Autor: Prades, Joaquina. 
 Gerardo Iglesias fue elegido con el 74% de los votos. 
 El nuevo secretario general del Partido Comunista de España tienes manos libres para efectuar cambios en el partido     
 
 El País.    08/11/1982.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

EL PAÍS, lunes 8 de noviembre de 1982

ESPAÑA

La dimisión de Santiago Carrillo

Gerardo Iglesias fue elegido con el 74% de los votos

El nuevo secretario general del Partido Comunista de España tiene ´manos libres´ para efectuar cambios

en el partido

JOAQUINA PRADES, Madrid

"Yo soy ahora el nuevo secretario general del Partido Comunista de España y no voy a permitir que nadie

ejerza de secretario general en la sombra. He aceptado con la condición de poder hacer todos los cambios

en las personas, estilos y métodos que me parezcan oportunos, y lucharé con todas mis fuerzas por

defender el eurocomunismo". Estas contundentes declaraciones sintetizan la personalidad del actual

secretario general de los comunistas españoles, el asturiano Gerardo Iglesias, elegido ayer por el Comité

Central del partido con el 74% de los votos.

EFE

El otro posible sucesor de Santiago Carrillo, Nicolás Sartorius, pidió a los miembros del comité central

que habían solicitado su nominación para la secretaría general, que retirasen esta propuesta y, en una

intervención producida a última hora de la tarde de ayer, prometió apoyar a Gerardo Iglesias y colaborar

con él para sacar adelante al partido. En única candidatura, Iglesias resultó elegido, en votación nominal y

secreta, por 64 votos a favor, tres en contra, quince abstenciones y tres papeletas en blanco.

Al finalizar la reunión del comité central en que los comunistas han aceptado la dimisión de Santiago

Carrillo y elegido al hombre que él mismo propuso para sustituirle, el ambiente general era de

satisfacción. La parte más renovadora del partido, representada por Nicolás Sartorius, Enrique Curiel,

Juan Francisco Pla y los dirigentes del PSUC, se mostraron muy favorables al nuevo secretario general,

de quien Curiel dijo: "No es ningún hombre de paja. Gerardo Iglesias va a dar sorpresas, y muy

agradables". Otro de ellos comentó: "Se ha terminado la vieja etapa del PCE y comienza una nueva", a

pesar de los recelos que todavía subsisten sobre la posibilidad de que Iglesias sea un secretario de

transición.

En este sentido fueron pronunciadas algunas declaraciones de Iglesias en la conferencia de Prensa que se

celebró anoche en la sede central del PCE para darse a conocer a los medios informativos. "Siento un gran

respeto y una gran admiración por Santiago Carrillo, pero el nuevo secretario general soy yo y no voy a

consentir secretarios generales a la sombra", dijo Iglesias. "Voy a defender la política aprobada en el X

Congreso y lucharé con todas mis fuerzas por defender el eurocomunismo. Ya se que hay quienes

preferirían", añadió, "que volviéramos al pasado, pero yo se que así sólo conseguiríamos llevar al PCE a

las catacumbas".

La abstención de Sartorius

Pidió tiempo Iglesias para decidir los cambios que hay que efectuar en el PCE, pero dejó bien claro que

había aceptado el cargo con la condición de tener las manos libres para efectuar todas las renovaciones

que creyese oportunas, tanto en las personas como "en los estilos" y que estos cambios iban a afectar a los

miembros del secretariado.

El actual secretariado, al que Carrillo no quiere pertenecer, es un equipo elegido por éste, donde se

combinan las fidelidades, los comunistas más renovadores, como Pla, Curiel, o Sartorius, los hombres del

aparato, como Jaime Ballesteros, y los "comunistas de los viejos usos", como Romero Marín o Leopoldo

Alcáraz.

En la reunión que celebró el comité ejecutivo del PCE en la mañana de ayer para dar cumplimiento

formal al trámite de presentación de Iglesias al comité central, se produjeron dos abstenciones, las de

Francisco Frutos, ex secretario general del PSUC y la de Nicolás Sartorius, el otro sucesor no apoyado

por Carrillo. En esa reunión ya avanzó Gerardo Iglesias que iba a efectuar "cambios en el aparato

administrativo del partido".

El nuevo secretario general del PCE reconoció en su encuentro con los informadores que tenía el

sambenito de "duro", pero añadió que en Asturias —donde ha sido secretario general de Comisiones

Obreras, primero, y del partido, después— habían podido comprobar que no lo era tanto. Lo cierto es que

Gerardo Iglesias, en la conferencia de Perlora de 1978, saneó el partido, tanto de prosoviéticos como de

picos de oro, (la expresión con que los duros del PCE pretenden menospreciar a los intelectuales), y desde

entonces hasta hoy, la conseguido la mejor implantación electoral del PCE en España y una cierta

armonía entre el sector obrerista y el de profesionales y técnicos. Esta gestión y la fidelidad que siempre

ha demostrado hacia Santiago Carrillo, le han valido la nominación para el cargo. En el aspecto personal,

Gerardo Iglesias se encontraba ayer enfermo, con fiebre, debido a un fuerte resfriado, y comentó lo

muchísimo que iba a echar de menos su tierra asturiana. "Los camaradas me han prometido traerme aquí

una vaca y un huertecito", bromeó.

 

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