Autor: Diego, Enrique de. 
 Pone tres condiciones para no irse. 
 El PCE va acerrar filas en torno a Carrillo     
 
 ABC.    12/06/1982.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

SÁBADO 12682

NACIONAL

Pone tres condiciones para no irse

El PCE va a cerrar filas en torno a Carrillo

MADRID (Enrique de Diego). Ayer el Comité Central asistió a una interminable cadena de

intervenciones reiterativas: no aceptar las dimisiones de Carrillo y Sartorius, y que el fracaso andaluz se

debe a la bipolarización. Carrillo expuso tres condiciones para seguir: que el análisis de la situación

política pase por el X Congreso, que haya responsabilidad de todos los miembros de la dirección con las

conclusiones del Comité Central y que desde los órganos de dirección del partido no se reabra la crisis.

Su dimisión no es ni mucho menos irrevocable. Dos tercios o más del Comité Central está claramente por

la continuidad de Santiago Carrillo, y la tesis que se va imponiendo es que tampoco dimita Nicolás

Sartorius. El reflejo de cerrar filas está funcionando bien: los 94 miembros del CC —faltan cuatro vascos

y los seis expulsados— están por la tradicional «unidad».

Ayer abundaron las intervenciones —a hora y media por la mañana y a veinte minutos por la tarde, más

de diez, y quedan unas cincuenta intervenciones, con lo que pueden llegar hasta el domingo— y

prácticamente todas insistieron en los diagnósticos de Carrillo: que se reconsideren las dimisiones de

Carrillo y Sartorius, que se parta del X Congreso..., y aquí no ha pasado nada.

Marcelino Camacho decía que «de aquí no va a salir sangre, pero no se puede decir que no ha pasado

nada». También puntualizaba que «detrás de Camacho sólo está Marcelino». A estas horas, Camacho es

el que está en situación más difícil, porque ha sido el que ha jugado fuerte pidiendo que Carrillo pase a la

Presidencia y Sartorius a la Secretaría general, pasando Dolores Ibarruri a la Presidencia de honor.

Camacho dimitirá por cuestiones sindicales del Comité Ejecutivo, no del Central. Así puede ser castigado,

sin que pase nada.

LAS CONDICIONES DE CARRILLO. Las condiciones de Carrillo están claras: el X Congreso, del que

surge la defenestración de prosoviéticos y renovadores, es el punto de partida. Así que la política de

puertas abiertas no es tan abierta: el «centralismo democrático» de la cúpula comunista sigue. Luego,

corresponsabilidad: Sartorius debe hacerse solidario de la línea seguida. Sartorius no hacía declaraciones

por la tarde: algún miembro del Comité Central afirmaba que su dimisión «es menos irrevocable ahora».

Podría dimitir como vicesecretario, pero permanecer en el Comité Ejecutivo.

Si Sartorius se va, el encuentro con los «renovadores» se cierra totalmente. Para Julián Ariza. número dos

de Comisiones Obreras, partidario de Carrillo, «está por ver la reconciliación de Carrillo y Sartorius».

Ayer había ambiente de cansancio, al que quiere poner coto el Comité Ejecutivo centrando el debate. Con

tanta intervención se está distorsionando el debate y no parece que esto sea inmotivado. Todo está

quedando en un problema de maniobras y dimisiones, pero el debate no se está produciendo. La crisis del

PCE puede ser mas grave después del Comité Central. De todas las intervenciones, sólo una apuntó que

«la dimisión de Carrillo estaba planteada en la base». Así, en tercera persona, porque Camacho se ha

quedado solo. Carlos París, catedrático de Filosofía —que está pensando abandonar el Comité Central,

postura que pensó adoptar cuando las expulsiones, pero que no tomó porque se lo pidió Manuel

Azcárate—, apuntaba que no está habiendo ideas nuevas, y eso es lo peor. Y que un partido que aspira a

una sociedad sin clases debe estar atento a una «renovación periódica de los cargos». El peligro que aletea

en ese otro tercio, que sí piensa en la necesidad de un cambio, es que haya habido varios días de debate

«para que todo siga igual». Y hacia eso se va.

Carrillo podría no dimitir e incluso conseguir una mayoría amplia. A Sartorius se le va a insistir para que

siga donde está. Pero no se está tan seguro de que con esto el PCE vaya a salir fortalecido o si la crisis —

que viene imparable desde el 79— va a seguir su curso natural, agravándose.

Camacho puede ser la única víctima, aún cubriendo las apariencias, a pesar de tener tras de sí CC OO,

que sigue siendo un sindicato fuerte, a pesar de estar apoyado por un partido en crisis. El problema es que

el debate lo lleve Carrillo al interior del sindicato y la postura de Julián Ariza plantea claramente el

peligro.

EL EJECUTIVO RECONDUCE EL DEBATE. A las once y media de la noche se reunió el Comité

Ejecutivo para reconducir el debate del Central y evitar el tono farragoso que ha ido adquiriendo. La

reunión se iba a prolongar hasta altas horas y la información oficial se facilitará hoy. Se piensa centrar en

el tema de las dimisiones. La propuesta de Enrique Curiel plantea «no aceptar la dimisión de Carrillo.

Confirmación de una política eurocomunista conectada con la consolidación de la democracia. Una

política de puertas abiertas para que puedan volver todos los que han abandonado el partido, pero el PCE

no debe negociar la política eurocomunista con ningún sector. Que haya una actitud clara de

corresponsabilidad, de coherencia, en todos los organismos de dirección para afrontar las elecciones

generales sean cuando sean».

«Que estemos —añade Curiel— en condiciones de decirle al partido que hay que optar, que hay que

decidir, que hay que llevar adelante esa política y creo que, a mi juicio también, con una voluntad de que

todos los miembros del Comité Ejecutivo y del Comité Central, que estén decididos a apoyar esos puntos,

tengan su sitio en los órganos de dirección y que unidos cerremos, definitivamente la crisis del PCE,

demos confianza al partido en la política nuestra, confirmemos la política del X Congreso y confirmemos

a Santiago Carrillo en la dirección del partido, cosa que a mí me parece elemental.»

 

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