Autor: Azcona, Ladislao. 
   Pilar Brabo, glamour para el PCE     
 
 Gaceta Ilustrada.    25/01/1981.  Página: 65-70. Páginas: 6. Párrafos: 59. 

Texto: Ladislao Azcona ilustraciones: Saco

Pilar Brabo, "glamour" para el PCE

La ves tan frágil, tan rubita, con la cara lavada, como una colegiala de falda escocesa y chaqueta de punto,

que resulta difícil imaginarla mitineando por las asambleas, por los barrios, en el podio parlamentario, en

el Comité Central del Partido Comunista. Y resulta que Pilar Brabo, treinta y siete años, diputada por

Alicante, es la mujer, la única mujer que está presente en todos los órganos de decisión del PCE.

Y claro, la fragilidad es sólo un espejismo, una coartada machista y reaccionaria, un dato de la puesta

en escena, justo cuando la escena es conflictiva, cuando el horizonte comunista se llena de «afganos» y de

leninistas, cuando los «euros» hacen las maletas en Cataluña y la derecha dice que, por fin, el partido

de Carrillo se quita la peluca. Así que, Pilar, ha llegado la hora de poner las cartas sobre la mesa y decidir

si todo este barullo del PSUC es una escalera de color o, simplemente, un farol.

—No hay que llamarse a engaño. En Cataluña ha habido un triunfo de la línea prosoviética del partido, un

triunfo claro, como se evidenció en la votación para decidir si se mantenía la política eurocomunista y,

bueno, este triunfo obedece a un montón de razones. La primera, la baja de afiliación que ha sufrido el

PSUC durante los últimos tres años y que representa cerca del 50% de los militantes.

—Más o menos los mismos que se han ido del PCE...

No tengo datos del PCE, pero seguramente será un porcentaje similar. Pues bien: muchos de los que se

han ido la mayoría, eran eurocomunistas. Gente que llegó al partido en los primeros momentos de la

transición, con la ilusión de entrar en el juego democrático, con la ambición de participar desde dentro en

la transformación de la sociedad española y que se han ido «pasivizando». Y otra razón ha sido que el

proceso de democratización del PSUC, muy intenso, no se ha notado en algunas áreas del partido

—La democratización, Pilar, ¿ha echado por tierra la ilusión eurocomunista?

—No, no. No ha sido un exceso de democracia lo que ha permitido el triunfo de los prosoviéticos. Ha

sido lo contrario. La secretaría de organización del PSUC ha estado controlada por los prosoviéticos

durante todo este tiempo, por Trives, en particular. Y desde allí se ha manipulado descaradamente en

favor de esa pequeña fracción prosoviética, do modo que los delegados en el V Congreso han sido

nombrados con unos criterios poco representativos de la realidad de lo que es el comunismo catalán.

—¿Y el PCE no se enteraba de lo que estaba ocurriendo?

—Si, sí. Se enteraba de algunas cosas y se hicieron advertencias y se sabía que había actitudes, digamos,

irregulares. Personalmente, no entiendo cómo no se han tomado medidas para evitar estas

manipulaciones.

La «purga»

—El siguiente paso, ¿podría ser una «purga» de eurocomunistas en el PSUC?

No lo descarto. Aunque parece que los prosoviéticos no tienen suficiente presencia en el Comité Central

ni tampoco en el Ejecutivo del PSUC.

—Falta por ver lo que hará el otro sector, los leninistas...

—Naturalmente. Los leninistas necesitan, clarificar su actuación. Porque yo no entiendo que ese grupo

vote a favor del término eurocomunismo, resulten derrotados, y Paco Frutos entre ellos, y a continuación

Frutos acepte ser secretario general del PSUC alineado con los prosoviéticos. Como militante me inspiran

poca confianza ese tipo de actuaciones.

—El caso es que todo este asunto ha resultado un golpe a la política de Santiago Carrillo y, además, le ha

pillado por sorpresa. ¿Puede producirse una operación parecida en el próximo Congreso del PCE?

—No... no creo. Esto nos servirá de experiencia. Ya sabemos qué quieren los prosoviéticos y cómo han

conseguido llevarse el gato al agua en Cataluña. Ha sido una advertencia. Y, tácticamente, eso nos obliga

a desarrollar una labor de discusión dentro del partido, y a revisar nuestra actuación en muchos frentes.

Por ejemplo, en el tema de la política exterior, en política interior, en las relaciones dentro del propio

PCE.

Ambigüedad de un dirigente

—Algunos dirigentes del PCE culpan de este «desastre catalán» al anterior secretario general, Antoni

Gutiérrez, ¿Es el verdadero responsable de lo ocurrido?

—El tema es delicado para mi, porque Antoni es amigo mío y, bueno, la verdad, yo, salvando todos sus

esfuerzos por el partido, sí haría una crítica de la ambigüedad de Antoni Gutiérrez. Las mismas tesis

oficiales del PSUC dejaban muchas lagunas. Por ejemplo no se puede decir, como se ha dicho, que la

invasión de Afganistán por las tropas soviéticas era una conquista democrática de las fuerzas del

progreso, al mismo nivel que la revolución de Nicaragua... No, no pueden decirse cosas así. Porque se

siembra la confusión entre la gente. Y las declaraciones personales del mismo Antoni previas al Congreso

han sido muy confusas.

—O sea, que el largo brazo de la URSS abofetea al eurocomunismo.

—La posición de la URSS frente al eurocomunismo es de rechazo absoluto y total, sí.

La Embajada

—Y, ¿es posible que la propia Embajada soviética haya sido la organizadora de la «debacle» del PSUC?

—Claro que es posible. Y probable. Utilizando la Asociación de Amistad Hispano Soviética, la Embajada

intenta ejercer su influencia dentro del partido, entre la gente del partido. Como han hecho siempre. Y

como ocurre en todos los partidos comunistas.

—Hay otra tesis, Pilar, y es que todo este incidente ha sido cuidadosamente previsto y planificado por el

propio Carrillo y que, en fin, ustedes los comunistas, utilizando al PSUC como revulsivo, empiezan a

quitarse la piel de cordero...

Las criticas

—Por favor, por favor... Aquí no hay piel de cordero que valga. Somos un partido que, por medio de un

proceso muy duro, hemos superado el estalinismo en la búsqueda de respuestas a los problemas

españoles. Y sin dogmatismos, ni posiciones iluministas. Nosotros entendemos que las características de

la revolución en los países de Occidente tienen unos perfiles específicos. Y que los cambios deben

hacerse con el apoyo de la mayoría de los ciudadanos. No hay piel de cordero. Lo que hay es una

profundización en nuestro carácter marxista olvidando las actitudes dogmáticas.

—Líster ha dicho que la crisis del PSUC es la demostración de la descomposición política del Partido

Comunista. ¿Es cierto?

—Eso son, justamente, los métodos estalinistas de analizar la realidad. Líster piensa que si no hay

unanimidad hay descomposición. Y no entiende que la diversidad es buena, que la pluralidad de posturas

es constructiva.

—Pero están también, Pilar, las voces que acusan ya directamente a Santiago Carrillo de controlar el

Partido con un exceso de poder personal, de ser un dictador...

—No creo que Carrillo sea un dictador. En el caso de las críticas que se formulan hoy en Cataluña, tengo

que reconocer que quizá no hemos sido suficientemente hábiles en la defensa de ciertas cuestiones, y tal

vez no hemos tratado correctamente los problemas del PSUC. Además nos ha faltado discusión interna,

debate interno en asuntos vitales. Nos hemos limitado a debatir los problemas en el Parlamento, y en otros

niveles, claro está, pero nos ha faltado llevar esa discusión a los barrios, a las asambleas, a las fábricas...

Ha habido poco tiempo para hacer

tantas cosas... Pero es injusto que ahora se extrapole todo eso y se presente con un fallo del

eurocomunismo, de las tesis eurocomunistas.

Los que se van

—La atención está puesta ya en el X Congreso del Partido Comunista en el próximo verano. ¿Quién se

llevará ahí el gato al agua?

—Yo creo que el X Congreso será el congreso de la profundización y el afianzamiento del

eurocomunismo. Y, atención, creo que en el PSUC habrá también un giro sustancial. Ya estamos

comprobando cómo mucha gente que se había enfriado en su militancia, que estaba un poco alejada,

quiere reincorporarse, quiere volver a dar la batalla. La crisis del PSUC va a revitalizar a todo el Partido

Comunista.

—Esa es otra, Pilar. ¿Por qué tiran la toalla y se van del Partido tantos comunistas?

—Pues por lo que he dicho antes, por la falta de discusión interna, las escasas posibilidades de participar

en las decisiones. Y se nos ha ido gente muy-muy buena. Muchos dirigentes universitarios del final de los

años sesenta y comienzos de los setenta, personas de una gran valía que han ido marchándose... Y que

ahora tenemos que recuperar.

—Entre las bajas voluntarias, las posibles «purgas» y los prosoviéticos, ¿continúa Carrillo controlando el

Partido Comunista?

—Controlando no es la palabra correcta... Carrillo es el secretario general elegido democráticamente en el

IX Congreso. Pero, en fin, para entendernos, yo diría que sí, que Carrillo sigue siendo la figura

indiscutible. En cuanto a lo del PSUC, ya veremos cómo evoluciona en los próximos meses. Para mí es

evidente que la base del PSUC es eurocomunista.

—¿A qué grupos está beneficiando la sovietización del PSUC?

—Fundamentalmente a los soviéticos. La URSS está contra cualquier movimiento eurocomunista porque

no le convienen los movimientos que pueden alterar el equilibrio entre los dos bloques.

—Y van a procurar que el PCE entre también en la alcantarilla...

—Claro. Les interesan partidos fieles, sumisos, que apoyen su política exterior. No quieren que ningún

comunista vuele solo. Y las posiciones eurocomunistas, democráticas, les dan pánico. Del mismo modo,

todas estas tensiones, benefician a los sectores más derechistas del país. Y en el caso del PSOE, a los que

no son partidarios de la unidad de la izquierda. No hay más que ver con qué rapidez han saltado Múgica o

Reventós diciendo que ojo, mucho cuidado que los comunistas son muy malos y vean si no la actitud del

PSUC...

• "Hay que pensar en el relevo de los dirigentes históricos del PCE

• "Los comunistas catalanes volverán pronto al eurocomunismo"

• "Soy partidaria de una renovación profunda en el Partido"

La derechización

—Lo cierto es que cada día es más difícil la unidad de la izquierda. Y que estas crisis pueden desanimar

definitivamente a los socialistas...

—Sí, esto aleja un posible pacto de las fuerzas progresistas. Pero dudo que se consolide la actitud del

PSUC que, en realidad, no es otra cosa que una derechización...

—¿Una derechización?

—... Una derechización que supone un atraso político de cincuenta años, que lleva al PSUC a la política

de los años treinta y que, insisto, sólo beneficia a la derecha, a las posiciones más reaccionarias. Si los

comunistas entramos en las tesis dogmáticas e iluministas habremos vuelto al ghetto. Y eso sólo conviene

a la derecha. Hay un dato tremendamente paradójico y revelador: de las tres tendencias del comunismo

catalán, eurocomunistas, leninistas y prosoviéticos, solo las dos primeras son netamente nacionalistas. Así

que han ganado los menos catalanistas de todos, lo cual es chocante en la actual situación catalana.

"Dudo que se consolide la actitud del PSUC que, en realidad, no es otra cosa que una derechización..."

—Vamos a resumir, Pilar. ¿Cuánto cree usted que le queda a Paco Frutos, flamante secretario general del

PSUC, en el cargo?

—No sé. Pero si se produce esa reacción de las bases, si se produce la normalización, pueden ser unos

meses. No sé cuántos. Nos lo dirá la experiencia y el próximo Congreso del PCE.

Apenas han pasado un par de semanas desde los acontecimientos catalanes. Poco tiempo aún para tener

una perspectiva de la fuerza real del grupo prosoviético del PSUC. Pero hay algo que está cambiando.

Incluso en el PCE. El partido controlado por el férreo carisma de Carrillo vive discusiones internas que

son novedosas y que traslucen la inquietud de los militantes, o su insatisfacción o su desencanto. La

atención inmediata está en el próximo congreso comunista. Y en el papel que pueda jugar una tercera vía

representada tal vez por figuras como Pilar Brabo, con una mentalidad distinta para afrontar los temas

españoles, con respuestas eurocomunistas que resuenan como un pistoletazo del «glamour» en esta mujer

de treinta y siete años, tan frágil por fuera, militante veterana, presente en todos los órganos decisorios del

Partido, que es hoy una de las figuras capitales para entender la evolución y acercarse al futuro de los

comunistas españoles.

LADISLAO AZCONA

ILUSTRACIONES: SACO

 

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