Autor: Azcona, Ladislao. 
   Apunte del Natural     
 
 Gaceta Ilustrada.    25/01/1981.  Página: 67. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Apunte del Natural

Es una pizca tímida, por ejemplo cuando le besas la mejilla en la despedida, un beso distante,

cortés; y una pizca frágil, mientras le ayudas a ponerse la chaqueta de cashmere, tan

suavecita, azul pálida, coqueta, con la fina blusa de seda un poco transparente, y la hermosa

voz que lo preside todo, voz de saber lo que trae entre manos, voz de fumadora, voz de haber

tenido que gritar más de una vez para imponer su voz.

—Mi familia es de Valencia. Mi padre era químico. Murió hace dos años. Vivíamos en Valencia

hasta que un buen día mi padre decidió venir a Madrid. Yo era una niña un poco distraída,

imaginativa. Las vacaciones siempre en Levante, en Cullera, en alguna playa, según...

En el rostro destacan los ojos. Muy claros, azulísimos, con largas cejas que agrandan más aún

la mirada. No usa ni gota de maquillaje. Las cejas son finas y altas, el pelo rubio, con una

melena fácil de cuidar. Se peina sin excesivas preocupaciones. Al cuello, una cadena de plata

con un reloj de esfera blanca.

—El caso es que estudié Físicas, un reflejo familiar, supongo. Físicas, en Madrid. Fui una

destacada dirigente estudiantil. Terminé Físicas e intenté hacer Económicas, pero no acabé. En

casa, la verdad, no había ninguna relación con la política, pocos precedentes políticos. Y yo

siempre he militado en el PCE.

Pilar Brabo está casada desde hace diez años con Carlos Saenz de Santamaría, que ha sido

también un destacado militante comunista. No tienen hijos.

—Mi casa sigue siendo la casa de una estudiante, o un poco la prolongación del despacho. Me

gusta leer, escuchar música. ¿Cocinar? No, no soy ninguna experta.

Algún pequeño lunar en la cara, para resaltar que le importa un bledo el aspecto físico. Los

dedos son muy delgados, de manos nerviosas, siempre en danza hacia la cajetilla, escogiendo

un cigarrillo, acercando fuego, el pitillo maquinal, como un dato inevitable, una y otra vez hasta

la cajetilla de Rothmans, rubio emboquillado, que aspira con ansiedad, que aprieta con energía

contra el fondo del cenicero dejando unas colillas estrujadas, partidas en dos. Hay tensión en

los gestos mecánicos. El labio superior es rectilíneo, labios de mandar, que oculta los dientes

de fumadora, salpicados de nicotina. El labio inferior, carnoso, sensual, es el equilibrio.

 

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