Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   Suárez-Carrillo     
 
 Diario 16.    28/07/1981.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

GRITOS Y SUSURROS

José Luis Gutiérrez

Suárez-Carrillo

CIRCULA por ahí, lectores, la campaña de una fundación para proteger la vida salvaje, que,

escuetamente, dice (más o menos): «¿Sabía usted que las ballenas poseen el cerebro más complejo de

todos los seres vivos... incluido el hombre? Proteja a las ballenas.»

Pues bien, hoy les traigo yo aquí tan ecológico resorte con el fin de reseñar el muy escaso respeto de

nuestra clase dirigente hacia los grandes cetáceos de la política. Sólo hay que recordar cómo se quedaron

en la cuneta los Ruiz-Giménez, los Gil-Robles, los Areilza, en las primeras elecciones del 77. España no

protege a las ballenas, las defenestra.

Porque, lectores, la creación de la UCD fue, sin lugar a dudas, un invento genial, que si no ha funcionado

como debiera fue a causa de la escasa estatura política de uno de sus principales creadores, Adolfo

Suárez, buen chico, buena persona por otra parte. A Suárez le faltaron muchas cosas, pero sobre todo le

faltó autoridad, energía y estatura histórica.

¿Y Suárez? Adolfo, el duque, buen nombre por otra parte, sigue haciendo sus pequeños peseteos, su

política de calderilla y cromos, según están las cosas.

Por ejemplo: ha establecido un pacto de mutua defensa con Santiago Carrillo. Sí, sí, como lo oyen. En

una reciente entrevista, ambos dirigentes llegaron a conclusiones similares: las disidencias internas en sus

respectivos partidos ponen en peligro el sistema democrático. Es decir, el apocalíptico o yo, o el caos,

vinculando su propia supervivencia política a la de todo el sistema. Y tras el encuentro, no es extraño que,

por un lado, Carrillo y los carrillistas hayan lanzado declaraciones discretamente favorables al ex

presidente Suárez, al tiempo que los hombres del duque reiteran el papel de estabilización y serenidad que

Carrillo ha jugado durante la transición.

Desde los tiempos del noviazgo de Adolfo con Santiago, allá por los tiempos de los Pactos de la Moncloa

en octubre del 77, Suárez siempre ha tenido hilo directo con Santiago Carrillo. Se han entendido bien. Sus

encuentros, incluso en esta legislatura, fueron frecuentes.

PERO aún hay más. Adolfo Suárez sigue con esas minúsculas puñeterías hacia Leopoldo Calvo-Sotelo.

De todos es sabido que su bufete de Antonio Maura sigue trabajando intensamente con Latinoamérica.

Ahora se dedica a la venta de barcos de guerra usados a las repúblicas hermanas.

Pues bien, recientemente en Moncloa se han recibido dos recados de sendas cancillerías americanas de

boca de dos ministros educadamente sorprendidos. Adolfo Suárez había telefoneado a los presidentes

respectivos, manifestándoles que, a su juicio, la política exterior de su sucesor, Leopoldo Calvo-Sotelo,

tenía totalmente descuidada a Hispanoamérica.

Los citados cancilleres no salían de su asombro al comprobar cómo algo tan sagrado y que tanto precisa

de la unanimidad, como es la política exterior, era utilizado por Adolfo Suárez para dirigir sus dardos

contra Leopoldo.

 

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