Autor: Azcárate, Manuel. 
   No existe un movimiento comunista internacional     
 
 Diario 16.    04/02/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

No existe un «movimiento comunista internacional»

Manuel Azcárate (*)

Acabo de leer en largo artículo de «Pravda» titulado: «Contra los intereses de la paz y del socialismo»,

que es un acta de acusación, más bien de excomunión contra el partido comunista italiano, por las

posiciones que éste ha adoptado frente al golpe militar del general Jaruzelski en Polonia. Los argumentos

brillan por su ausencia, ni siquiera son necesarios: Como la verdad, el bien, la paz, el socialismo, están

siempre del lado del Estado soviético y de sus aliados, cualquier crítica u oposición significa caer del lado

del mal y de los enemigos de la paz y del socialismo. ¡Así de sencillo!

Son más interesantes las insidias, descalificaciones y maniobras que figuran, o se adivinan, en dicho

artículo. Ciertos ataques más brutales se lanzan seleccionando nombres entre los dirigentes comunistas

italianos más prestigiosos, Ingrao, Reichlin, napolitano. Se llega incluso a oponer los intereses de la clase

obrera italiana y la política de su Partido Comunista, diciendo, en la frase final del artículo, que el

principal apoyo de los obreros italianos está en la Unión Soviética, en el PCEUS, en el «movimiento

comunista internacional».

Hegemonía

¿Qué significado cabe atribuir a esta curiosa expresión? Es evidente que, desde hace tiempo, no existe un

«movimiento comunista internacional». Las diferencias entre los diversos partidos comunistas son

profundísimas, y sobre cuestiones vitales. Pero los soviéticos no renuncian a emplear esa expresión

porque es una forma de seguir reivindicando su pretensión de hegemonía de ser el «partido guía»;

hablando en plata, seguir considerando a los partidos comunistas como instrumentos para apoyar la

política de Estado de la Unión Soviética.

Por eso, al lado del artículo citado, ocurren otras cosas: se mueven estos días personas como el ex

embajador Donini y el ex general Pasti; no es extraño, pues, desde hace tiempo se dedican a la

propaganda de la política soviética en contacto con el llamado Consejo Mundial de la Paz, organismo con

sede en Helsinki, pero cuyos lazos con la Unión Soviética son bien conocidos.

«Ejemplo» francés

Mientras excomulga a los italianos, Moscú da un trato privilegiado a los comunistas franceses. Ha

enviado al congreso del PCF a uno de sus principales dirigentes, Contantine Churnnenko.

Ello responde a una misma lógica: el PCF ha aprobado el golpe militar en Polonia, después de haber

hecho lo mismo con respecto a la invasión de Afganistán por las tropas soviéticas. La U.R.S.S.

está pues interesada en exaltar el «ejemplo» de los comunistas franceses para intentar, con ello,

dar una mayor difusión a sus posiciones en la izquierda europea.

No creo que obtenga muchos resultados con este tipo de maniobra, concretamente en Italia, desde hace

tiempo se desarrollan discusiones en profundidad entre los comunistas sobre la naturaleza del régimen de

la U.R.S.S. Hubo un seminario especial del Instituto Gramsci sobre este tema. La tesis de que el régimen

soviético no es socialismo ha sido explicada desde hace tiempo con sólidos fundamentos teóricos. Los

ataques soviéticos ayudarán en todo caso a deslindar más los campos; campos que son diferentes y

conviene que quede claro.

Los elogios soviéticos, por otro lado, no creo que ayuden a los comunistas franceses a recuperar una

influencia que está en franca decadencia.

(*) Ex miembro del comité central del PCE.

 

< Volver