Autor: Diego, Enrique de. 
 Todo sigue igual en el aparato tras el maratoniano debate del Comité Central. 
 La proximidad de las elecciones ha solapado la crisis interna del PCE     
 
 ABC.    15/06/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

NACIONAL

MARTES 15682

Todo sigue igual en el «aparato» tras el maratoniano debate del Comité Central

La proximidad de las elecciones ha solapado la crisis interna del PCE

MADRID (Enrique de Diego). Carrillo afirma haber cerrado la crisis en el Comité Ejecutivo y piensa

lanzarse a resolver la crisis en el partido, en los militantes y cuadros. Personalmente sale reforzado,

porque —como dijo en su discurso final— no habrá otro Comité Central así mientras él sea secretario

general. Pero lo difícil es valorar si el PCE sale también reforzado ante las elecciones generales que se

avecinan.

Carrillo ha sabido maniobrar bien. El debate interno tuvo lugar ante la magnitud de las dimisiones

presentadas. No ha habido culpables del desastre andaluz, pero se han producido dos dimisiones de

calidad.

Dos tercios del Comité Central apoyan —en esta ocasión y en cualquier otra— a Santiago Carrillo. Son,

desde luego, los dirigentes del exilio, pero también la inmensa mayoría de los jóvenes, y hay muchos

jóvenes en el Comité Central. Carrillo tiene los resortes del partido.

Si Camacho ha pretendido hacer una jugada y jugar fuerte, ha sido una jugada mal calculada. Sartorius

parece haber sido víctima de los acontecimientos, de su coherencia interna y de su sinceridad de

diagnóstico. Una jugada mal calculada por cuanto faltan en el PCE los «renovadores» que hubieran

apoyado y los «prosoviéticos» que hubieran podido unirse. Ha sido una jugada sin tal, sin campaña ni

conspiración.

Camacho y Sartorius han estado solos, incluso físicamente en muchos momentos. Sólo dos apoyos claros:

Carlos París y Ernesto Caballero, de Córdoba. Algún líder más de Comisiones Obreras y el acuerdo de

fondo con algunos catalanes: más claramente Jordi Solé Tura y muy discretamente Eulalia Vintró y

Antoni Gutiérrez.

LO BUENO Y LO MALO DEL PARTIDO

Las constantes del PCE —con sus aspectos buenos y malos— han funcionado. Había que cerrar filas y se

han cerrado. Discreción para lavar los trapos internos. «Cuando una familia tiene a alguien operando

opina al final», trataba de explicar sonriente un miembro del Comité Central. Sartorius no ha dado

ninguna batalla: ha hecho pocas declaraciones a lo largo de los tres días y han sido muy moderadas, sin

ánimo de pugna. Camacho lo único que ha repetido hasta la saciedad es la «independencia» de

Comisiones Obreras, a la que seguramente se tratará de poner coto con la Conferencia sobre política

sindical, y a través de Julián Ariza, número dos de Comisiones, muy próximo a Santiago Carrillo.

El partido se ha encerrado para decidir. La discreción ha funcionado en cotas muy elevadas. Desde el

primer momento se veía que Carrillo no iba a dimitir, ni quería hacerlo, que a Camacho se le «respetaría»

su decisión y sus motivos, y que a Sartorius se le pediría seguir, pero en una situación comprometida.

Los cambios pedidos han sido considerados una «vuelta atrás». El X Congreso sigue perfectamente en

pie, y con él todos los conflictos internos que se han ido solventando en los dos últimos años. El

eurocomunismo de Carrillo con el centralismo democrático como corrector ganan; el eurocomunismo de

Sartorius, con tendencias dentro del partido, pierde.

La victoria puede ser pírrica, pero es. Ahora, por delante, para restañar heridas, Carrillo presenta el reto

de las elecciones generales. Se han perdido militantes y electores —140.000 en Andalucía—. Se ha roto

la idea de que el PCE no bajaba de votos aunque cayeran chuzos, porque elector era igual a militante. Si

Comisiones Obreras sigue siendo un sindicato fuerte y el PCE es un partido con crisis es que los afiliados

de Comisiones no votan mayoritariamente PCE.

La crisis del PCE es una crisis interna. Antes que Sartorius y Camacho ha habido otros nombres: Carlos

Alonso Zaldívar, Pilar Brabo, Manuel Azcárate, Ramón Tamames, Cristina Almeida, Roberto Lerchundi,

Luis Larroque, Fernando Soto, Francisco García Salve..., buena parte de lo más florido del PCE. No es

difícil pensar que la crisis puede seguir e incluso pasar a Comisiones Obreras.

Santiago Carrillo ha tocado la fibra y el elemento aglutinante: las elecciones generales están a la vuelta de

la esquina; unidad y trabajo. Ahí la coincidencia puede ser mayor porque todos tienen claro que, de

celebrarse ahora, el fracaso andaluz será general. Ahí la unidad puede darse más. Lo reafirmaba también

Nicolás Sartorius: «Creo que el Partido Comunista tiene que meterse en este momento a fondo en la

campaña electoral, tiene que meterse a fondo en los problemas concretos que tienen los trabajadores, que

tienen las gentes en todos los sentidos y que es ahí donde tenemos que hacer nuestro máximo esfuerzo.»

Camacho también hará campaña. Todo queda en suspenso hasta después de las generales.

CURIEL: «CARRILLO, GARANTÍA DEL EUROCOMUNISMO»

«Santiago Carrillo significa una garantía de desarrollo y evolución del eurocomunismo», manifestó ayer a

Radio Nacional de España Enrique Curiel, secretario del Grupo parlamentario del PCE.

Según Curiel, el secretario general del PCE garantiza el desarrollo de la política de colaboración

democrática, que ha sido decisiva para la transición política; transición que aún no ha terminado.

Con este argumento, Enrique Curiel justificó su voto a favor de la resolución aprobada por el Comité

Central del PCE, al que fueron presentadas las dimisiones de Santiago Carrillo, Nicolás Sartorius y

Marcelino Camacho.

Sobre esta reunión, Curiel añadió: «Todos estamos de acuerdo en que hemos cometido errores y que esos

errores tenemos que superarlos, conectar con la gente, reforzar al partido, darle confianza en sí mismo y

afrontar la situación política, por lo demás complicada.»

Por otra parte, los secretarios generales de las uniones provinciales, de Federaciones y territoriales de CC

OO se reunirán con la Ejecutiva de esta central sindical para estudiar, entre otros temas, la repercusión de

la crisis del PCE en CC OO. La reunión, convocada para el día 16, había sifo fijada antes de la reunión

del Comité Central del PCE.

También los «prosoviéticos» han reaccionado tras el debate del Comité Central. En un documento,

difundido ayer por el llamado Movimiento de Recuperación del PCE, se pide la convocatoria de un

Congreso extraordinario «que rechace el eurocomunismo».

 

< Volver