Autor: Unzueta, Patxo. 
 Los seguidores de Ormazábal convocan, con el respaldo de Carrillo, un congreso extraordinario. 
 Los comunistas vascos llevan su enfrentamiento al juzagado de guardia     
 
 El País.    03/11/1981.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

POLÍTICA

EL PAÍS, martes 3 de noviembre de 1981

Los seguidores de Ormazábal convocan, con el respaldo de Carrillo, un congreso extraordinario

Los comunistas vascos llevan su enfrentamiento al juzgado de guardia

PATXO UNZUETA. Bilbao

Una treintena de militantes del Partido Comunista de Euskadi (PCEEPK), pertenecientes al sector

Ormazábal, opuesto a la línea de convergencia con EIA, que la víspera había recibido el espaldarazo

directo de Santiago Carrillo en un mitin celebrado en Sestao, ocuparon a primera hora de la mañana de

ayer la sede central del partido en Bilbao, expulsando de la misma a los miembros del sector rival, que

encabeza Roberto Lertxundi. La autoridad judicial deberá decidir sobre la disputa.

El propio Lertxundi, cuyos seguidores, amparados en la mayoría en el comité central vasco obtenida en el

último congreso, venía utilizando con normalidad los locales del partido, pese a su reciente

desautorización por la dirección central del Partido Comunista de España, presentó en la comisaría de

policía una denuncia que también firmó el parlamentario y administrador general del partido, Juan

Infante. Hacia las 12.30 horas, la sede fue desalojada, quedando en su interior únicamente un

representante de cada uno de los dos sectores enfrentados, junto con un policía nacional. El asunto ha

quedado en manos del juzgado de guardia.

El incidente se producía veinticuatro horas después de que Santiago Carrillo, que se desplazó a Bilbao

acompañado por los dos vicesecretarios generales de su partido, Nicolás Sartorius y Jaime Ballesteros,

suscitase el entusiasmo de las cerca de 2.000 personas que participaron en el mitin —convocado bajo el

rótulo de «Asamblea informativa»— celebrado el domingo en un cine de Sestao para proclamar el «pleno

apoyo del PCE al comité central provisional», es decir, al sector que encabeza Ramón Ormazábal y que

contaba hasta la escisión con diecinueve de los 64 miembros de la dirección del partido en Euskadi.

El entusiasmo provocado por Carrillo y los demás oradores en la concurrencia —entre la que era evidente

la presencia de una mayoría de trabajadores de edad madura— fue especialmente arrebatado cada vez que

desde la mesa se aludía al pasado del partido, a su «papel como instrumento imprescindible», a sus «señas

de identidad», o, por otra parte, a la figura de Roberto Lertxundi, en quien concretaban su irritación buena

parte de los asistentes.

Las menciones de Tomás Tueros, secretario general de CC OO de Euskadi, a la «separación entre base y

dirección» introducida, según él, por Lertxundi, o la de Carrillo a la necesidad de una dirección «ligada a

las masas y que no se limite a las brillanteces de algunos hombres, haciendo grandes construcciones

estratégicas en sus despachos», suscitaron una euforia no menor a la producida por Mikel Camio al

relacionar a Lertxundi con Tamames, para ilustrar su idea de lo que es «hacer anticomunismo barato».

Las condiciones

Respecto al fondo de la argumentación desarrollada por los oradores, todos ellos coincidieron en subrayar

su apoyo a la idea de la unidad de la izquierda en general, e incluso a la convergencia con EIA en

particular, si bien precisándo las condiciones que a su juicio la harían deseable, entre las que figuran la

aceptación de la estrategia eurocomunista, el apoyo sindical a CC OO y el mantenimiento de las

relaciones con el PCE.

A estas condiciones generales. Mikel Camio añadiría una referencia al «rechazo explícito del

indepentismo, por una parte, y del terrorismo, por otra».

En una conferencia de Prensa celebrada el mismo domingo por la tarde. Carrillo incidiría en el tema de la

unidad entre fuerzas comunistas y nacionalistas de izquierda recordando que ya en l968 «antes incluso de

que Lertxundi ingresara en nuestras filas» la dirección del PCE lanzó la idea de «un partido

revolucionario que fuera el producto de la fusión entre los comunistas y los sectores de ETA que rompían

con el terrorismo». (Carrillo se refería, sin duda, a las negociaciones entabladas en 1970 entre el PCE y

algunos sectores de ETA, tras la VI Asamblea de esta última, de las que el principal impulsor fue

precisamente Manuel Escobedo, miembro entonces del ejecutivo y dirigente destacado hoy del sector

Lertxundi).

El camino de la unidad

Carrillo anunció la voluntad de su partido de «seguir por ese camino de unidad», y vaticinó que los

propios dirigentes de Euskadiko Ezkerra tendrán que replantear la cuestión en otros términos «cuando se

den cuenta de que el acuerdo con Lertxundi no es sino un aborto que debilita a la izquierda y dificulta el

proceso general hacia la unidad». Para responder a la acusación de haber efectuado «una cacicada» al

disolver el Comité Central del EPK, el secretario general del PCE dio su propia versión del pleito

suscitado entre las direcciones de ambos partidos.

En unas declaraciones difundidas ayer, Lertxundi calificó de «calumniosas» tales palabras, y sostuvo que

ya en junio había informado de los planes del EPK a la dirección del PCE, precisando que «desde el

primer momento Carrillo se pronunció en contra, haciendo explícito su apoyo al sector minoritario que se

oponía al proyecto».

Fue Ignacio Latierro, el dirigente guipuzcoano que en el IV Congreso de EPK encabezó la oposición a los

planteamientos de Lertxundi, y que tras el X Congreso del PCE se incorporó al secretariado permanente

del partido en Madrid, quien anunció públicamente en el mitin de Sestao la convocatoria del congreso

extraordinario que venía reclamando el sector al que pertenece. Se celebrará el 22 de este mes, y su orden

del día incluye, junto a la elección de la nueva dirección, la «confirmación de las resoluciones del IV

Congreso del EPK y del X Congreso del PCE» y la reforma de los estatutos.

 

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