Autor: Gutiérrez, José Luis. 
 Declaraciones de Ramón Tamames, en exclusiva para Diario 16. 
 Carrillo es totalmente absorbente y personalista     
 
 Diario 16.    11/05/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

MADRID

11-mayo-81/Diario

Declaraciones de Ramón Tamames, en exclusiva para DIARIO 16

Carrillo es totalmente absorbente y personalista

Ramón Tamames, el intelectual, catedrático, diputado y teniente de alcalde de Madrid que acaba de

abandonar el PCE, es hoy el nombre de moda. El teléfono particular de su domicilio es un timbrazo

continuo, cuyos ecos ni siquiera se apagaron durante los gravísimos atentados terroristas de la pasada

semana. Una auténtica inundación de periodistas se abalanzó contra el diputado del PCE, para confirmar

la noticia de su abandono del partido. DIARIO 16 logró hablar con Tamames en auténtica exclusiva.

Estas son sus palabras.

«De las cincuenta y una enmiendas que presenté a los Estatutos, ninguna de las fundamentales fue

aceptada»

«En el PCE existe una clara tendencia al encasillamiento y al apartamiento de los sectores más jóvenes»

«La facción carrillista es la única tolerada en el partido»

—¿Cuándo tomó usted la decisión de abandonar el partido?

—Toda decisión de este tipo lleva consigo una cierta maduración, y así lo hago constar en mi carta de

despedida a todos los miembros del comité central.

Y debo decir que éste ha sido un periodo de maduración realmente largo. Se inició con una posición de

expectativa, a raíz de la presentación que el pasado mes de diciembre hice de los problemas que a mi

juicio aquejaban al partido y de sus posibles soluciones. Después, surgieron los graves conflictos del

PSUC en Cataluña, los acontecimientos del 23 de febrero en el Congreso de los Diputados, y todo ello me

aconsejó a guardar silencio y congelar el asunto durante unos meses.

El problema lo volví a plantear nuevamente en la reciente reunión del comité central, en la que se

estudiaron los documentos a enviar al X Congreso del partido. De las cincuenta y una enmiendas que

presenté a los estatutos, ninguna de las fundamentales fue aceptada. Ni la estructura federal, ni la

autonomía de las organizaciones, ni el respeto a las minorías, ni la propuesta de democratizar las

elecciones internas, ni la de una mejor organización del partido, más racional, que no siguiera encorsetada

y varada por estructuras caducas; ni, por supuesto, la renovación profunda de los cuadros que dieran una

imagen del partido más renovada y moderna. Ninguna de estas propuestas fueron aceptadas.

Y lo que es peor, en el partido existe una situación, una clara tendencia al encasillamiento y al

apartamiento de los sectores más jóvenes del partido.

—¿Y no le hubiera merecido la pena esperar a ver cómo se desarrollaba el X Congreso e intentar

hacer prosperar allí sus tesis?

No. Seguir así no tenía ningún sentido, porque las reglas de formación de delegaciones son de tal

naturaleza que van a copar todos los votos la gente de Carrillo. Por otra parte, todo tiene su límite de

espera, y mi decisión de abandonar el partido es el resultado lógico a una situación sin esperanza.

Para Tamames, Carrillo es el causante principal, con su actitud de fomento del culto a la personalidad, de

su abandono. Según el teniente de alcalde de Madrid, Carrillo en estos momentos ha perdido el papel

arbitral en el seno del partido y se ha convertido en el mero jefe de la facción carrillista, la única facción,

por otra parte, tolerada en el partido. Los demás están condenados a la extinción, no hay salvación fuera

de Carrillo y sus adláteres, que para Tamames son los últimos vestigios de las JSU (Juventudes

Socialistas Unificadas) desaparecidas en 1939.

—¿Cómo definiría usted en estos momentos a Carrillo, y su papel en su proceso personal de abandono?

—Carrillo es una persona completamente absorbente, que ha conseguido que los órganos del partido se

convirtieran en simples consejos éulicos del secretario general. Carecen ya de la menor dinámica

creadora, y solamente sirven como coro legitimador de las decisiones personales de la política

personalista del secretario general.

Ramón Tamames, aunque se niega a comentar cuáles van a ser sus planes para el futuro, ya fuera del

PCE, es obvio que, de una u otra forma seguirá en la política, y posiblemente en su escaño de diputado,

ahora en las filas del grupo mixto del Congreso de los Diputados.

Finalmente, sobre unas duras declaraciones, fuertemente críticas del dirigente Jaime Ballesteros —posible

«delfín» de Carrillo— hacia Tamames, el diputado señaló a DIARIO 16 que ni siquiera merecía la

molestia de una respuesta.

José Luis GUTIÉRREZ

 

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