Triana, por peteneras     
 
 Diario 16.    28/03/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Triana, por peteneras

El abandono, la deserción de las filas del Partido Comunista del miembro del comité ejecutivo, el

ingeniero Eugenio Triana, trae nuevamente al plano de la actualidad un tema que este periódico,

adelantándose proféticamente, adivinó ya hace medio año y por lo que padeció las ya viejas, tópicas y

gastadas invectivas comunistas con la famosa acusación de «hacer campañas contra el PCE».

Nos referimos, evidentemente, a la «crisis del PCE» abierta tras el enfrentamiento generacional, táctico,

estratégico y, por supuesto, ideológico, de los viejos líderes del exilio, contra los jóvenes y brillantes

«picos de oro», procedentes de los sectores profesionales en los últimos años de la clandestinidad.

El abandono de Triana no ha hecho más que abrir nuevamente una herida que había sido

provisionalmente cauterizada, tras los gravísimos acontecimientos que culminaron con el «pustch» del 23

F.

El prudente silencio de Ramón Tamames —punta de lanza y abanderado «natural» de las más radicales

reivindicaciones del ala «euro»— no ha sido suficiente para dar esa imagen de absoluta normalidad

interior, ahora quebrada con la salida de Triana.

Sabemos que tal abandono, tras tantos años de militancia, es producto de una muy íntima y personal

reflexión interior, un «acto en soledad» de Eugenio Triana, que hay que observar con el mayor respeto.

Pero, sin caer en alarmismos excesivos, la unidad y solidez del PCE en estos momentos es un importante

factor de estabilidad social.

Por ello, la marcha de Triana —sin esperar siquiera al X Congreso, en mayo próximo—, y a nivel

político, nos parece una salida inoportuna por peteneras.

 

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