Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   Santiago Carrillo se la juega a cara o cruz     
 
 Diario 16.    06/07/1981.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

Diario16/6-julio-81

NACIONAL

GRITOS Y SUSURROS

José Luis Gutiérrez

Santiago Carrillo se la juega a cara o cruz

El PCE se enfrentará, a finales de este mes de julio, al que posiblemente será su más trascendental

concilio: el X congreso. En él, Carrillo aparece en una difícil y delicada postura «de centro», a medio

camino entre la modernidad de los «euros» renovadores, los «eurísimos», y el pro sovietismo

crecientemente acaparador y hostil, procedente de los sectores catalanes y de algunas zonas de

Comisiones Obreras. La última gracia de estos sectores ha sido el apoyo de las huestes sindicales —CC

00 de Madrid— de Fidel Alonso, al mitin anti-OTAN de ayer, en la Casa de Campo, en contra de las

indicaciones del partido, que le ha valido una seria reconvención a Fidel.

Los comunistas, ante su decisivo X congreso (I)

¿COMO está el PCE? ¿Cómo está la gran, la histórica organización obrera de cara a su X congreso, a

celebrar entre los días 28 y 31 de este mes de julio, con un gran mitin guinda el 1 de agosto? Preocupado,

digamos, ante este congreso encrucijada en el que el partido y su principal dirigente, Santiago Carrillo,

han depositado sobre el tapete, hercúleos forcejeos, sustanciosas, históricas apuestas que pueden trazar

toda una línea divisoria que parta en dos la historia del partido: el PCE antes del X congreso, y después

del X congreso. Santiago puede jugarse el futuro a cara o cruz.

La cosmología comunista puede en este caso jugar un «rol» sustantivo, por el cual, el futuro de la

organización quedaría diseñado en función de ese terminante antagonismo gramatical de dos adverbios:

antes, después...

Hace meses, concretamente en septiembre, ya anuncié en aquel serial «La crisis del PCE», los aires y

turbiones que sacudirían a la organización, así como el masivo abandono de profesionales e intelectuales

que tiraron la toalla al suprimirse las organizaciones profesionales —médicos, abogados, periodistas,

etcétera, para disolverlas en la estructura territorial. Ahora, la diáspora ya ha cristalizado con los sonados

abandonos de Eugenio Triana quien, por cierto, llevaba la renuncia escrita en el bolsillo, la tarde del 23 de

febrero, y al producirse los sucesos del Congreso decidió retrasar el anuncio de su abandono del partido y

Ramón Tamames.

Una tercera y última tanda de eurocomunistas esperan ansiosos en las postrimerías de este X congreso

para decidir qué postura tomar —el abandono o la permanencia— en función de debates, candidatos y

conclusiones.

Mientras tanto, Santiago Carrillo se mantiene en esa delicada postura de funambulismo centrista, entre la

creciente fuerza de «afganos» y «pro soviéticos», por un lado, y las urgentes —ajuicio de muchos,

desmesuradas e inviables— pretensiones de cambio de los eurocomunistas renovadores, los «eurísimos»,

visceralmente opuestos a Santiago en estos momentos.

Situación ideal, como se ve, para someter al partido a un leve y somero chequeo radiológico.

Los dineros

En primer lugar, señalar que según todas las fuentes, el partido atraviesa momentos de apuros

económicos. Aunque los asuntos de las finanzas siempre han sido el secreto mejor guardado del partido.

A pesar de que nunca han ido bien sobrados de dinero, las arcas comunistas siempre han estado

celosamente guardadas para que a ellas sólo tuviera acceso Carrillo y dos o tres más.

Y el caso es que no es para tanto, porque las cifras del PCE son ciertamente modestas. Por ejemplo, en el

77 obtuvieron unos millones de los bancos, principalmente del Banco Popular —que, muy

inteligentemente, inició la carrera, abriendo una oficina para partidos en la madrileña calle de Marqués de

Casa Riera, al frente de la cual puso a José María Camina—, del Bilbao, y posteriormente el Hispano

Americano. En total, cien millones entre los tres, o sea, muy poco.

Después vinieron los 200 millones recolectados trabajosamente a lo largo de varios años de suscripción

popular para «Mundo Obrero», y que el desastre del periódico que dirigía Federico Melchor consumió

casi íntegramente. La regulación de empleo de la plantilla del diario le costó al partido unos 70 millones,

gracias a lo que en palabras de un miembro del secretariado fue una «gestión detestable que llevó al

partido a la ruina, y cuyo responsable anda por ahí tan tranquilo».

La nueva sede del partido, la llamada «santa sede» —comprada al Banco Occidental, enclavada en la

madrileña calle de Santísima Trinidad, le costó al partido otros 200 millones de pesetas,

aproximadamente la cantidad que ingresan todos los años en concepto de cuotas de los aproximadamente

100.000 militantes que cotizan. Aparte están las subvenciones parlamentarias. Después los 60 ó 70

millones de la fiesta del PCE en la Casa de Campo madrileña.

Pero hay otros ingresos —escasos, porque ya he dicho que las finanzas del PCE se mueven en cifras muy

modestas, comparados con los dígitos de miles de millones de centristas, socialistas y aliancistas— que

no se sabe de dónde vienen. Muchos dirigentes se preguntan por la razón de los frecuentes viajes de

Santiago Carrillo a Rumania, Yugoslavia y, sobre todo, a Corea del Norte, país en el que manda un

extraño sátrapa oriental, llamado Kim II Sung, quien acaba de nombrar a su hijo heredero vitalicio y

sucesor en el mando.

Cuando Marx hablaba de «formas de producción asiática», quizá se refería a este tipo de cosas. Algunos

dirigentes del PCE especulan sobre si a Santiago se le habrá contagiado algo del sátrapa Kim, cuando

comentan ciertos rumores que circulan por el PCE madrileño, acerca de la candidatura de su hijo,

Santiago Carrillo Menéndez, a la secretaría de Madrid.

Pero esto, que no son más que rumores de algo secundario, nos centra sobre un asunto que tendrá una

importancia capital en el desarrollo del X congreso del PCE, y es, por supuesto, la cuestión internacional,

a la que Carrillo concede una enorme importancia. Esa es la principal razón de sus viajes.

Con categoría internacional

Efectivamente, el prestigio de Carrillo en el mundo es posiblemente su mayor activo personal, y uno de

los más importantes recursos de su partido, al aparecer, como uno de los dos dirigentes —junto con

Berlinguer, porque el zafio estilo pro soviético de Marchais le ha hecho desaparecer de la nómina

eurocomunista, y sufrir un estruendoso fracaso electoral— responsables del fenómeno eurocomunista.

Sus viajes, al margen de otras consideraciones secundarias, tienen todos esta inspiración subyacente. La

concepción para el PCE de una vía autónoma de los países del Este, de los que Carrillo nunca se ha fiado

demasiado, por no decir nada.

No hace falta recordar aquel XXIV congreso del PCUS, en el que, el Partido Comunista del Paraguay

contaba, por ejemplo, con diez asientos y para el PCE, sólo hubo uno: el de Pasionaria. Carrillo tuvo que

ocupar un lugar en la tribuna de sus antiguos colegas, los periodistas.

También recuerda Santiago aquellos viajes a Rumania, en los primeros 70, en la clandestinidad. Iban de

vacaciones a Eforie, en la costa, cerca de Constanza, una zona residencial y de veraneo. Los dirigentes del

PCE, del exilio, y en el interior, se hospedaban en el hotel Astoria. Aún recuerdan algunos dirigentes,

como Ceaucescu se bañaba en una playa acotada, a la que llegaba en helicóptero. O aquel lago de aguas

medicinales, tan densas como si fuera barro. O a todos los camaradas que llegaban a pasar unas cortas

vacaciones procedentes de España... todos ellos con pasaporte falso, minuciosamente elaborado en París

por el partido.

Carrillo recordaba aquellas huelgas en Asturias, poco después de la invasión soviética de Checoslovaquia,

condenada enérgicamente por el PCE, y las amenazas de los polacos a Santiago: O cambias la política del

partido con respecto a Checoslovaquia, o enviamos carbón a Franco.

Por eso, Carrillo, zorro listo, sagaz, enviaba a sus muchachos de vacaciones con pasaporte falso. Un

tropiezo con cualquier dirigente rumano hubiera puesto en manos del Yagüe Político Social, a todo el

comité central del PCE.

Y es que Santiago ha viajado.

Y los aspectos internacionales planearán de forma importante, tanto por el desarrollo del X congreso,

como en el discurso político del secretario general, que se espera que sea, según sus hombres «un gran

discurso», kilométricamente largo, de todas formas. Sirvan estas líneas de introducción. Mañana

seguiremos.

 

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