Carrillo dispuesto a dimitir hoy si el Comité Central no secundar sus tesis     
 
 El País.    10/11/1981.  Página: 1, 13. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

Carrillo, dispuesto a dimitir hoy si el Comité Central no secunda sus tesis

Crecen en el seno del PCE las posiciones favorables a una salida negociada ante

la reunión del Comité Central

Marcelino Camacho: "No se puede resolver la crisis a golpes con los estatutos"

El secretario general del Partido Comunista de España (PCE), Santiago Carrillo,

pondrá todo el peso de su influencia, incluida la amenaza de su propia dimisión,

para que el Comité Central del partido apruebe en su reunión de hoy la propuesta

del Comité Ejecutivo de destituir de sus cargos a seis miembros del central

ligados a la corriente renovadora que se solidarizaron con la actuación de

Roberto Lertxundi en la fusión del PCE de Euskadi con EIA. Ambas partes

enfrentadas consideran muy difícil una derrota de Carrillo, pero desde el lado

renovador se apunta que una salida como la propuesta por el secretario general

no sería más que una victoria pírrica, porque abriría el camino de la escisión.

No obstante estas previsiones, posiciones adoptadas recientemente por algunos

miembros del partido hacen dudar sobre la victoria de Carrillo, mientras se

afirman las actitudes de quienes piden una salida negociada. Marcelino

Camacho ha tomado partido por estos, al manifestar ayer que «la crisis no se

puede resolver a golpe de estatutos, aunque estos deben cumplirse».

Entre tanto, la crisis del PCE comienza a tener ecos en otros partidos

comunistas, como el de Italia, cuyo órgano oficial, L´Unitá, publicó el pasado

domingo una amplia información, en la que calificaba de «gravísima» la situación

del PCE y mostraba su gran preocupación por esta división interna, al tiempo que

recogía la postura de Nicolás Sartorius y otros dirigentes de evitar medidas

disciplinarias y abrir un debate.

La decisión del Comité Central del Partido Comunista de Andalucía (PCA) de pedir

el levantamiento de las sanciones se adoptó por veinte votos a favor y

diecinueve en contra, al término de una reunión que concluyó a las dos de la

madrugada de ayer, según informa nuestro corresponsal en Sevilla, José Aguilar.

Hay que indicar que el PCA es una parte fundamental del PCE, ya que cuenta con

siete parlamentarios, centenares de alcaldes y concejales, y la cuarta parle de

la militancia comunista total.

La actitud del PCA adquiere mayor significación si se tiene en cuenta que tanto

el secretario regional, Felipe Alcaraz, como Ignacio Gallego, miembro del Comité

Ejecutivo nacional y vicepresidente del Congreso de los Diputados, estuvieron en

contra de la posición conciliadora, propugnando, sin éxito, que se obligase a

los renovadores a retractarse de su actuación y hacer la correspondiente

autocrítica si quieren evitar las sanciones, según pudo saber EL PAIS en fuentes

solventes y diversificadas.

Es esta la primera vez que Alcaraz es derrotado - aunque por un solo voto de

diferencia — en un debate importante desde que fue elegido secretario general

del PCA para sustituir a Fernando Soto, con la particularidad de que su derrota

fue auspiciada por líderes que hasta ahora le habían apoyado sin reservas y que

no son asimilables a los integrantes del sector renovador, minoritario en la

organización comunista andaluza.

Ello coincide con indicaciones de otras fuentes, según las cuales la

contestación no se centra sólo en el sector citado, en cuanto grupo diferenciado

y más próximo a los niveles altos del partido, sino también en amplias capas de

militantes no vinculados a opciones definidas, pero que están descontentos con

la actitud de la dirección. En ello estaría la clave de la actitud conciliadora

de algunos miembros del ejecutivo.

Asimismo, el Comité Central del Partido Comunista de Galicia (PCG) estudiaba

anoche una propuesta del comité regional semejante a la de Andalucía. Frente a

estas posiciones, Santiago Carrillo se muestra tajante, y, al parecer, en la

última reunión del Comité Ejecutivo afirmó que, si la propuesta de destitución

de los dirigentes encausados no es aprobada, dimitirá de su puesto.

Camacho: "No emprenderla a golpes de estatutos"

Por su parte, Marcelino Camacho manifestó ayer a EL PAÍS que hay que huir de la

impaciencia de unos y la rigidez de los otros. «Aunque los estatutos y los

congresos están para cumplirlos, no se trata de emprenderla a golpes con ellos»,

aseguró, «sino de ir al fondo de los problemas para buscar soluciones, a base de

paciencia, comprensión y análisis».

Según este dirigente sindical, la evolución de la clase obrera que sirve de

sustrato del PCE, en la que cada vez es mayor el peso de los técnicos, provoca

la aparición de diferencias y tensiones, pero, «aunque permanezca el apoyo de

unos fuertes cimientos, hay que evitar que las tensiones de una sociedad

cambiante derriben las paredes».

Camacho se mostró preocupado por que la crisis se extienda a CC. OO. y que se

mantenga la unidad del movimiento obrero, por lo que no está especialmente

dispuesto a protagonizar la polémica en el seno del PCE. También resaltó que en

la última reunión de los dirigentes de la central se decidió hacer una llamada a

la responsabilidad de todos, por la necesidad de consolidar la democracia y de

sacar al país de la crisis.

Al mismo tiempo, en la federación de Madrid aumentan las muestras de solidaridad

con los militantes encausados y las peticiones de una salida mediante

conferencia extraordinaria. Sesenta y un concejales de la provincia han mostrado

su solidaridad, así como las federaciones este, oeste y comarcal sureste, junto

a varias agrupaciones, según fuentes del sector opuesto a Carrillo.

La reunión que hoy celebrará el Comité Central se presenta cargada de tensiones,

a las que ayer se sumó el conflicto planteado por la intención de Lertxundi de

asistir a la reunión. Para oponerse a ello, la dirección provisional del PCE de

Euskadi difundió ayer una resolución en la que se manifiesta que el grupo de

Lertxundi, al convocar un pretendido congreso, se ha colocado «definitivamente

fuera del Partido Comunista de Euskadi». La resolución, difundida por la oficina

de Prensa central del PCE, fue aprobada por la dirección provisional de Euskadi

el pasado día 6 de noviembre.

 

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