Autor: Arija, José Manuel. 
   Carrillazos a dos bandas  :   
 Eurocomunistas y leninistas quieren democratizar el PCE. 
 Cambio 16.    13/04/1981.  Páginas: 3. Párrafos: 20. 

Este país

Carrillazos a dos bandas

Eurocomunistas y leninistas quieren democratizar el PCE

EL Partido Comunista atraviesa un mal momento, quizá uno de los más graves de su historia. Pese a sus

esfuerzos, Santiago Carrillo no llega a tapar todos los agujeros por donde hace agua la crisis de identidad

de los comunistas españoles. ¿Qué pasa en el interior de la organización política tradicionalmente más

monolítica y disciplinada?

Eurocomunistas y prosoviéticos parecen cada día más enfrentados haciendo difícil la convivencia en el

mismo partido. Porque, además, unos y otros coinciden en criticar la falta de democracia interna, el

inmenso poder que acapara Santiago Carrillo y la necesidad de renovar a las viejas glorias de la dirección.

La crisis larvada, que a lo largo de más de un año estuvo gestándose, explotó de pronto y de la peor

manera para sus dirigentes, en el último Congreso de los comunistas catalanes, cuando el PSUC decidió

abandonar el eurocomunismo.

Meses antes, las críticas a Santiago Carrillo, las aprobaciones tácitas o expresas a la invasión rusa de

Afganistán, la línea dura en Comisiones Obreras y otros hechos menores ya hacían presagiar que los

comunistas catalanes se apartaban de la vía moderada propuesta por la dirección madrileña. Tras la brusca

ruptura provocada por el Congreso del PSUC en el pasado mes de enero, los dirigentes intentan

recomponer la armonía. «Creo que llegaremos a un entendimiento que posibilitará plenamente la

participación del PSUC en el X Congreso del PCE», declaraba el secretario de los catalanes, Paco Frutos,

después de la última reunión conjunta celebrada en Madrid.

Mientras esto se declara en las alturas, los eurocomunistas siguen perdiendo posiciones en Cataluña, se

descubren infiltrados y se habla abiertamente de la intervención soviética en toda la crisis del PSUC. Pero

si las cosas no van bien para los comunistas catalanes, en el resto la situación tiende a empeorar.

Con un pie fuera y otro dentro del PCE se encuentra Francisco García Salve, el famoso cura Paco del

«Proceso 1.001» de CC. OO. Nadie le comunicó nada personalmente, pero ya ha recibido por correo el

acta de la última reunión del Secretariado:

«Caso García Salve comienza el acta. Comprobada su persistencia en la actuación manifiestamente

contraria a la política del partido, elaborada en el IX Congreso y desarrollada en los sucesivos plenos del

Comité Central, pese a haber sido aprobada por el camarada García Salve en su condición de miembro de

dicho Comité, el Secretariado propone al Comité Central que decida la exclusión de su seno del camarada

García Salve, advirtiéndole que de continuar su actividad como hasta la fecha, esta medida irá

acompañada de, su expulsión del partido».

Casi al mismo tiempo que García Salve, cincuenta años y partidario de la corriente leninista, recibía esta

grave amenaza por no seguir la línea de su último Congreso, se producía otro hecho importante en el

interior del Partido Comunista. Eugenio Triana, ingeniero industrial, cuarenta y un años de edad y

diecisiete de militancia en el partido, presentaba su carta de baja en el PCE porque la dirección no seguía

hasta sus últimas consecuencias la línea aprobada en el último Congreso del partido.

Triana se marcha del Partido Comunista por considerar que el eurocomunismo se queda a mitad de

camino en su avance y el leninismo a mitad de camino en su retirada. Este parece es el meollo del drama

de los comunistas, la razón profunda de todos los males del PCE. Y al mismo tiempo de la impotencia de

Santiago Carrillo, uno de los líderes políticos españoles con mayor experiencia y astucia, que, sin

embargo, no consigue hacer viable en el interior de su organización la permanencia de las diferentes

tendencias.

Las críticas a la falta de democracia interna han sido el detonante que unos y otros encontraron para que

la ideología dejara paso al método. «Los problemas del PCE provienen de su falta de democracia interna

dice a CAMBIO l6 García Salve. Todo lo manda Santiago Carrillo. Nada se hace en el partido sin que

antes Santiago lo haya dado el visto bueno. Y luego se encuentra el grupito de los tres o cuatro que lo

mangonean todo.» Y de modo rotundo añade: «Santiago Carrillo. Simón Sánchez Montero y Paco

Romero Marín son el cáncer del partido».

Un cáncer que, según dice el antiguo «cura Paco», ha originado un cierto nepotismo en la organización.

«Ellos lo mangonean todo. Por ejemplo, Tamames era el tío formidable, el mejor camarada que teníamos

para alcalde de Madrid... Y de pronto, de la noche a la mañana, porque Tamames disiente de Carrillo, ya

no sabe ni lo que es el pecé. Otro ejemplo clarísimo es el de Pilar Brabo, que también ha caído en

desgracia. Ella dice: ´Es que he madurado psicológicamente. Antes vivía una relación paternal´. O sea, que

hasta hace un año era una niña que hacía todo lo que le indicaba Santiago. Ahora, ya no, así que ni

siquiera sale en Mundo Obrero. »

Algunos contestatarios del ala izquierda del partido afganos, prosoviéticos y leninistas se debaten entre el

«nos vamos todos», «rompamos el carnet» y el «hay que aguantar en el partido». Algunos de ellos han

empezado a reunirse ya fraccionadamente en grupos denominados «coordinadoras leninistas». Santiago

Carrillo ha respondido que no tolerará una doble disciplina en las filas del partido y que expulsará a los

infiltrados.

• Yo no creo que la creación de coordinadoras sea el camino contesta García Salve, ¿pero hasta qué punto

es esto legitimo en la base? Yo no, porque me parecería innoble ser del Comité Central y luego ir a

reunirme a otra parte, a pesar de que me han invitado. Pero hay un justificante. Te dicen: también ellos

están organizados, ¿es que los carrillístas no se reúnen, no cenan?

Pues nosotros no vamos a estar como los angelitos de Dios perdidos por ahí.»

Las tendencias del PCE

PROSOVIÉTICOS. Apoyan a la Unión Soviética y a los dogmas revolucionarios que hicieron nacer a los

partidos comunistas.

AFGANOS. Aprobaron expresamente la invasión soviética a Afganistán.

LENINISTAS. Partidarios de organizar al partido como organización de vanguardia y minoritaria que

oriente a la clase obrera. Dan al Parlamento y demás instituciones «burguesas» un papel secundario.

EUROCOMUNISTAS. Partidarios de que en la sociedad socialista se respete la libertad, la democracia y

el pluralismo político. Propugnan la superación de los bloques militares. Partidarios de compromisos con

la derecha.

Santiago Carrillo ha gobernado el Partido Comunista con mano dura, según sus propios correligionarios.

Incluso explican que quizá no había otro procedimiento para sacar al PCE de la órbita soviética y

encarrilarlo por las vías eurocomunistas. Y lo que sí parece es que los rusos ni se lo han perdonado ni han

dado por perdida la batalla. Saben positivamente que cuentan con muchas simpatías en un sector

determinado del partido español y procuran estimularlas. Es el «terrorismo político» contra el

eurocomunismo, según declaraba el propio Carrillo a esta revista la semana pasada.

«La intervención de Afganistán explica García Salve habrá sido inoportuna, pero había que matizarla.

Habrá que decir: estamos con el bloque soviético, aunque tenga defectos gordísimos y tengamos que

criticarlo duramente. »

Esta opinión, en lo que tiene de advertencia, de no olvidar que en última instancia hay que estar al lado de

la Unión Soviética, es compartida por muchos militantes comunistas y causa de los mayores quebraderos

de cabeza para Santiago Carrillo en la elaboración de su línea independiente que a juicio de estos

sectores, ha ido más lejos de lo deseado. «Es que somos un partido comunista extravagante. El único de

todo el mundo que no es leninista», remacha con sorna García Salve.

Quizá en sus sesenta años de historia, el PCE no haya padecido una crisis tan cualitativamente

importante, y tan condensada en el tiempo, como la ocurrida en los últimos años. Entre bajas y

marginados se encuentra un buen grupo de dirigentes: Pillado, en Galicia; Areces en Asturias:

Tranquilino, Mohedano y Triana, en Madrid; Jesús López, que fue el líder de todos los comunistas

abogados y defendió a Carrillo; Villa, que aglutinaba a todos los médicos del partido, y varios dirigentes

regionales y locales.

La crisis del PCE arrastró ya a uno de los más importantes pilares con que contaba el edificio comunista,

el PSUC, y a punto está de llevarse por delante a la otra columna básica que lo sostiene: Comisiones

Obreras. ¿La crisis del Partido Comunista afecta a Comisiones Obreras?

«Muchísimo responde -García Salve- debido a esa falta de independencia real que existe y de la que todos

somos conscientes. El partido interfiere constantemente. A José Torres, por ejemplo, le eliminaron en una

reunión del partido. En el caso de Fidel Alonso no pudieron, pero Simón Sánchez Montero dijo que Fidel

no era el camarada apto para dar el golpe de timón que el partido quería.

Rotos los puentes de la unidad de la izquierda en Cataluña, con un sindicato desorientado durante meses,

con gentes que se van por la derecha y otros a quienes se expulsa por la izquierda, con la militancia

reducida a la mitad y con la ideología en la encrucijada, sin querer de acabar siendo un partido

eurocomunista con todas sus consecuencias, el PCE encara con más dificultades de las previstas su

próximo Congreso. Pese a todos estos reveses. Santiago Carrillo no ha perdido los nervios: «El momento

es difícil, pero saldremos adelante. Ni los personalismos ni los mitos de los años veinte deben asustarnos.

Vivimos en una época en que las grandes dificultades y tensiones mundiales y nacionales llevan a la gente

a las salidas milagrosas y al terreno de la irracionalidad, pero así no se resuelven los problemas». El líder

comunista no ha perdido la esperanza.

José Manuel Arija

 

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