Autor: Diego, Enrique de. 
 Carrillo deja una puerta abierta al Comité Central para que lo apoye. 
 La dimisión de Camacho es irrevocable     
 
 ABC.    11/06/1982.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

NACIONAL

VIERNES 11682

Carrillo deja una puerta abierta al Comité Central para que lo apoye

La dimisión de Camacho es irrevocable

MADRID (Enrique de Diego). Carrillo afirmó al finalizar la larga reunión del Comité Central que «he

presentado mi dimisión en serio. No es una cuestión meramente táctica», el motivo humano fundamental

es que «no estoy dispuesto a que todas las bófetadas de lo que pasa en el partido me vengan a mí». Sin

embargo, dejó una puerta abierta para reconsiderar su postura: «Si el Comité Central me pidiera que siga,

tendrían que cambiar muchas cosas. Tendría que establecerse el criterio de que la dirección asuma

colectivamente la responsabilidad de lo hecho. Que den la cara.» La dimisión que sí es ya irrevocable es

la de Camacho, por motivos de «independencia sindical».

El panorama está confuso. No es fácil saber las intenciones profundas de cada uno y cuáles son los

objetivos de las diversas estrategias. Camacho expuso la situación a los informadores afirmando que se

resolverá con el voto.

Carrillo dijo que se estaba asistiendo a una discusión serena y «todos nos damos cuenta de la importancia

y la seriedad de la situación». Más bien distendido dijo que los periodistas ya tenemos la solución a

nuestra pregunta de cuándo dimite, que se le venía haciendo. Pero hay no sé qué en el ambiente —y la

misma puerta abierta dejada por Carrillo al Comité Central lo reafirma— de que el Comité Central va a

adoptar el principio reflejo de cerrar filas. Las impresiones de los asistentes van por el lado de dar la

confianza a los tres. Carrillo, Sartorius y Camacho. Pero esto dejaría en muy mala situación a los dos

últimos, cuyas dimisiones sí parecen claramente irrevocables. La de Camacho confirmada desde su coche.

LA DIMISIÓN DE CARRILLO DEPENDE DE EL. Ayer hubo un cierto movimiento de adhesión a

Carrillo y el informe de Sartorius mantiene la mentalidad de una postura de disidencia. Una mayoría de

los miembros del Comité Ejecutivo han pensado presentar su dimisión si se acepta la de Carrillo. No

obstante, dicha posibilidad se esfuma, porque parece que el Comité Central puede rechazarla por amplia

mayoría. En último término, la dimisión de Carrillo depende de él y de si opina que su salida favorece al

partido, y de si su permanencia agrava la crisis e introduce al partido en una mucho más fuerte hacia la

marginación electoral.

Ese cerrar filas quedó claro en las declaraciones de Enrique Curiel: «Mi actitud personal, perfectamente

definida, es que si Santiago Carrillo no es secretario general del partido, no formaré parte del Comité

Ejecutivo. Evidentemente, pondré todos mis cargos (es secretario del grupo parlamentario) a disposición

del Comité Central.» También la intervención en el Comité del joven dirigente del PCE en Asturias:

Gerardo Iglesias apunta a Carrillo. Las medidas criticadas son las de Santiago Carrillo y la línea seguida

por el PCE la ha venido marcando él. Sólo falta poner el nombre detrás de algunos párrafos. Un cambio

en la cúspide es necesario.

Ayer lo que se agrandó fue el distanciamiento de Camacho con respecto a Carrillo. Camacho quiere

«dedicarse más activamente al trabajo sindical, en la línea que adopté cuando abandoné el Parlamento».

Afirma que «es necesario despegar el sindicato del partido, porque los sindicatos no tienen que ser

socialista ni comunista, tienen que ser sindicatos de trabajadores». Dimisión irrevocable y enfrentamiento

«colateral». Camacho salía distendido y sonriente, aunque cansado.

Hoy sigue la reunión del Comité Central a las nueve, y casi seguro durará hasta mañana. Carrillo afirma

que en cualquier caso «Sartorius no debe abandonar su puesto». Pero si el Comité Central apoya a

Carrillo, lo difícil es que Sartorius y Camacho se queden. Y si se van, ¿quién se queda?

 

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