Autor: Prieto, Joaquín. 
 La pugna se extiende a diversos niveles de la organización comunista madrileña. 
 Altos cargos del PCE se oponen a la destitución inmediata de los dirigentes renovadores     
 
 El País.    08/11/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

La pugna se extiende a diversos niveles de la organización comunista madrileña

Altos cargos del PCE se oponen a la destitución inmediata de los dirigentes "renovadores"

JOAQUÍN PRIETO

Tres altos cargos del Partido Comunista de España (PCE) manifestaron su oposición, en la reunión del

Comité Ejecutivo del pasado viernes, a la propuesta de destitución contra seis miembros del Comité

Central, todos ellos vinculados a la corriente renovadora. Se trata de Nicolás Sartorius, vicesecretario

general del partido; Marcelino Camacho, secretario general de Comisiones Obreras, y Jordi Solé Tura,

portavoz del Grupo Parlamentario Comunista. Todos ellos consideraron censurable la conducta de los

dirigentes renovadores, pero no están de acuerdo con las sanciones previstas. Madrid era ayer un

hervidero de reuniones de distintos niveles en la organización comunista.

La pugna establecida entre la línea oficial, cuyo máximo exponente es Santiago Carrillo, y los

renovadores parece haber llegado a su momento de máxima tensión. Estos últimos tratan de reunir apoyos

en el Comité Central, que el próximo martes habrá de ratificar o no las propuestas de destitución de seis

de sus miembros —Manuel Azcárate, Pilar Brabo, Carlos Alonso Zaldivar, Julio Segura, Pilar Arroyo y

Jaime Sartorius—, acusados abiertamente por el secretario general de constituir una «tendencia

organizada por la vía de hecho».

La mencionada reunión del Comité Ejecutivo comenzó con una amplia exposición del secretario general

del partido, Santiago Carrillo, quien presentó la propuesta de destitución de seis miembros del Comité

Central, refiriéndose a la crisis de la democracia en España. A juicio de Carrillo, los partidos políticos son

esenciales para el sistema democrático, y los conflictos internos de aquellos son un espectáculo

lamentable, porque forman parte de la crisis del sistema democrático.

Carrillo dijo después que en el PCE existen fracciones organizadas, y al parecer insinuó también que

alguna de ellas prepara una operación política para desembarcar en el PSOE. Se mostró partidario

decidido del restablecimiento de la disciplina interna como método correcto para solucionar la crisis y, en

consecuencia, propuso medidas sancionadoras contra quienes no respeten las resoluciones del X

Congreso del PCE, y los estatutos del partido. Simón Sanchez Montero apoyó esa línea, en una

intervención posterior.

Según las fuentes que han informado a EL PAIS, presentes en la reunión, a continuación hizo uso de la

palabra Nicolás Sartorius, antiguo dirigente de Comisiones Obreras, y que ocupa en la actualidad una de

las dos vicesecretarías del PCE. Sartorius se mostró de acuerdo con el fondo de la intervención de Carrillo

respecto a la gravedad de la situación política y a la necesidad de resolver la crisis en el PCE, y,

asimismo, atacó a los renovadores por haber violado los estatutos del partido; sin embargo.

se manifestó en desacuerdo con las sanciones expeditivas como método para resolver la crisis interna, y

propuso en su lugar que se abrieran expedientes a los firmantes del acto de apoyo a la fusión de EIA con

los comunistas vascos, lo cual daría lugar a la posibilidad de resolver el problema por métodos políticos.

Gran parte de la intervención de Nicolás Sartorius estuvo dedicada a poner de manifiesto la preocupación

por el futuro del eurocomunismo, que se basa en las concepciones del socialismo en libertad y de la

revolución de la mayoría, cuya realización práctica podría ser muy difícil si se rompe la alianza de las

fuerzas del trabajo y de la cultura, haciendo que quizá este último sector sea difícilmente recuperable para

el PCE. Todo ello se desarrolló así, según las fuentes informantes. Nicolás Sartorius permaneció ayer

ilocalizable para los periodistas que trataron de confirmar directamente esta versión.

Camacho, contrario a las sanciones

Otras intervenciones en la línea del vicesecretario general del PCE, aunque con matizaciones, fueron las

de Marcelino Camacho y Jordi Solé Tura. El primero de ellos, actual secretario general de Comisiones

Obreras —y del que se comenta en círculos comunistas su progresivo distanciamiento de Santiago

Carrillo— se mostró claramente contrario a las sanciones propuestas; Solé Tura hizo una intervención

más suave, y al parecer Antoni Gutiérrez Díaz, ex secretario general del PSUC, también expresó su

preocupación por las sanciones. Tanto Solé Tura como Gutiérrez Díaz consideraron, sin embargo, que los

miembros del Comité Central para quienes se pedía la destitución habían obrado incorrectamente, y que

su actitud constituía un peligro para la unidad del partido.

En una línea completamente distinta, dirigentes como Adolfo Pinedo —secretario general del PCE de

Madrid—, Julián Ariza —alto cargo de Comisiones Obreras— e Ignacio Gallego, este último

vicepresidente del Congreso de los Diputados, se manifestaron claramente a favor de las sanciones

disciplinarias y de poner fin a la situación creada. Al parecer, tanto Pinedo como Ariza pronunciaron

discursos de extrema dureza contra los disidentes, mientras Gallego se limitó a expresar su apoyo a las

sanciones propuestas en tono mesurado. Carrillo le felicitó posteriormente por ello.

Un tercer nivel de intervenciones fue el de personas como Gerardo Iglesias, secretario general del PCE

asturiano; Felipe Alcaraz, secretario general del PCE andaluz; Juan Francisco Plá, dirigente destacado del

sector municipal madrileño (y duramente enfrentado con el resto de los concejales del Ayuntamiento de la

capital), y Enrique Curiel, secretario del Grupo Parlamentario Comunista. Todos ellos, y otros miembros

menos conocidos del Comité Ejecutivo, apoyaron las propuestas de Sanciones, aunque Alcaraz e Iglesias

se manifestaron preocupados por las consecuencias futuras de la situación actual.

La sesión, que finalizó pasada la medianoche del viernes, fue cerrada por Santiago Carrillo, quien hizo un

llamamiento a la unidad del Comité Ejecutivo y al apoyo de todos sus miembros a la solución propuesta

para resolver la crisis interna.

Abucheos para los disidentes

Mientras en los distintos niveles del partido circulaban apresuradamente noticias sobre los resultados de

la sesión del ejecutivo, la capital de España era ayer un hervidero de reuniones. La más significativa de

ellas fue la celebrada por los responsables de las distintas agrupaciones locales del PCE con el comité

provincial de este partido, que dio lugar a la retirada de una parte de los asistentes —miembros del sector

renovador, y también algunos prosoviéticos, según parece—, en medio de abucheos de los demás.

La reunión había sido convocada para explicar la situación del partido a los citados responsables de

agrupaciones de base, y tras la exposición realizada por el secretario general madrileño, Adolfo Pinedo,

uno de los asistentes preguntó si se iba a abrir un debate en torno a la situación. El Comité Provincial

consideró improcedente la propuesta, por entender que el debate debía efectuarse en el seno de cada una

de las agrupaciones. En ese momento, algunas decenas de asistentes se levantaron de sus asientos y

abandonaron la reunión, en medio de las censuras de los que se quedaron, que les reprocharon su

conducta con gritos como «no os necesitamos para nada», «iros del partido», y otros. Por la mañana se

había recibido una carta del comité provincial en el domicilio de algunas de las personas que figuraban en

las listas de electos del PCE —y que son los llamados a sustituir a los cargos municipales, cuya

destitución se propone igualmente, aunque por otras vías—, invitándoles a presentarse de inmediato en

los locales del citado comité provincial, para poner sus puestos a disposición de este último. Casualmente,

el primer nombre de la lista madrileña, en disposición de sustituir a los cargos en trance de expulsión, es

el economista Julio Segura, de la corriente renovadora, sobre quien concurre ya una propuesta de

destitución como miembro del Comité Central del partido.

Durante la tarde del viernes y el día de ayer se produjeron distintas reuniones de cierta significación en el

conjunto de la organización comunista madrileña. El comité local de Getafe, recientemente destituido por

apoyar la fusión de EIA y los comunistas vascos, convocó a la militancia de su agrupación en una

asamblea que rechazó la disolución del citado comité local, y aprobó una petición de convocatoria de

congreso extraordinario para resolver la crisis. La agrupación comunista de la empresa Construcciones

Aeronáuticas (CASA) aprobó un comunicado similar.

Simultáneamente, se conoce la existencia de un escrito, que ha comenzado a circular en medios del

partido y de Comisiones Obreras, pidiendo la convocatoria de congreso extraordinario. El primer firmante

del mismo es Fidel Alonso, dirigente sindical madrileño.

 

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