Autor: Bayón, Felix. 
 El líder del PCE venía siendo objeto de duras críticas en los diarios de Moscú. 
 La dimisión de Santiago Carrillo, acogida sin comentarios por la Prensa de la Unión Soviética     
 
 El País.    08/11/1982.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

14 / ESPAÑA

POLÍTICA

EL PAÍS, lunes 8 de noviembre de 1982

La dimisión de Santiago Carrillo

El líder del PCE venía siendo objeto de duras críticas en los diarios de Moscú

La dimisión de Santiago Carrillo, acogida sin comentarios por la Prensa de la Unión Soviética

FÉLIX BAYON, MOSCÚ

El Kremlin sigue sin pronunciarse sobre la dimisión del líder comunista español, Santiago Carrillo. La

noticia fue ofrecida escuetamente el sábado por la tarde por los medios de comunicación soviéticos, que

no llegaron a hacer ningún comentario.

Recientemente —aprovechando el fracaso electoral del PCE en las últimas elecciones legislativas

españolas—, la Prensa de Moscú emitió nuevas críticas contra Carrillo, responsabilizando a su política

del revés sufrido en las urnas. El eurocomunismo de Carrillo ha sido objetivo frecuente de las iras de los

ideólogos del Kremlin, que no han desaprovechado las ocasiones en las que tuvieron oportunidad de

desairar al que consideraban un hereje.

Ello no obedece sólo a causas ideológicas. Existe también una amplia serie de razones personales que

convierten a Carrillo en un ser irritante a ojos de Moscú. El Kremlin no olvida que el hasta

ahora secretario general del PCE —al que, en el fondo, consideran un desertor— fue uno de sus más

fervientes partidarios, como cuando escribía en la revista teórica del PCE, Nuestra Bandera, en diciembre

de 1949: "Estar en el campo que dirige hoy el gran Stalin, el campo de la paz, la democracia y el

socialismo, es estar por el progreso, la libertad y la democracia en España. Estar en contra del campo que

dirige el gran Stalin es estar a favor de Franco y sus amos, los reyes del dólar".

En más de veinte páginas, llenas de ditirambos estalinianos, Carrillo calificaba al dictador soviético, entre

otras cosas, de "gran teórico y realizador del marxismoleninismo", "genial estratega y táctico de la

revolución y del comunismo", "adalid de la lucha por la paz, la libertad y la independencia de los

pueblos...".

Marginación del PCE

Los comunistas españoles han sido marginados de todas las reuniones solemnes celebradas en Moscú

durante los últimos cinco años. En 1977, cuando la URSS festejaba el 60º aniversario de su revolución,

Santiago Carrillo no pudo leer el discurso que traía preparado, mientras que —lo que resultó bastante

llamativo— el líder socialista español, Felipe González, era recibido pocos días después en el Kremlin

con gran protocolo.

Durante el último congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), sólo un accidente

histórico —el congreso comenzó el mismo día en que el teniente coronel Tejero secuestró a los diputados

españoles— pudo evitar que el PCE tuviera que dar a conocer su discurso en una fábrica de una ciudad de

provincias en lugar de hacerlo en el Kremlin: la delegación comunista española abandonó Moscú nada

más tener noticia del golpe de Estado, librándose así de un nuevo desaire.

Moscú ha mostrado con el PCE mucha mayor dureza que con otros partidos eurocomunistas. Cierto es

que los italianos han llegado a ser calificados de herejes por el diario Pravda, pero también es verdad que

el Kremlin siempre ha respetado mucho más al partido de Enrico Berlinguer, que por algo es el partido

comunista con más fuerza en Europa occidental.

 

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