Autor: Palma, Luisa. 
 Para el líder comunista eso significaría la continuidad de su política euro. 
 El Comité Central del PCE rechazará previsiblemente la dimisión de Carrillo     
 
 ABC.    11/06/1982.  Página: 25. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

VIERNES 11682

NACIONAL

Para el líder comunista eso significaría la continuidad de su política «euro»

El Comité Central del PCE rechazará previsiblemente la dimisión de Carrillo

MADRID (Luisa Palma). La crisis del Partido Comunista Español sigue abierta. La reunión del Comité

Central, máximo órgano del partido, comenzó ayer por la mañana en medio de un ambiente de

preocupación e incertidumbre provocado por las anunciadas dimisiones del secretario general, Santiago

Carrillo, el «número dos» del PCE, Nicolás Sartorius, y el líder de Comisiones Obreras, Marcelino

Camacho. Esta reunión del Comité Central viene a ser la continuación del debate abierto en el seno de las

sesiones del Comité Ejecutivo mantenidas a lo largo de esta semana. En dichas sesiones, la fuerte

oposición a las tesis de Nicolás Sartorius en contra de las mantenidas por Carrillo y a favor de una mayor

autocrítica, y el deseo de una mayor independencia de CC OO respecto al PCE, por parte de Camacho,

provocaron la actitud de ambos dirigentes de presentar la dimisión. En consonancia con ello, Santiago

Carrillo poco después anunciaba la suya, aunque algunos de sus colaboradores afirmaban ayer que

Carrillo fue el primero en decidirse.

En la madrileña sede del PCE las opiniones sobre la repercusión de la actitud adoptada por el líder

comunista apuntaban hacia distintas soluciones. Pero la más generalizada apostaba por la continuidad de

Carrillo al frente de la Secretaría General, bajo el convencimiento de que no fuera aceptada su dimisión

por el Comité Central. En este sentido, y a pesar de que el propio Carrillo negó que su decisión fuera

semejante a la postura de Felipe González cuando dimitió en el XXVIII Congreso del PSOE para después

volver, no se descarta esta similitud y se estima que Carrillo saldrá reforzado tras el debate.

En otros sectores se achacan las discrepancias al «efecto desestabilizador de los prosoviéticos o

«renovadores», que pone en peligro la línea eurocomunisía defendida por Carrillo. «En el PSUC es donde

lo hemos vivido más claro —afirmaba la diputada Eulalia Vintró—, los prosoviéticos han intentado ya

desestabilizarlo y ahora lo hacen a nivel nacional. No creo que sean aceptadas las dimisiones de ninguno

de los tres.»

En cualquier caso, la crisis planteada en el PCE depende ahora para su solución de las decisiones que

adopte el Comité Central, en principio previsto para que concluya hoy viernes, aunque debido a la no

limitación de las intervenciones en turno libre, es muy probable que prosiga mañana sábado.

Antes de entrar en la reunión, Santiago Carrillo aclaró que presentaba su dimisión al Comité Central

«como miembro del Comité Ejecutivo, como miembro del Comité Central y como secretario general».

«No dimito como diputado —dijo—, porque no hay posibilidad de reemplazarme. Pero mi dimisión

significa que no seré candidato en las próximas elecciones.» Abogó por la permanencia de la actual línea

política del PCE y por la separación del sindicato Comisiones Obreras: «El partido es un partido político

y Comisiones Obreras un sindicato. El partido debe defender y aplicar la línea política que ha venido

manteniendo desde el cambio en este país.» Para Carrillo, el que el Comité Central decidiera no aceptar

su dimisión significaría «que está dispuesto a seguir haciendo esa política». Y en este caso el dilema entre

la postura contestataria y la línea política oficial del partido se plantea para el líder comunista en estos

términos: «Aquí se traía de si el Partido Comunista de España va a ser eurocomunista o no. Yo no dimito

con la idea de hacer una vuelta para que se produzca una clarificación política.» No admitió tampoco

presiones por parte del llamado «sector pro soviético». «No me ha presionado —dijo— y, además,

confieso que no me dejaría presionar. Pero en toda esta «movida» interna hay una presión que

viene de ahí, y que influye incluso en gentes a las que no se puede acusar en esa línea. Entre Sartorius y

yo ha podido haber una diferencia, pero de ninguna manera un antagonismo. Yo no tengo ninguna

incompatibilidad ni con Sartorius ni con Camacho.»

Sin embargo, este parece ser el motivo de la dimisión de Nicolás Sartorius, disconforme con la línea

política actual del PCE mantenida por Carrillo y principal adalid de los «cambios necesarios en la

dirección del partido en todos los sentidos», tanto si se refieren a las personas como a la forma de

dirección. «Voy a seguir —dijo Sartorius— en el Comité Central y en el Ejecutivo. Pero creo que no es

obligado que una determinada persona tenga que estar de vicesecretario en un partido cuando no coincide

en aspectos importantes con los miembros de esa cúpula de dirección.» En cuanto a su identificación con

la postura de Camacho, afirmó que le unía una gran amistad con él, «pero no me identifico nunca

plenamente con nadie».

Por último, el líder de Comisiones Obreras anunció que mantenía su dimisión, «aunque todo depende de

lo que decida el Comité Central». «Yo en ningún momento he pedido la dimisión de Carrillo; lo que he

pedido son ciertos reajustes para que el partido integre a todo el mundo. No soy pro soviético, ni lo he

sido nunca, pero tampoco soy antisoviético. Mi decisión es la de un militante obrero que lo seguirá

siendo. Lo que no puede ocurrir es que expresar planteamientos discrepantes se convierta en un tic de lesa

majestad.» Cabe destacar, sin embargo, que junto a la preocupación generalizada por el debilitamiento de

los pilares de la dirección y el reconocimiento de la crisis por parte de los miembros del Comité, Dolores

Ibarruri, «La Pasionaria», afirmó con gran convencimiento: «¿Crisis en el PCE? En el PCE no hay crisis»,

no se sabe bien si haciendo gala de un gran optimismo o de un inocente despiste.

 

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