Por rechazar las normas para el congreso extraordinario. 
 Doce dirigentes pro soviéticos, amenazados de expulsión del PSUC     
 
 Diario 16.    10/12/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Por rechazar las normas para el congreso extraordinario

Doce dirigentes pro soviéticos, amenazados de expulsión del PSUC

Doce destacados dirigentes pro soviéticos del PSUC se encontraban a primeras horas de la noche de ayer

amenazados de expulsión del partido por formar una «dirección paralela» y suscribir un documento de

rechazo a las normas del próximo congreso.

Barcelona — La ejecutiva del partido comunistas de los catalanes (PSUC) propuso al comité central del

partido, reunido a partir de las ocho de la tarde de ayer, la expulsión de la organización de doce de los

firmantes — entre ellos el ex presidente del PSUC, Pere Ardiaca— del documento suscrito por 26

miembros del comité central, en el que se rechazan las normas para la preparación del próximo congreso

extraordinario.

Los doce dirigentes, cuya expulsión fue aprobada por la ejecutiva del PSUC en la reunión celebrada

durante la mañana, y parte de la tarde de ayer, son acusados de formar una «dirección paralela» del

partido. Sus nombres y cargos son los siguientes: Pere Ardiaca, ex presidente del partido; Juan Muñiz y

Juan Ramos, miembros de la ejecutiva; Alfred Clemente, Joaquín Boix y Leopoldo Espuny, dirigentes de

CCOO; José María Corral y Celestino Sánchez, diputados en el Parlamento catalán, y María Pera, Félix

Farre, Francisco Trives y Josep Serradell, miembros del comité central.

Se repite

La ejecutiva del PSUC, al igual que hiciera la del PCE con Azcárate, Pilar Brabo, Jaime Sartorius,

Zaldívar y Segura, propondrá la reconsideración de su propuesta si los firmantes del documento se

retractan por escrito de sus manifestaciones y asumen las normas dictadas para la preparación del

congreso extraordinario, cuyos acuerdos acatarían.

Respecto a los otros catorce firmantes del documento, que fue presentado el lunes pasado a la prensa y en

el que se advertía que el partido corre el riesgo de la ruptura, la ejecutiva pro puso la inhabilitación de sus

cargos por un año, por lo menos.

Por su parte, Pere Ardiaca declaró antes de la reunión del comité central, y antes también de la ejecutiva

del PSUC, que «creo que no seremos expulsados y que se conformarán con privarnos de nuestra

militancia por un tiempo determinado».

Un conglomerado

Ardiaca insistió en que «en el V Congreso —en el que fue elegido presidente— la mayoría de los

militantes optaron por un partido no eurocomunista, que no es más que una especie de conglomerado en

el que cada uno hace lo que le da la gana».

El eurocomunismo —agregó— «no tiene nada que ver ni con una táctica ni con una estrategia política. Es

un conglomerado de ideas que algunos llevan a cabo con la intención de hacer carrera».

A pesar de estas afirmaciones, el ex presidente del PSUC definió al grupo de firmantes del citado

documento como «comunistas a secas» y rechazó las calificaciones de «dogmáticos», «pro soviéticos» y

«afganos».

Ardiaca no descartó que, en función de los resultados de la reunión del comité central, la corriente

antieurocomunista que encabeza pueda considerar la posibilidad de celebrar un congreso extraordinario

paralelo al convocado por la ejecutiva del partido para el mes de marzo.

Por otra parte, Eduardo Mangada, uno de los cinco concejales comunistas del Ayuntamiento de Madrid en

proceso de expulsión del PCE, afirmó ayer en el Colegio de Aparejadores de Barcelona que «las prácticas

de la dirección del PCE, y de Carrillo, ponen en crisis ante la sociedad el proyecto eurocomunista».

Tanto Mangada como José Luis Martín Palacín, otro de los concejales madrileños encausados por la

ejecutiva provincial del PCE, subrayaron el menoscabo que para la credibilidad del eurocomunismo

representan decisiones como la de trasladar a las Corporaciones Municipales problemas políticos del

partido, como ha ocurrido en sus casos.

 

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