Autor: Unzueta, Patxo. 
 Condición para el proceso de fusión con EIA en Euskadiko Ezquerra. 
 El sector de Lertxundi se disvincula formalmente del PCE     
 
 El País.    17/11/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Condición para el proceso de fusión con EIA en Euskadiko Ezkerra

El sector de Lertxundi se desvincula formalmente del PCE

PATXO UNZUETA. Bilbao

Los delegados participantes en el V Congreso del Partido Comunista de Euskadi (EPK), convocado por el

sector favorable a la convergencia con EÍA, aprobaron el domingo una modificación en los estatutos del

partido hasta ahora vigentes por la que el EPK se proclama soberano e independiente de cualquier otra

organización. Culmina así la desvinculación orgánica respecto al PCE, propugnada por el sector que

encabeza Roberto Lertxundi como condición para la definitiva incorporación de su partido al proceso

constituyente de la nueva Euskadiko Ezkerra (Izquierda para el Socialismo). Lertxundi dedicó duras

críticas a Santiago Carrillo.

El congreso, celebrado en un clima de gran euforia, dedicó la mayor ovación de la jornada al secretario

general de EIA, Mario Onaindia, que, en su saludo a los asistentes, expresó su convicción de que el

proceso de unificación significa «no la fusión entre dos partidos, sino el encuentro de las dos

organizaciones en que hasta ahora había estado dividido el único partido que formábamos de hecho

quienes luchábamos por la emancipación de los trabajadores y la liberación nacional de Euskadi».

La ausencia de viejas glorias y la abrumadora mayoría de jóvenes entre veinticinco y 35 años entre los

delegados fue explicada por Onaindía en los siguientes términos «No se trata, como algunos han querido

ver maliciosamente, de la vuelta a casa de quienes en su día abandonaron el nacionalismo radical, sino del

reencuentro de la generación que, desde distintas plataformas políticas, hizo sus primeras experiencias de

actividad política entre 1968 y 1975, es decir, durante los últimos años de la dictadura. De ahí también

que este proceso sea especialmente comprendido y visto con particular simpatía por gentes de otras zonas

del Estado español pertenecientes a esa misma generación y que dejaron de militar en los últimos años, o

militan en las corrientes más renovadoras de los partidos clásicos. Porque nuestros ideales son los

mismos».

La jornada del domingo se considera primera parte de un congreso que proseguirá a primeros de

diciembre. En esa segunda sesión se debatirán ya los materiales elaborados por la comisión mixta EPK-

EIA, que viene negociando desde mediados de septiembre, y que constituirán las bases políticas y

organizativas de la fusión. Será entonces cuando tendrá ocasión de aplicarse la segunda modificación

introducida el domingo en los estamos del EPK, según la cual el partido podrá autodisolverse si así lo

decidieran los dos tercios de los delegados.

Esta autodisolución fue explicada por Lertxundi como una medida lógica, dado que el proyecto de

convergencia implica la creación de un nuevo partido, y no la simple suma de las fuerzas que se integran.

EIA, que ya aprobó en su tercer congreso el principio de su autodisolución, llevará a la práctica tal

medida en una conferencia que se celebrará en enero. A partir de entonces se iniciará el proceso

constituyente de la nueva Euskadiko Ezkerra, en el que ya participarán conjuntamente, desde

agrupaciones unificadas, los militantes de EIA y EPK.

Objetivo: la unidad de la izquierda

El informe del Comité Central que leyó Lertxundi, y que sería aprobado con un solo voto en contra y

once abstenciones, estuvo en gran parte dedicado a valorar el alcance de la convergencia con EIA, «parte

de un proceso más amplio hacia la unidad de la izquierda». Y ello porque «somos conscientes de que la

realización plena de la unidad de la izquierda exige la participación del partido socialista y de importantes

sectores articulados hoy en torno a Herri Batasuna». Pero es «algo más que un paso, ya que, tal y como

está reconociendo gente muy diversa, el significado ideológico, teórico y político de la convergencia va

mucho más allá de las siglas que participan en ella, porque responde, tanto en el fondo como en la forma,

a viejas aspiraciones, y ofrece a una izquierda tan traumatizada, como la vasca, la posibilidad de

encontrarse en un nuevo partido».

 

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