¿Porqué lo del EPK está dando tanto que hablar ?     
 
 Diario 16.    28/10/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

ROBERTO LERTXUNDI

Secretario general del PCEEPK (comunistas vascos)

¿Por que lo del EPK está dando tanto que hablar?

A la pregunta expresa en el título responde el secretario general de los comunistas vascos con que el

eurocomunismo se ha quedado en las puertas del PCE, con lo que demuestra sus propios límites en la

línea política que proclama. Lertxundi acusa al PCE de tics stalinistas que imposibilitan su transformación

en un partido de «nuevo tipo», y anticipa que tras el error, el mayor error sería empecinarse en el error.

A primera vista, el interés despertado por la política de los comunistas vascos y los avatares que su

concreción conlleva, parece enormemente desmesurado.

Que las propuestas y los problemas que un partido como el nuestro, con una implantación reducida,

despierten tanto revuelo, no tendría ninguna explicación si el fenómeno se redujera estrictamente al marco

vasco. Porque, a fin de cuentas, las cosas de Euskadi, si bien siempre han encontrado un gran eco,

habitualmente no se han pormenorizado paso a paso como en este caso está sucediendo.

Y es que lo que ocurre, efectivamente, traspasa el ámbito de Euskadi, cuando menos en dos dimensiones.

La primera de ellas es el planteamiento teórico y político de la unidad de la izquierda. Esto es algo muy

arraigado entre los trabajadores de toda condición y de todos los países, cuando menos, en los de nuestro

ámbito cultural y sociopolítico.

Superar divisiones

La izquierda, los partidos de izquierda, hacemos siempre bandera de la unidad, quizá no tanto por interés

específico de los propios partidos, cuanto porque responde a exigencias objetivas del movimiento obrero

y popular.

En esta perspectiva, la estrategia eurocomunista significa, desde el campo del movimiento comunista —

que nació con una gran voluntad de diferenciación y con sólidos componentes ideológicos propios—, un

gran paso adelante, una «revisión» en el sentido más positivo de la palabra, de las propias señas de

identidad ideológicas y estratégicas de los eurocomunistas.

Efectivamente, la propuesta de unidad —política y orgánica— con los socialistas y aun con los

socialdemócratas, es un elemento básico de esa estrategia que, superando las divisiones históricas e

ideológicas del movimiento obrero, trata de crear las condiciones para la revolución de la mayoría,

ensanchando y profundizando la democracia.

En este sentido, el proceso de convergencia entre el PCE-EPK y EIA (núcleo aglutinador de Euskadiko

Ezkerra) es el primer intento serio de superar divisiones en el seno de la izquierda, de fortalecer los

instrumentos para la acción poli tica, de crear mejores condiciones para la participación política y social

de los trabajadores y todas las gentes progresistas.

Y es particularmente positivo en Euskadi, donde cualquier perspectiva de normalización, pacificación,

liquidación de la violencia y el terrorismo pasa, sin ninguna duda, por asentar una izquierda fuerte,

situada inequívocamente en el campo democrático, capaz de luchar en condiciones favorables contra la

ideología nacionalista, excluyente, reaccionaria, discriminadora. Un proceso de convergencia en el que

están puestos los ojos de gentes de izquierda de muchas partes de España, ya que su consecución puede

acelerar procesos similares en otras partes del país.

«Autoritat»

En segundo lugar, porque este proceso está poniendo sobre el tapete algo que apareció con claridad en el

X Congreso del PCE, celebrado hace unos meses: el eurocomunismo se ha que dado en las puertas del

PCE, no ha entrado en el seno de la organización. Es decir, el PCE demuestra sus propios límites para un

desarrollo coherente de la línea política que proclama. Se sigue apostando por una organización de

carácter leninista, con muchos tics heredados del stalinismo, que imposibilitan la transformación del PCE

en un partido de «nuevo tipo», en ese nuevo tipo de organización capaz de recoger en su seno a las

corrientes de cambio y transformación social en lugar de replegarse sobre una concepción del partido

cada vez más inservible, ineficaz y contradictoria.

De ahí que las reacciones de carácter autoritario que la dirección del PCE ha manifestado en relación con

el proceso de convergencia de Euskadi, en el fondo lo que expresa es la incapacidad política del propio

PCE para asumir los fenómenos nuevos y las necesarias transformaciones que las organizaciones

tradicionales de la izquierda han, hemos, de asumir.

Y esto, lógicamente, es un fenómeno que de la mano de la concepción y la estrategia eurocomunista

traspasa el marco vasco, se inscribe en esa reflexión colectiva que se realiza en el PCE, en el PCI, que ha

llevado al PC de México a su autodisolución para formar con otros partidos de izquierda una nueva

organización de carácter popular...

Yo estoy convencido de que las cosas son así. De que el proceso de convergencia entre el EPK y EIA va a

culminarse con éxito, porque responde a realidades objetivas de nuestra clase obrera y nuestro pueblo. Lo

único que lamento es que, una vez más, la dirección del PCE se haya vuelto a equivocar.

Tras hacerlo, el mayor error sería empecinarse en el error.

 

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