La doble crisis de Carrillo y del PCE     
 
 ABC.    11/06/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

La doble crisis de Carrillo y del PCE

«La tradición de los partidos comunistas es que un secretario general sólo cesa cuando le atropella un

camión.» Estas palabras, que ayer mismo pronunciaba uno de los muchos intelectuales comunistas que

han abandonado el partido, vienen a situar en su justo lugar la dimisión presentada ayer por Carrillo, que

tiene todas las apariencias de un salto de trampolín para reinstaurarse en su sillón de secretario.

Pero han ocurrido tantas cosas en el PCE de los últimos años que difícilmente este nuevo movimiento

táctico podrá ocultar ese clima de puerta cerrada que desde hace tiempo domina el interior del Partido

Comunista.

Santiago Carrillo es, evidentemente, un corredor de fondo. Sus cuatro décadas de exilio le mostraban

como indestronable. Pero pronto los hechos mostraron cómo su dialéctica servía para el trabajo en las

sombras y cómo su resistencia era mayor en el arte de socavar que en el de construir. La llegada de la

democracia no fue en rigor una buena noticia para Carrillo, porque con ella su juego perdió calidad y

eficacia. Los métodos —que Jorge Semprún descubriría cruelmente en su antobiografía— que sirvieron

en la clandestinidad se descubrían como puro y envejecido estalinismo. Y pronto comenzaron las fugas.

Tantas que la lista es hoy interminable. Después vino el descenso de votos populares en todas las

elecciones. Las de Andalucía serían la puntilla.

La estrella de Carrillo entraba en su hora de la verdad. El parlamentario que se mostraba brillante, agudo,

inteligente en sus primeros escarceos en las Cortes declinaba visiblemente, su oratoria se hacía torpe, su

humor amargo. Su voz se hizo mendicante: hoy para pedir un Gobierno de concentración, mañana de

mayoría, pasado de gestión, al día siguiente de progreso.

El último ataque viene de sus máximos adeptos. A pesar de él, Carrillo saldrá unánimemente sostenido

por su Comité Central: es obligación y tarea de todo secretario conseguir que el Comité esté compuesto

por quienes le sostendrán en la próxima crisis.

 

< Volver