Continúa como secretario general. 
 El Comité Central acepta las condiciones de Carrillo     
 
 ABC.    13/06/1982.  Página: 27. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

DOMINGO 13-6-82

NACIONAL

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El Partido Comunista, en la crisis más grave de su historia

Continúa como secretario general

El Comité Central acepta las condiciones de Carrillo

MADRID (Enrique de Diego). Carrillo continúa corno secretario general del PCE. Nicolás Sartorius

dimite como vicesecretario general, pero se mantiene en la Ejecutiva, y Camacho abandona la Ejecutiva,

pero permanece en el Comité Central. Tres días de debates —en principio, sobre los resultados de las

elecciones andaluzas— han terminado y Carrillo quiere hacerle olvidar todo al partido con la cercanía de

las elecciones generales.

«Estos no han sido los tres días que conmovieron el mundo, pero sí tres días que han conmovido al PCE»,

afirmaba Carrillo antes de que se votara la resolución de once puntos, con cuya aceptación él estaba

dispuesto a seguir en su cargo. En la votación destacaron las «abstenciones de calidad» de Camacho y

Sartorius, y las cosas se complicaron un poco. «Dos horas nos ha costado convencer a Carrillo de que no

dimita», afirmó Enrique Curiel.

Lo cierto es que Carrillo ha conseguido solventar la crisis personal y siempre ha dejado puertas abiertas

para retirar la dimisión. La resolución es, casi literalmente, las tres condiciones que Carrillo puso ayer, y

abunda en sus mismos conceptos: corresponsabilidad, X Congreso; puertas abiertas sin declaraciones

lesivas, pero sin discusiones de lo andado; eurocomunismo.

También afirmaba, escasas horas antes de la resolución final del conflicto, que «si no sirviera este Comité

Central para cerrar la crisis, no serviría para nada». Y el tono final no era tan optimista como para pensar

que la crisis se ha cerrado. Sartorius y Camacho no aplaudían. A esto se puede añadir la casi segura

dimisión de Carlos París del Comité Central. Tampoco parecía haber mucho optimismo en el grupo

catalán.

Sartorius está dispuesto a hacer campaña por el PCE y consideraba positivos algunos criterios de avance

del debate, pero «un mínimo sentido de elegancia me ha llevado a mantener mi dimisión. Es cuestión de

ética personal, aunque todo el Comité Ejecutivo, y Santiago Carrillo, me han pedido que continúe». Pero

sin Sartorius como «número dos» el abismo con los «renovadores» se agranda y se sigue perdiendo

imagen en los sectores intelectuales del partido. El PCE puede unirse cara a las elecciones, pero no sale,

desde luego, forzado y sí ciertamente dañado, porque las dimisiones han cerrado el paso a la autocrítica y

no se ha cambiado nada cuando las cosas no van bien desde el 79.

CUIDADO CON COMISIONES OBRERAS.

Ahora puede haber lucha en Comisiones Obreras. Camacho ha sido el que ha jugado más fuerte, también

el que ha aparentado una mayor tranquilidad y alegría. «Me voy a dormir», fueron sus únicas

declaraciones, mientras todos los periodistas nos arremolinábamos alrededor de Sartorius, convertido en

el centro de la atención, muchísimo más que Carrillo.

? Sartorius dimite de la Vicesecretaría General y Camacho deja la Ejecutiva

Puede haber lucha en Comisiones Obreras, y ya se anuncia una conferencia del PCE sobre política

sindical. Carrillo fue claro:«Vamos a ayudar a que Comisiones resuelva sus problemas. Tenemos el

derecho y el deber de hacerlo.» Y otra frase: «Los militantes del PCE, donde quiera que estén, son, ante

todo, militantes del PCE.»

Antes Camacho había dicho que «Comisiones tiene que decidir la política de Comisiones. Esa es también

la doctrina del PCE. Yo no puedo seguir otra línea que la marcada por los Congresos de Comisiones

Obreras, donde hay militantes de la LCR, del MC y de otros muchos partidos».

«El programa del PCE habla de independencia sindical, e independencia quiere decir precisamente

independencia, no dependencia. Lo que se decide en Comisiones Obreras es ley para mí y no recibo

ninguna instrucción más, porque Comisiones funciona independientemente, lo contrario que UGT, que se

reúnen Felipe González y Nicolás Redondo.»

Tres días de debate en los que se veía venir que Carrillo no iba a dimitir. Tres días que las elecciones

generales pueden hacer olvidar, pero que están ahí, con sus consecuencias.

 

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