Autor: Sáenz-Díez, Margarita. 
 Se ahondan las diferencias entre sus distintas facciones. 
 La destitución de Ardiaca compromete la supervivencia del PSUC     
 
 ABC.    07/08/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Se ahondan las diferencias entre sus distintas facciones

La destitución de Ardiaca compromete la supervivencia del PSUC

BARCELONA (Margarita Sáenz-Díez, corresponsal). La destitución de Pere Ardiaca como

presidente del PSUC, acordada por el Comité Central de este partido el pasado fin de semana,

puede constituir el prefacio del desenlace final; desenlace que supondría la continuidad del

PSUC como partido eurocomunista y el desgajamiento del mismo de un sector, numéricamente

importante, de carácter prosoviético. Es decir, el PSUC acabaría reproduciendo en Cataluña el

modelo griego de dos «minipartidos» comunistas, con sustanciales divergencias ideológicas.

La destitución de Ardiaca, a propuesta del Comité Ejecutivo, se produjo por 58 votos a favor, 33

en contra y una abstención. La cifra de votos negativa plasma la fuerza del sector «duro» en el

seno del Comité Central y anticipa la dificultad de llegar a acuerdos de síntesis en la

conferencia que los comunistas catalanes celebrarán el próximo fin de semana.

Los delegados a esta Conferencia —considerada fundamental por el PCE y por todas las

corrientes del PSUC— ratificarán o desecharán el acuerdo del Comité Central, adoptado en

mayo, por el que el PSUC recuperaba plenamente el eurocomunismo. Precisamente la

destitución de Ardiaca obedece a que se negó a aceptar tales acuerdos del Comité Central

porque, en su opinión, desvirtúan las conclusiones del V Congreso de los comunistas

catalanes, celebrado en enero, donde estalló la crisis en torno a la estrategia eurocomunista.

El presidente cesado manifestó ayer que las diferencias existentes en el PSUC «desbordan el

debate en torno al término eurocomunismo, ya que son de fondo. Se refieren —dijo— tanto al

punto de vista internacional como a la política que se desarrolla aquí». Para Ardiaca, el PSUC

debe adoptar una actitud claramente solidaria con los países socialistas, «sin acallar críticas,

cuando las merezcan, y con independencia».

En cuanto a la política a desarrollar en el país, «debe diferenciarse más de UCD y del partido

de Fraga, manteniendo una buena relación con los socialistas, pero de ningún modo creyendo

que somos los mismos».

El cargo de presidente queda, así, vacante. El que lo ocupó previamente, Gregorio López

Raimundo, no ha aceptado las propuestas de incorporación hechas por la actual dirección —de

tendencia leninista—, pues considera que no debe hacerlo hasta la celebración de un

Congreso extraordinario que aclare definitivamente la situación. Tanto él como el ex secretario

general, Antoni Gutiérrez Díaz, así como el sector más claramente eurocomunista, están

jugando muy fuerte la carta del Congreso extraordinario, con el apoyo de la dirección del PCE.

De celebrarse, se produciría, con bastante seguridad, la escisión y el equilibrio de fuerzas

resultante favorecería ligeramente a los leninistas. Ambas tendencias, con diversos matices,

defienden la estrategia eurocomunista. De ahí que estén llevando adelante, mediante una

acción política conjunta, la recuperación de los presupuestos ideológicos que hicieron posible el

arraigo del que disfrutaba el PSUC en Cataluña, que, en todas las consultas, consiguió cotas

que se sitúan entre el 15 y el 19 por 100 de los votos.

 

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