para el PCE, y dentro de él para los que así hemos actuado, la discusión, el trabajo

y la vida siguen y van a seguir en marcha.

Lamentablemente para Tamames todo esto se ha terminado. Después de veinticinco años en que ha

aportado mucho al PCE, un mal día ha decidido dejar de hacerlo. Se trata de una historia humana y triste,

que no tiene nada que ver ni con héroes ni con renegados.

 

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